AGROECOLOGÍA DEL CANNABIS: ABRIL

Continuamos con los ritmos de la Luna, en esta ocasión hablaremos del ritmo más conocido por la gente de la calle, el Ritmo Sinódico que es el período en el que la Luna va de Luna nueva a llena y veremos toda la importancia que conlleva conocer este ritmo. Abril suele ser de por sí un mes bastante lluvioso y húmedo así que conoceremos las virtudes como fungicida entre otros de la planta equisetum arvense (cola de caballo). 

En estas fechas casi todo el mundo ha germinado sus semillas, está en ello o va hacerlo y para no llevarnos sorpresas utilizaremos sustratos de calidad para evitar pérdidas en la germinación y tendremos en cuenta el momento óptimo para hacer los trasplantes.

Además observaremos los posibles visitantes que podemos encontrarnos en nuestros planteles, visitantes del tipo caracoles, saltamontes y algún que otro hongo que pueden dejarnos en un visto y no visto sin plantas.

RITMO SINÓDICO.

Este mes vamos ver el “ritmo sinódico”, a veces es confundido con el ritmo sidéreo que lo vimos en el número anterior, hay que decir que estos dos ritmos son los más importantes de la Luna. En el ritmo sinódico, también participa el Sol. En su salida, la Luna nueva se encuentra delante del Sol, se reúne con él, visto desde la Tierra, y por tanto en “sínodo” (reunión, corresponde a todo ritmo en el que dos planetas se encuentran periódicamente); la Luna da la vuelta a la Tierra y vuelve a reunirse con el Sol que, mientras tanto, ha recorrido 1/12 de vuelta.

El ritmo sinódico dura 29 días, 12 horas y 4 minutos, ya que la Luna debe encontrarse con el Sol, que ha recorrido mientras tanto 30º, buscando el impulso de otra constelación zodiacal. Cada mes visita una constelación zodiacal diferente girando en sentido contrario a las agujas del reloj. Estos 12 encuentros procuran al Sol 12 calidades distintas que definen las características de los meses del año.

La revolución lunar sinódica comienza en la Luna nueva, en ese momento la Luna se encuentra entre la Tierra y el Sol y su lado iluminado no es visible desde la Tierra; simbólicamente se representa con un círculo negro. Después, con su desplazamiento, la Luna muestra un semicírculo que aumenta progresivamente hasta convertirse en un disco luminoso, que es la Luna llena (la Luna está opuesta al Sol respecto de la Tierra). A continuación, la Luna mengua hasta la siguiente Luna nueva.

LUNA CRECIENTE

La Luna es creciente en el período que va de la Luna nueva a la Luna llena: cada día aumenta la superficie luminosa y, por lo tanto, la luz que refleja. Si observamos la Luna en el cielo, a simple vista podemos saber si es creciente, ya que la parte luminosa de la Luna dibuja un semicírculo en forma de “D”.

En este período la vitalidad de las plantas aumenta con la luz de la Luna. Cuanto más nos acercamos a la Luna llena, más fuerza poseen las plantas para luchar contra parásitos y enfermedades, aguantan mejor su conservación en fresco y aportan más vitalidad a quienes las consumen. El compost alcanza una mayor temperatura fácilmente, unos días antes de la Luna llena y 4 ó 5 días después son días favorables para germinar ya que las semillas salen con más fuerza debido a la fuerza de la Luna.

LUNA MENGUANTE

La Luna mengua, o decrece, en el período que va de la Luna llena a la Luna nueva siguiente; cada día disminuye su superficie luminosa y, por lo tanto, mengua la luz que refleja. En el cielo la Luna muestra un semicírculo iluminado que dibuja la letra “C”.

Popularmente, para reconocer si la Luna crece o mengua, se dice que es una mentirosa, porque dibuja una “D” cuando Crece y una “C” cuando Decrece. La vitalidad de las plantas decrece con la luz de la Luna, y ello es en provecho de su energía específica. La planta tiene pues menor vitalidad pero sus colores, olores y sabores son más perceptibles. Las propiedades dietéticas o medicinales son más pronunciadas. Sin embargo, la conservación de la planta en su estado fresco es más difícil. Este período es favorable para cosechar las plantas para ponerlas a secar.

LUNARIO MES DE ABRIL:

Días favorables para trasplantar y trabajar la tierra: desde las 0h del domingo 10 hasta las 24h del lunes 11, desde las 14h del martes 19 hasta las 3h del miércoles 20. Días en constelación de aire.

Días para germinar y para abonar las plantas en floración: desde las 0h hasta las 19h del viernes 1, desde las 2h hasta las 15h del sábado 2, desde las 22h del sábado 9 hasta las 24h del lunes 11, desde las 14h del martes 19 hasta las 3h del miércoles 20, desde las 23h del martes 26 hasta las 18h del miércoles 27, desde las 7h del jueves 28 hasta la 1h del viernes 29, desde las 11h hasta las 23h del viernes 29. Días constelación aire.

