PREPARANDO EL TERRENO

 

¿Cómo preparo el suelo, que hago?. Es la típica pregunta de aquellos que comienzan a cultivar y todavía no conocen las condiciones necesarias que debe reunir su suelo para desarrollar correctamente su cultivo casero de marihuana. La marihuana crece y se desarrolla mejor en suelos algo ligeros y bien mullidos que sean muy ricos en materia orgánica. Los suelos pesados y compactos y pobres en materia orgánica producen plantas pequeñas con una baja producción, al tiempo de ser propensos a padecer salinidad y sodicidad, lo que todavía dificulta más el crecimiento de la planta, y durante largos períodos de lluvias se corre el riesgo de padecer una podredumbre de las raíces por falta de aireación. Los suelos excesivamente ligeros son pobres en materia orgánica además de drenar en exceso provocando una innecesaria pérdida de nutrientes. Ahora bien, si tenemos suelos pesados ¿cómo podemos aligerarlos?, y por el contrario, si tenemos suelos excesivamente ligeros ¿cómo podemos compactarlos más?. La materia orgánica, juega un papel importantísimo en la vida dentro y sobre el suelo, una de las características que presenta es la de aligerar suelos pesados y cohesionar suelos ligeros, por tanto la materia orgánica va a ser una herramienta determinante para un desarrollo saludable de nuestras plantas.

En agricultura ecológica existen diferentes labores de cultivo que van destinadas a una mejor retención de agua, mayor aireación y menor pérdida posible de agua y nutrientes por parte del suelo. Si podéis cultivar en el suelo sería bastante interesante que realizaseis bancales profundos donde vayais a plantar. Los bancales profundos dentro de la agricultura hortícola son bancales de entre 1’20 y 1’50 metros de ancho por la longitud que se desee, aunque cuanto más largo más cuesta dar la vuelta. Entre los bancales se dejan pasillos para pasar de unos 50 centímetros de ancho, con ello se evita pisar el suelo de cultivo, al tiempo que nos permite pasear tranquilamente por el huerto sin pisar las plantas, además los bancales están levantados del ras del suelo sobre unos 50 centímetros también, eliminando el riesgo de que el bancal se encharque en caso de fuertes lluvias, lo que es bastante positivo para zonas propensas a padecer gotas frías. Pero tiene un inconveniente, en zonas áridas al estar levantados el aire penetra mejor por lo que se pierde demasiada agua por evaporación, para evitar esto el mallorquín Gaspar Caballero rediseñó los bancales de acuerdo a las condiciones climáticas mediterráneas, reduciendo la altura para evitar la evaporación, denominando a estos bancales como Paredes en Crestall, pero se sigue corriendo el riesgo de sufrir inundaciones en el huerto. Para el cultivo de marihuana es mejor realizar bancales de 1’20 x 1’20 metros o 1’50 x 1’50, elevados sobre unos 50 centímetros del nível del suelo, con 1 metro de separación entre bancal y bancal, y colocar una planta por bancal.

¿Cómo hago el bancal?, la cosa es bastante sencilla aunque no exenta de laborioso esfuerzo. Lo primero que tenemos que hacer es delimitar las dimensiones del bancal, donde vayamos a situarlo, con una cuerda. Seguidamente abonamos la superficie de cada bancal con 4 a 7 kilos de compost o estiércol bastante maduro previamente pasado por un tamiz o un garvillo. Después, o bien con una mula mecánica o bien, en caso de carecer de ésta con una azada, comenzamos a roturar los bancales para hacer más esponjosa la capa superior de la tierra al tiempo que la mezclamos con el compost. Tomamos una pala y extraemos la capa superior del suelo de cada bancal, alrededor de 25 centímetros de espesor, y lo dejamos a un la lado de cada bancal. A continuación volvemos a esparcir la misma cantidad de compost que al principio sobre la capa inferior que ha quedado desnuda en los bancales. Volvemos a roturar y al final colocamos la capa superior, que habíamos apartado, sobre el bancal nuevamente. Cogemos un rastrillo y alisamos el bancal para dejar la superficie plana. Con la acción de separar la primera capa evitamos el volteado de las capas del suelo, práctica que resulta bastante negativa para la conservación de la fertilidad de los suelos al tiempo de ralentizar la vida que se desarrolla sobre los mismos. Si de todos modos os parece bastante curro también podéis optar por realizar solo una cava y no dos como en el caso anterior, esto es, añadir la tierra de los pasillos al bancal una vez los hemos delimitado con las cuerdas, les incorporamos el compost tamizado, los roturamos, y los allanamos con el rastrillo. El inconveniente de esta última práctica se presenta en los suelos que estén excesivamente compactados, ya que no será suficiente una sola cava para dejarlos lo necesariamente mullidos para que la planta no gaste demasiada energía en desarrollar su sistema radical.

