EL COMPOSTAJE

Con el compostaje lo que se pretende es imitar el proceso natural por el que se degrada la materia orgánica para transformase en un abono de primera calidad. Como el proceso de descomposición puede variar dependiendo de los materiales utilizados, temperatura y humedad internas y externas,…, con un adecuado compostaje se tiene un mayor control sobre los diferentes factores condicionantes con la finalidad de reducir la duración, favorecer la humificación, evitar pérdidas de nutrientes innecesarias, enriquecer y obtener un producto homogéneo.

La relación Carbono/Nitrógeno indica la cantidad de Celulosa (Carbono) en proporción al contenido de Nitrógeno. Así una R C/N = 30 indica que hay treinta átomos de Carbono por cada uno de Nitrógeno. En el suelo la R C/N oscila entre 8 a 12, por lo que indica que hay bastante Nitrógeno disponible para las plantas, es decir hay una liberación neta de Nitrógeno. Si oscila entre 20 y 30 indica que hay un equilibrio, y si por el contrario es mayor a 30 se dice que comienza la competencia en el suelo por el Nitrógeno.

Esto es importante saberlo porque debemos de incorporar al suelo material orgánico compostado cuya relación C/N sea lo más cercana posible a la del suelo.

 

 

MATERIALES

ORGÁNICOS

RELACION C/N

*Varios autores.

La materia orgánica mientras es degradada va cambiando su composición. Los hidratos de carbono son los primeros en ser atacados por los microorganismos, se desprende el carbono en forma de dióxido de carbono (CO2), por lo que la relación C/N disminuye, hecho que se contrarresta con el consumo de parte del Nitrógeno por microorganismos. Como resultado de ambos procesos se alcanza un equilibrio en la Relación cuyo valor es cercano a 10, como ya he dicho.

Los agricultores, a lo largo de la historia, han realizado el compostaje de la materia orgánica apilando en montones el estiércol del ganado, restos de cosechas y los residuos de las casas con el fin de obtener un producto aprovechable como abono. Pero esta técnica resultaba un proceso lento donde el contenido medio de nutrientes y la higiene del compost resultante no estaban aseguradas.

Hoy, se entiende por compostaje a la descomposición de los restos orgánicos por poblaciones biológicas en un ambiente aerobio, cálido y húmedo. El compostaje se realiza bajo un proceso aeróbico que consta de dos fases: una primera de temperaturas entre 15 a 45 ºC (mesófila) y una segunda a temperaturas entre 45 a 70 ºC (termófila).

Condiciones para un adecuado compostaje:

Propiedades físicas.

El picado de materiales es un factor que aumenta considerablemente la velocidad del proceso, el tamaño ideal ronda de 1 a 5 centímetros. Los materiales deben presentar una adecuada retención de agua al tiempo que tienen que permitir la circulación de aire.

Propiedades químicas.

Es importante asegurar la presencia de nitrógeno, carbono y fósforo en el montón, pues son la base del metabolismo microbiano. Además ha de tener ciertos micronutrientes como Boro, Cobre, Manganeso, Zinc, Hierro y Cobalto en cantidades pequeñas pues cantidades altas pueden resultar fuertemente tóxicas. Es importante tener en cuenta la relación C/N inicial del montón, que como ya hemos visto debe ser sobre 30 a 35, más o menos, por lo que debemos compostar mezclas de distintos materiales orgánicos cuyas R C/N sean diversas y sumen en total una R C/N 30 a 35 (ver confección del montón de compost).

Factores del compostaje.

La temperatura óptima del montón ronda entre el intervalo 60-65 ºC, con ello se consigue la eliminación de agentes patógenos, semillas de hierbas adventicias y parásitos. Las temperaturas inferiores no aseguran lo anteriormente citado, y las superiores matan algunos microorganismos que actúan en la descomposición y otros no trabajan por estar esporados. Las temperaturas más altas que llega a alcanzar el montón se dan en la mitad superior del mismo, concretamente a unos 30 centímetros, por lo que es conveniente tomar la temperatura en esta zona con un termómetro de suelo para ir controlando la evolución del compostaje.

La humedad elevada desplaza al aire, produciéndose así el nada deseado proceso anaeróbico (sin aire), y por el contrario si es excesivamente baja se produce una disminución en la actividad de los microorganismos, ralentizándose de esta manera el compostaje. Dependiendo de los tipos de materiales usados inicialmente el grado de humedad varía, para materiales fibrosos o residuos forestales debe ser de 75 al 85 %, mientras que para material vegetal en fresco, debe estar sobre el 50 y 60 %. Es conveniente picar el material, la paja picada puede llegar a absorber agua hasta de 5 veces su peso.