Días para estimular el desarrollo de las raíces: desde las 0h del jueves 7 hasta las 21h del sábado 9, desde las 22h del viernes 15 hasta las 20h del sábado 16, desde las 21h del domingo 17 hasta la 1h del lunes 18, desde las 17h del domingo 24 hasta las 22h del martes 26. Días constelación tierra.

Días para cortar esquejes: cortar los esquejes el sábado 9 mantenerlos en agua y pasarlos a tierra al día siguiente.

Días para abonar en crecimiento y promover un desarrollo de la masa vegetal: desde las 20h del viernes 1 hasta la 1 del sábado 2, desde las 16h del sábado 2 hasta las 23h del lunes 4, desde las 0h del martes 12 hasta las 12h del miércoles 13, desde las 4h del miércoles 20 hasta las 24h del jueves 21, desde las 2 hasta las 10h del viernes 29, desde las 24h del viernes 29 hasta las 5h del lunes 2 de mayo. Días de constelación de agua.

BIBLIOGRAFIA:
Cultivar en Armonía con la Luna y el Cielo. Xavier Florín. Ed.Susaeta
Lunario 2010. Michel Gros. Ed. Artús Porta Manresa
Calendario de Agricultura Biodinámica 2010. María Thun. Ed. Rudolf Steiner

EQUISETUM ARVENSIS (COLA DE CABALLO)

La cola de caballo pertenece a la familia de las equisetáceas. Es una de las plantas silvestres más primitivas que se conocen. Hoy en día es una de las plantas medicinales más usadas. Ya en la antigua Grecia se conocía su capacidad de sanar y cicatrizar las heridas y Galeno, uno de los padres de la medicina, la empleaba hervida para curar los tendones doloridos.

En agricultura se utiliza en decocción o extracto para evitar enfermedades criptogámicas y en general como preventivo para reforzar a las plantas.

Su gran secreto:
Buena parte de sus propiedades medicinales se deben a su riqueza en silicio o sílice. La planta contiene un alto porcentaje de distintas formas de esta sustancia, como el silicato, un mineral que está presente en muy poca cantidad en el cuerpo humano, pero resulta vital porque fortalece la regeneración de los tejidos.

Recetas contra las enfermedades fúngicas.
Se echa 10 g de cola de caballo menor seca en 2 litros de agua fría y se llevan a hervir 20 minutos. Se deja enfriar la decocción, se añade 8 litros de agua y se remueve durante 10 minutos. Se cuela la decocción y se pulveriza el suelo bajo las plantas enfermas a razón de 10 litros sobre 100 metros cuadrados. Esto también sirve como preventivo. Si los árboles ya están afectados, se rocía con este cocimiento el tronco y las ramas más gruesas. En casos difíciles es posible repetir el tratamiento en tres tardes seguidas.

La cola de caballo actúa por su alto contenido en silicio, reforzando los tejidos celulares. Los hongos patógenos no pueden penetrar tan fácilmente a través de sus hojas. Su acción es fungicida y preventiva. Es recomendable renovar los tratamientos periódicamente.

Se emplea indistintamente la planta seca o fresca (se recomienda utilizar la Equisetum arvense). Con las frescas se utilizan los tallos y las hojas troceadas. La dejaremos hervir durante 40 minutos. Con una disolución del 5 al 10% en agua, es un preventivo contra la roya, botrytis, etc. aplicado en flor, hojas y frutos.

Para la araña roja aplicaremos la decocción al 5%, añadiendo jabón negro o potásico (1 litro/100 litros). Para después de una helada podemos aplicarlo en dilución del 5%.

La cola de caballo también se puede mezclar con la ortiga haciendo una especie de tisana. Esta tisana es muy recomendada por los agricultores biodinámicos. Se pone en 5 litros de agua fría un buen ramo formado por tres cuartas partes de ortigas y una cuarta parte de cola de caballo. Lo ponemos a hervir y lo dejamos cocer durante cinco minutos. Después le añadiremos 15 litros de agua fría y lo filtraremos todo para llenar una mochila sulfatadora con capacidad para 18-20 litros, cuyo contenido podremos utilizar en cerca de una hectárea de superficie. Empleada regularmente y hasta dos veces por semana si las condiciones son muy desfavorables, esta tisana ha pasado la prueba en cultivos de invernadero y al aire libre.

Para que se utiliza:
La cola de caballo se utiliza para el control de las enfermedades criptogámicas y para reforzar a las plantas. Su acción es fungicida y preventiva. Hay que utilizarla preferentemente en tiempo soleado pero antes del calor del mediodía, y se aplica sobre las plantas o sobre la tierra.