Para evitar la evaporación no hace falta realizar paredes en crestall, efectuando un adecuado acolchado o mulching el ahorro de agua utilizada para el riego es notable. Para realizar acolchados se puede utilizar cualquier tipo de material que sea de procedencia orgánica -vegetal o animal-. Podemos utilizar paja, restos de cosechas o podas, hierbas adventicias sin florecer para evitar que porten semillas, cartones, telas, cortezas de árboles, pelaje de animales como la lana, ….,etcétera. La capa de mulching que debemos colocar ha de impedir al máximo que los rayos del sol se pongan en contacto con la superficie de los bancales para evitar tanto la evaporación como la germinación de hierbas adventicias, por lo que hay que ir reponiendo los huecos que vayan apareciendo en el acolchado. El acolchado realiza la misma función en el suelo del bancal que la permanente capa fértil de mantillo que presentan los suelos de zonas boscosas: es un aporte continuo de materia orgánica, es la base de la vida de los bosques. El acolchado tiene el inconveniente de robar al suelo el agua de lluvia en zonas áridas donde, precisamente, no brilla por su presencia, ya que normalmente al día siguiente o al par de días suele salir un tórrido sol que evapora todo el agua que pudo retener el acolchado. Por ejemplo, la paja picada puede llegar a absorber agua hasta alcanzar alrededor de diez veces su peso. Se pueden realizar acolchados con piedras, grava, arcilla expandida,…, con ello provocamos que el agua de lluvia drene entre las piedras y pase al suelo, pero con esta práctica se pierde el continuo aporte de materia orgánica que suponen los acolchados con materiales de procedencia orgánica.

También puede ser una buena idea, para aprovechar al máximo la superficie del bancal, que plantéis alguna hortaliza, planta aromática o plantas que alberguen a la fauna útil. La asociación con otros cultivos puede resultar muy beneficiosa, como es el caso del famoso refrán español de Entre col y col lechuga, sin duda es un amplio campo de investigación en el que apenas ha indagado el cannabicultor y que puede ser bastante interesante. Se ha comprobado que cada sistema radical de una especie vegetal determinada tiene una manera distinta de penetrar en el suelo así como de tomar de él los nutrientes que necesita. Los vegetales pueden absorber las sustancias de deshecho de sus vecinas, evitando que el suelo se vuelva tóxica para éstas, reforzarse mutuamente ante la invasión de plagas, facilitar la absorción de nutrientes entre ellas,…

El riego localizado es otra buena medida de ahorro de agua evitando al máximo pérdidas innecesarias, existen diferentes modelos en el mercado. Coloca las líneas de la manguera y los goteos por debajo del acolchado, evitarás que se recaliente al tiempo que le aportarás el agua directamente al suelo. La instalación de riego localizado es bastante sencilla y económica, que junto con el citado ahorro de agua supone una inversión bastante atractiva para el cultivador de marihuana.

Para aquellos que cultivéis en macetas el tema es diferente. La marihuana como ya he dicho necesita agua y suelos fértiles en materia orgánica, circunstancias que al cultivador de suelo no le deben suponer ningún problema, sin embargo el cultivador de maceta ve como le resulta bastante difícil llegar a conseguir un adecuado abastecimiento de agua para sus plantas, y además a mitad del cultivo se le suele presentar el problema de carencias alimentarias en las plantas. Las macetas de color blanco son ideales para los cultivos de temporada, pues absorben mucho menos calor que las macetas negras; en cambio las macetas negras pueden ser ideales para aquellos cuyo clima les permita realizar cultivos de exterior en invierno. Si la temperatura de la tierra sube por encima de 40 ºC, además de correr el riesgo de que las raíces se cuezan, algunos nutrientes comienzan a no estar disponibles para las plantas por no poder ser absorbidos adecuadamente por el sistema radical.

