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Plagas Fúngicas - Hongos - ¿Cómo reconocer y eliminar? | Ecomaria

Fungicidas para plantas - ¡Elimina el Oídio!

Aunque en la naturaleza existen hongos beneficiosos y capaces de convivir en simbiosis con las raíces, existen otro que actúan como parásitos. Estos microscópicos bichos son capaces de hacer enfermar y matar por completo cultivos enteros en muy poco tiempo. En este apartado aprenderán a identificarlos, prevenirlos y eliminarlos por completo con los mejores productos y más seguros del mercado. Disfruta ya de nuestros envíos rápidos y discretos, no dejes que siga expandiéndose la plaga, puede ser fatal.

Tras los húmedos y fríos meses de otoño e invierno, y con los primeros calores de la primavera nos damos cuenta de la aparición de pequeñas manchas blancas superficiales sobre las hojas y con aspecto aterciopelado. El oídio comienza a dispersarse por los jardines con el trabajoso proceso de tener que realizar continuos tratamientos para controlar su población. Nos hallamos ante una enfermedad criptógama, que si bien no es mortal para la planta, si no se controla adecuadamente puede llegar a recubrir todos los cogollos al final de la floración.

¿Como reconocer las plagas de Oídio?

Su sintomatología es la presencia en hoja e incluso tallos y cogollos de manchas blancas pulverulentas que son las esporas, y que puede llegar a colonizar la planta por completo en casos extremos. Es más propenso su ataque a finales del verano, cuando comienza la floración, también en cultivos de invierno en zonas templadas, pero cuando más aumentan las probabilidades de su desarrollo es durante la primavera si se alternan días lluviosos con calurosos, con lo que si no actuamos a tiempo lo arrastramos hasta el final.

La continua revisión por parte de los cannabicultores de las plantas, sobre todo de las partes superficies y envés de las hojas que es donde comúnmente comienza a desarrollarse la enfermedad, es de vital importancia para un diagnóstico precoz que nos permita una rápida y efectiva actuación contra el inicio y posterior desarrollo de la enfermedad. Por lo tanto hay que ser rigurosos examinando nuestras plantas, no solo por el oídio, sino para diagnosticar con tiempo cualquier patología que puedan padecer nuestro vergel de cannabis.

El responsable de la enfermedad

El agente patógeno causante de esta enfermedad son hongos ascomicetos pertenecientes a la familia 'Erysiphaceae', en concreto los hongos del género Oidium, los cuales se caracterizan por producir un crecimiento vegetativo superficial de las hifas tanto sobre hojas, como sobre tallos y cogollos. El aspecto blanquecino y pulverulento viene dado por las esporadas que producen estos hongos, de ahí que vulgarmente reciben el nombre de blanca, mal blanco, ceniza, sendreta (cenicilla en valenciano)...

La mayoría de hongos perteneciente al género oidium tienen una amplia y variada especies huéspedes a las que parasitar, pero también hay un pequeño número de especies que pueden estar especializados y limitados a una sola especie, género o familia vegetal.

¿Por qué aparecen hongos en los cultivos?

Para que se desarrolle el oídio debe de haber una alta humedad relativa, superior al 95 %, y con una temperatura en torno a los 20 ºC, por lo que la circulación de aire y el consiguiente intercambio de gases, disipa este exceso de humedad relativa y reduce las probabilidades de padecer ataques indeseables. Para ello debemos procurar realizar nuestros cultivos en zonas en que el intercambio de gases esté garantizado.

Hay que tener cuidado con buscar zonas muy ventiladas, ya que el exceso de aire puede resultar contraproducente. Si les procuramos demasiado aire las plantas van a estar evapotranspirando de forma continua con lo que hay que aumentar el aporte de agua. Las plantas estarán más pendientes en mantener constantes sus niveles hídricos y menos en crecer, que es de lo que se trata el asunto. Un exceso de agua y de nitrógeno también puede conllevar a una aparición de oídio.

Curando infestaciones de hongos

Nos hallamos ante una plaga que año tras año viene apareciendo en nuestros cultivos, y cada vez la lucha se hace más intensa y su resistencia parece mayor cada vez. Quizás sería hora que exigiéramos a los bancos de semillas que comenzaran a tener en cuenta otros parámetros de selección y cría que englobaran la resistencia de las plantas, y no el debilitamiento que se está viendo en la última década de una especie, como es la Cannabis sativa.

Podemos realizar cuantos tratamientos queramos, pero al año siguiente volveremos a padecer el mismo problema, y así sucesivamente hasta que demos con la causa, que no es otra que el debilitamiento genético, pese a quien pese. Lo mejor es realizar selección de genes resistentes, e ir mejorando esta condición. Una vez hemos padecido el ataque tenemos la vía rápida pero tóxica, que no es otra que la de practicar tratamientos con potentes fungicidas de amplio espectro.

Quienes ya me conocen saben que pienso de este tipo de “quimioterapias”, no cabe decir más. Y la otra opción es luchar con tratamientos continuos a base de pulverizaciones con productos derivados del propolis, que podemos ir alternándolos con otros de decocción de cola de caballo. Los tratamientos con azufre de espolvoreo o con caldo bordolés (ó sulfato de cobre, permitidos en agricultura ecológica), pueden funcionar bien durante el crecimiento, pero si se usan en la floración los cogollos quedarán impregnados de estas sustancias, y en caso del cobre no hay que olvidar que es un metal.