Cómo preparar la decocción y el extracto:
La planta habrá que recogerla durante los meses de verano, de junio a agosto, para que la planta haya acumulado más sílice. Se puede recoger más plantas de las que vayamos a utilizar, para así dejarlas secar y poderla utilizar en otras ocasiones que nos haga falta.

El extracto de cola de caballo se hace poniendo en la proporción de 1kg de cola de caballo fresca (o 150gr de planta seca) 10 litros de agua, a ser posible de lluvia. Al termino de 1 ó 2 semanas el extracto estará listo para ser filtrado y aplicado diluido 5 veces en agua de lluvia.

La decocción de cola de caballo se prepara con 1kg de planta fresca (ó 150gr de planta seca) por 10 litros de agua. Dejar macerar 12 horas en agua fría y después la pondremos a hervir suavemente durante 30 minutos. La dejamos enfriar 12 horas y después la filtramos.

BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:
Curso sobre Agricultura Biológico Dinámica. Rudolf Steiner (Edt. Rudolf Steiner)
Sembrar, plantar y recolectar en armonía con el Cosmos. María Thun (Edt. Rudolf Steiner)
Cola de caballo menor, uso y virtudes. Carmen Bastida. (Revista de Ag. Ecológica LA FERTILIDAD, nº16)

PATOLOGÍAS DE PRIMEROS ESTADIOS

El trasplante es un momento de estrés para las plantas por la posible rotura de parte del cepellón al realizar la operación. Pero si hacemos el trasplante con sumo cuidado, apenas hay riesgo de padecer roturas y el consecuente estrés post trasplante, ahora ello no lo exime de tener algún encuentro indeseable con patologías de diversas índoles.

Los substratos de pésima calidad son causa directa de que los planteles muestren carencias nutricionales de todo tipo, ante lo cual sólo nos queda recurrir a un trasplante de urgencia, o una suave pero certera fertirrigación (arriesgándonos a haber realizado un diagnóstico incorrecto y por tanto un tratamiento inadecuado). Está claro que si lo que ocurre es un amarilleamiento general de todas las hojitas de los pequeños plantones, se pueden realizar fitoterapias con purín de ortiga muy diluido (de 30 a 40 veces, 1 libro de purín por 29 o 39 de agua, según el grado de amarilleamiento), también podemos hacerlo con purín de consuelda, en idéntica proporción, si la carencia es de potasio.

En el caso que la patología alimentaria venga dada por un colapso nutricional por bloqueos antagónicos, hay que hacer un trasplante de forma obligatoria, en este caso de nada sirve fertirrigar, por lo que lo que conseguiremos es agudizar el problema ya existente. En casos de bloqueos yo optaría por realizar el trasplante a raíz desnuda, para ello hay que retirar el substrato colapsado en su casi totalidad y poner la plántula en un nuevo substrato y de reconocida calidad. Si te gastas el dinero en semillas, gástatelo también en proporcionarles productos de calidad contrastada.

Los malos substratos también pueden estar infestado de nematodos, con lo que es posible que solo nos demos cuenta cuando al pasar más de 2 semanas las plántulas permanezcan estancadas y con claros síntomas de continuo debilitamiento. Podemos trasplantar en la misma maceta o tierra de cultivo plantas de tapetes que tienen un gran poder nematicida.

Los saltamontes cuando se presenta en forma de plaga también pueden acabar con nuestras plantas en pocos días si no tienen otra cosa que comer. Mantener la mayor diversidad posible es fortalecer nuestro cultivo. Los pequeños roedores y pájaros también pueden atacar nuestro cultivo de pequeñas y tiernas plántulas, además de los ya conocidos caracoles y babosas, que si bien por las plantas adultas ni fa ni fu, por los pequeños plantones es debilidad lo que sienten. Podemos proteger las pequeñas plantas con vasos de plástico trasparente, a los que abriremos pequeños orificios en su parte superior para que las plántulas puedan transpirar.

Los hongos derivados de una mala gestión del riego, como es el mal de cuello, sé dan en casos muy concretos y siempre por unos elevados niveles de humedad ambiental y de saturación del suelo. Podemos practicar pequeñas pulverizaciones con decocción de cola de caballo para evitar problemas con enfermedad criptogámicas.

En más de una ocasión al llegar el amanecer nos percatamos que nuestras plantas no están, o bien encontramos restos de ellas. Es posible que alguna oruga noctuida esté al acecho, y ante la ausencia de otra dieta de la que alimentarse optar por hacerlo de nuestras pequeñas plantas, a diferencia de los caracoles que dejan su delatador rastro de baba, las orugas son sigilosas y no dejan más huella que sus mordeduras si es que quedan restos de plantitas.