Para un desarrollo adecuado y constante de las plantas, vamos a necesitar un substrato que les vaya aportando cantidades suficientes de agua y nutrientes. Hay que tener en cuenta que aun siendo tremendamente fértil el substrato las plantas van a agotar la mayoría de nutrientes que contengan por lo que habrá que ir reponiendo tanto materia orgánica sólida por encima de la maceta de modo quincenal, como biofertilizaciones semanales, bien con un abono líquido permitido en agricultura ecológica, bien con un preparado casero como el purín de ortigas o consuelda, o el caldo de lombricompost.

¿Cómo es el substrato que debemos tener?. Bien, por si la mayoría de vosotros no lo sabéis la turba se va a prohibir en agricultura ecológica, debido a que se extrae de ecosistemas que tardan cientos de años en regenerarse. En la Estación Experimental Agraria de Carcaixent -València-, estuvieron realizando un estudio con diferentes substratos ecológicos sin turba para poder presentar una alternativa al uso de turba en planteles para viveristas ecológicos. De los estudios que realizaron los substratos que mostraron una mayor precocidad para germinar fueron los que estaban compuestos de: 1.- Compost 50 %, que procede de la fermentación de restos de hortícolas, de poda de cítricos, diversos estiércoles, minerales naturales,.., que exceptuando la poda de cítricos es fácil de obtener, si no podéis conseguir restos de hortícolas podéis utilizar restos de jardinería. Y el restante 50 % es Arena de cantera, que también la podemos substituir por Fibra de coco. Y 2.-Cascarilla de arroz extrafino , Compost y Fibra de Coco en el mismo porcentaje, o sea un 33 % de cada uno. Ambos substratos los podemos utilizar para germinar, aunque conseguir los materiales puede resultarnos bastante difícil e incluso imposible en algunos casos. Pero hubo una muestra que dio un mayor crecimiento final, este era el substrato compuesto de Compost 70 %, Vermiculita 25 % y Perlita 5 %. Mariano Bueno, conocido agricultor ecológico, en su libro El huerto familiar ecológico, también reseña un substrato a base de Fibra de Coco, Vermiculita o Tierra arcillosa y Compost por iguales partes. El inconveniente de la fibra de coco es que puede tener una alta salinidad, lo que la convierte en perjudicial para zonas propensas a padecer salinidad en el agua utilizada para el riego.

En lo referente a los substratos cortesía de Pep Roselló y Alfons Domínguez

(Estación Experimental Agraria de Carcaixent)

MIGUEL GIMENO

Asesoramiento sobre cultivo ecológico de marihuana

De Lunes a Viernes desde 18’30 a 21’30

Tfno: 610.445.617

ORUGAS -EL VAMPIRO DEL COGOLLO-

La marihuana es una planta bastante resistente a las plagas, pero ello no quiere decir que no pueda padecer ninguna. Normalmente los ataques de araña roja, trips y pulgón se dan en plantas con un estado sanitario deficiente o en plantas que han estado sometidas a variaciones medioambientales bruscas. Las plantas sanas la gran mayoría de veces no tienen ningún problema, como mucho podemos hallar en toda la planta un par de ejemplares de alguno de los citados bichos, lo cual es normal.

Pero si hay alguna plaga a la que todos los años vemos mermar nuestra cosecha esa es la plaga del gusano del cogollo o “Vampiro del Cogollo” (como lo hemos apodado algunos cultivadores de Valencia). De las múltiples charlas que he tenido con cannabicultores puedo afirmar que el ambiente es de cierta preocupación sobre esta plaga tan difícil de combatir, y no es de extrañar.