El contenido en Oxígeno es imprescindible para un proceso aerobio, por lo que debemos de tener en cuenta las dimensiones del montón para que pueda estar bien ventilado en su interior. Montones excesivamente altos pueden provocar el apelmazamiento del montón debido al peso, produciéndose de esta manera el proceso anaerobio por no poder circular el aire (ver confección del montón de compost). El volteado de los materiales también facilita la oxigenación al tiempo que se va homogeneizando la mezcla.

La relación C/N debe ser de 25-35, si es más elevada se produce una falta de nitrógeno por lo que disminuye la actividad biológica y se ralentiza el proceso, aunque materiales equilibrados que sean ricos en N a la vez que poco biodegradables también lo ralentizarán; en cambio la relación C/N baja no afecta al proceso pero si produce una pérdida de nitrógeno en forma de amoniaco y como el compostaje, en gran parte, pretende la menor pérdida de nutrientes resulta poco interesante y viable.

A lo largo del proceso intervienen diferentes microorganismos, en la primera etapa aparecen los hongos y bacterias mesófilos, cuando la temperatura ronda los 40 ºC comienzan a aparecer los hongos y bacterias termófilos junto con los primeros actinomicetos, y finalmente cuando vuelven a bajar las temperaturas reaparecen las formas activas como protozoos, nemátodos, miriápodos, etc..

Una vez descompuesto el montón se deja un tiempo de maduración, fase muy importante que suele durar alrededor de dos meses, transcurridos los cuales obtenemos un compost de la mejor calidad.

¿Qué mezcla de materiales debo hacer?.

La cantidad de cada material que debemos utilizar viene dada por la siguiente fórmula

30 = M1 · R C/N1 + M2 · R C/N2 + M3 · R C/N3 + …..+ Mn · R C/Nn

M1 + M2 + M3 + … + Mn

Siendo M1, M2, M3, …., Mn las cantidades en kilos de los diferentes materiales que usemos, y R C/N1, R C/N2, R C/N3, …, R C/Nn, sus respectivas relaciones C/N (usar como guía la tabla del apartado que precede) y 30 el valor de la relación C/N que debe tener el montón inicialmente.

Como las R C/N ya las sabemos por las tablas, los valores de M debemos darlos por el cuento de la abuela, es decir, dando un valor a cada M hasta que logremos que la fracción sea igual a 30.

Si solo vamos a usar 2 materiales es mucho más fácil ya que de la fórmula anterior obtenemos la siguiente:

M1 = M2 ( 30 – R C/N2)

R C/N1 – 30

Ej: Si disponemos de paja y gallinaza, ¿en qué proporción debemos hecharlos?.

Llamaremos a la cantidad de paja M1, y M2 la cantidad de Gallinaza (que le daremos el valor de 1 Kg, luego M2 = 1 Kg). La R C/N de la gallinaza es 12 (R C/N2 = 12) y de la paja es 100 (R C/N1=100).

M1 = 1 ( 30 – 12 ) = 18 = 0’257 Kg

100 – 30 70

Luego deberemos mezclar 257 gramos de paja por cada kilo de gallinaza.

Confección del montón de compost.

Existen diversas técnicas para elaborar un montón de compost, una de las más conocidas es la técnica conocida como método “Howard” o método “Indore”. Esta técnica consiste en el apilamiento formando capas de los diferentes materiales utilizados, aportando humedad y volteando el montón para aportar mayor oxígeno al tiempo que se homogeneiza la mezcla. Para este método se deben utilizar de partida sobre 200 kilos de masa total como mínimo.

El montón lo debemos realizar sobre una superficie impermeable (que no deje pasar el caldo que gotea del montón, ya que es rico en nutrientes), algunos cultivadores prefieren colocar debajo recipientes que, una vez llenos, recogen y tras diluir el caldo en agua fertirrigan el suelo.

También es conveniente que el montón esté techado para evitar la excesiva evaporación o el agua de lluvia que puede hacernos perder bastantes nutrientes. En las zonas áridas es aconsejable además colocarlo en los lugares más sombríos.

Las dimensiones del montón para que éste tenga una descomposición equilibrada deben ser de 1 a 1’5 metros de alto, de 1’5 a 2 metros de ancho y todo lo largo que queramos o podamos.

 

MIGUEL GIMENO

 

Bibliografía:

-“Marihuana al Natural” de Miguel Gimeno.

-Apuntos sobre “El Compostaje de Subproductos Agrícolas” de Pep Roselló

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