La mosca blanca es durante estos primeros estadios cuando comienza a perder importancia y hay que ir dejando de prestarle atención, centrándonos en los procesos de alimentación sobre todo, ya que como dijo Hipócrates: ¡Que tu alimento sea tu medicina, y tú medicina tu alimento!

ACTIVIDADES Y ACTUACIONES DEL MES
EL TRASPLANTE: COMIENZA LA
HORA DE LA VERDAD

Una vez realizada la siembra sólo queda esperar que las semillas comiencen a brotar y procurándoles los cuidados adecuados irán creciendo hasta alcanzar el tamaño mínimo para proceder al momento del trasplante, y este momento llega en cuanto las plantas tienen formado su segundo par de hojas reales. En este preciso instante procederemos a trasplantar a un lugar provisional a la espera de la manifestación del sexo por parte de las preflores (siempre hablando de plantas procedentes de semillas regulares, no feminizadas).

Si queremos saber antes de trasplantar en suelo que sexo tienen deberemos colocarlas en un contenedor de hasta un máximo de 30-35 cm de diámetro y esperar a ver que nos dicen. Algunas variedades lo manifiestan con apenas un mes y medio de edad, en cambio otras pueden no manifestarlo nunca, sólo cuando empiezan a florecer, y es por esto por lo que no recomiendo arrancar ninguna planta hasta que veamos los flores macho formándose, para mí una planta es una hembra hasta que la flor del macho diga lo contrario.

He visto casos de cultivadores experimentados que arrancan las plantas que no manifiestan su sexo por que quieren asegurar una cosecha exitosa, en un caso particular llegué a convencer a uno de ellos para que no arrancara un supuesto macho, me hizo caso y cosechó una hermosa hembra que le llegó a producir más de kilo y medio de cogollos secos y manicurados. Si en verdad lo que se quiere es asegurar una cosecha yo optaría más por sacar esquejes hembras obtenidos en un interior a partir de finales de Mayo principios de Junio, o bien extraer el mayor número de esquejes posibles de aquellas plantas que tengamos en exterior y ya se hayan manifestado como hembras.

A la hora de cultivar en maceta también hay que tener en cuenta el crecimiento radicular del cannabis. El sistema radicular de la marihuana es una potente raíz pivotante, que está acostumbrada a penetrar en los suelos a gran profundidad. Como su sistema radicular es potente conlleva a una colonización casi total del substrato por parte de las raíces en un período corto de tiempo.

Y claro, si trasplantamos muy pronto las plantas al contendor donde tenemos pensado cosecharlas, las raíces colapsaran antes de la cuenta el substrato provocando un estancamiento en el crecimiento y floración de nuestras plantas, pudiendo incluso provocarles la muerte por asfixia radicular por estrangulamiento). Para evitar este problema es recomendable realizar varios trasplantes a contenedores cada vez mayores hasta que se inicie la floración, momento en el que se trasplantaría a su contenedor definitivo.

En muchas ocasiones cuando se va a trasplantar se comete el error de colocar demasiada tierra en el agujero lo que hace que la tierra del cepellón (pan de raíces) se quede por fuera del suelo o de la maceta. Para evitar que nos pase esto debemos hacer lo siguiente: Si vamos a trasplantarlas al suelo debemos realizar primero el agujero donde irá la planta, para saber qué profundidad debemos darle iremos metiendo el contenedor donde se halle la planta en el hoyo, hasta ver que la profundidad y anchura del hoyo sea un poco mayor que el tamaño y más profunda que la altura del contenedor.

Si se trata de trasplantar a otra maceta más grande, rellenaremos la maceta a la que queremos trasplantarla con un poco de tierra y haremos la misma operación que en el suelo, es decir iremos añadiendo tierra debajo y meteremos el contenedor donde se hallan las plantas para ver si la profundidad es ideal.

Una vez sabemos que nos cabe perfectamente, sacaremos el cepellón del contenedor y colocaremos la planta en el suelo o en la maceta. Rellenaremos el agujero que quede por cubrir con tierra y después regaremos. Algunos practicantes de la agricultura sinérgica añaden un puñadito, no más, de cenizas en el hoyo antes de trasplantar, la ceniza contiene potasa que facilita y mejora el enraizamiento.

En las zonas áridas de la Península es más que conveniente realizar tras el trasplante un acolchado en el suelo para evitar que este quede desnudo y desprotegido contra la fuerte evaporación, y si utilizamos un sistema de riego localizado mucho mejor, aun ahorraremos todavía más agua. El resultado lo notaréis enseguida mucha menos agua de riego y menos desequilibrios hídricos en la composición de la planta, que se traduce en una mayor resistencia de las plantas al calor y un crecimiento más constante y vigoroso.

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