Tras dos años intentando averiguar el nombre exacto del “animalet”, este año opté por coger una crisálida y llevarla a la “Estación Experimental Agraria de Carcaixent” (Servicio de Transferencia de Tecnología Agraria. Consellería d’Agricultura i Pesca de la Generalitat Valenciana). Gracias a Josep Roselló y Alfons Domínguez pude averiguar que se trata de una larva de un lepidóptero (mariposa) bastante común en el campo: “SPODOPTERA EXIGUA”.

Esta oruga es polífaga, es decir, se alimenta de varias especies vegetales, lo cual nos da mayores esperanzas para llegar a poder crear cierto equilibrio en nuestro entorno que permita disminuir considerablemente el riesgo de padecer un fuerte ataque. Los hemos visto alimentarse de tomates, remolachas, lechugas, pimientos, .., e incluso de San Pedros. Los casos más graves en la marihuana los he visto en cultivos químicos, en cambio aquella marihuana que ha sido cultivada con métodos ecológicos suele presentar poblaciones más bajas de gusanos. También hemos podido comprobar que tienen cierta preferencia por los híbridos, sobre todo aquellos con dominancia sativa, los híbridos con una mayor carga índica eran menos de su agrado, aun estando todas las plantas en el mismo bancal prefieren los híbridos con dominancia sativa. Las índicas puras les agradan menos, aunque no por ello le hacen ascos ante ausencia de comida. Las variedades sativas puras, dado su tardía a la hora de florecer suelen librarse de ser atacadas por los gusanos. Como éstas comienzan muy tarde a florecer (sobre finales de Septiembre), cuando el cogollo está medio formado la última generación de orugas ya se ha transformado en mariposa, y éstas van locas buscando pareja para hacer la última puesta: el huevo de invierno, que eclosionará con la llegada de la primavera. Para aquellos que gocen de un invierno templado puede ser un buen remedio plantar variedades sativas puras de floración tardía.

Los daños en la marihuana se dan, como ya he dicho anteriormente, en las flores hembras, pero no se comen los cogollos como todo el mundo dice. Exactamente muerde los tallos -que unen las distintas florecitas hembras que forman el cogollo- y posteriormente succiona de los mismos la savia que asciende en cantidades industriales hacia los mismos para formar potentes y grandes racimos florales, o sea que se alimenta de savia y no de comer cogollos. Una vez ha terminado la oruga de alimentarse, la parte de cogollo que ha tocado queda como si lo hubieran cortado, se pueden ver los mordiscos en los tallos, y es por ello por lo que comienza a secarse. Los cogollos muertos son un riesgo y foco de posibles botritis, ya que dentro del cogollo también han quedado los excrementos de las orugas, a simple vista podemos ver sus diminutas heces negras dentro de los cogollos por los que han pasado. Si se mojan los cogollos, lo cual pasa con el rocío, las heces de las orugas pueden comenzar a fermentar aumentando todavía más el riesgo de padecer botritis.

Cuando la oruga ha llegado a su edad máxima busca un lugar sombrío (ya he encontrado varias en el envés de las hojas, aunque también pueden crisalizar en cualquier lugar, sobre todo entre las hojas muertas del suelo) y forman un capullo en el que crisalizan y se transforman (metamorfosis) en adultas, o sea, en mariposas. En estado adulto no atacan a las plantas, se dedican a comer polen de otras plantas y a buscar pareja con la que tener una enorme prole que puede llegar a ser de varios centenares. Al llegar el otoño, como ya he comentado, realizan la última puesta que sobrevivirá hasta que llegue la primavera para seguir con su ciclo vital y perdurar a su especie.

 

¿QUÉ HAGO CON DRÁCULA?.

 

Todo ha funcionado perfectamente durante la fase de crecimiento y principio de la floración, pero de repente cuando los cogollos comienzan a engordar masivamente nos damos cuenta que ciertas partes de algunos de ellos están comenzando a secarse. En ese momento hemos de mirar dentro de los cogollos uno por uno e ir retirando de la planta aquellos cogollos secos para evitar una posible botritis al tiempo que vamos matando el mayor número posible de orugas. Se que es una “jodienda” tener que tocar los cogollos con las manos pero es la más económica, rápida, efectiva y ecológica de cuantas técnicas conozco, así que agenciate un coleguita y que te eche una mano. La planta que haya sido atacada, por contra a lo que muchos dicen, no la arranquéis, ya que si lo hacéis las plantas que estén al lado corren el riesgo de ser visitadas por nuestro enemigo, y la visita no será de pura cortesía precisamente.

Sabiendo de antemano que es polífaga podemos guardarnos un “as” en la manga. Podemos realizar un cultivo trampa, es decir, que se alimente del cultivo que le preparamos pero deje tranquilas a nuestras marías. Parece ser que un gran número de orugas de lepidópteros sienten una gran pasión por la Col China, podemos intentar el año que viene realizar cultivos de col china al pie de las plantas y alrededores para ver si las orugas prefieren las coles a nuestras marías.

Los pájaros en época de cría llegan a capturar miles de orugas para sus descendientes. Puede ser interesante fabricar nidos, colocarlos por el jardín y esperar que sean okupados por una pareja de aves.

Dado que las plantas están en floración no debeis utilizar productos fitosanitarios que contengan alcohol, ya que el alcohol es un gran disolvente orgánico y puede disolver parte de los cannabinoides que contienen los cogollos, además de enturbiar el sabor de la maría. Ahora bien, podeis hacer uso de productos fitosanitarios ecológicos que no contengan alcohol. Hace ya casi dos años que vengo tratando, junto con otros colegas cannabicultores de mi región, las orugas con una bacteria que sólo infecta a las larvas de mariposa. La bacteria en concreto la podeis encontrar en los Grows-Shops bajo el nombre de “Bacillus Thuringiensis Kurstaki”, bien en polvo para que lo prepareis vosotros mismos o bien en un preparado líquido. Esta bacteria se encarga de destruir el aparato digestivo de las orugas y no es tóxica para el ser humano, sólo ataca a larvas de ciertos lepidópteros. Se debe aplicar como máximo hasta que falten cerca de veinte días para cosechar, pasado este tiempo se debe evitar realizar tratamientos a las plantas. Es conveniente hacer un segundo tratamiento una semana después de haber realizado el primero. Como la mayoría de preparados permitidos en agricultura ecológica es altamente biodegradable por lo que se suele acompañar de un mojante a base de resina de pino, pero nos hallamos en la misma situación que con el alcohol. El bacilo no se puede utilizar como preventivo, sólo como combativo cuando hayamos localizado algún ejemplar de oruga.

El uso del bacilo tiene algunas ventajas y algunos inconvenientes. Como ventajas indudablemente la frenada del ataque masivo, pero como ya he dicho con ciertos inconvenientes: el bacilo es mucho más efectivo en las orugas cuando éstas son pequeñas, las larvas grandes tienen un sistema inmunológico más fuerte, el bacilo no ataca ni huevos ni a la mariposa (adulto), no es instantáneo (las orugas pueden tardar más de una semana en morir, pero eso sí, su vitalidad va disminuyendo paulatinamente y por consiguiente su apetito), y además en ejemplares supervivientes se pueden dar casos de inmunidad, o sea, que se pueden hacer resistentes a la bacteria.

Como hemos podido ver ambos métodos sólo con efectivos con las larvas, pero ¿se puede hacer algo con las mariposas mamás?. Existen en el mercado numerosas trampas para larvas de lepidópteros que actúan con atrayentes sexuales y con cebos envenenados, el problema es que el atrayente sexual es femenino, y recibe el nombre de feromonas. Las feromonas sólo atraen a los machos, pero por lo menos de esta forma se evita que los machos que caigan en las trampas lleguen a copular. Las trampas junto con las feromonas no son relativamente baratas que digamos, pero puede resultar un buen remedio preventivo si colocamos las trampas desde el inicio hasta el final de la floración. Las feromonas que se deben utilizar deben ser feromonas para los lepidópteros Spodoptera Exigua y Spodoptera Litoralis. Un dato muy importante que me comentó Josep Roselló es que en las pruebas que realizaron en la Estación con trampas, casualmente aquellas que más ejemplares atraparon fueron las que utilizaron feromonas de las mariposas de Spodoptera Exigua y Litoralis.

También podemos fabricar cebos caseros, igual que se realiza con el alacrán cebollero o grillotopo. Los cebos se pueden preparar a base de algarrobas en polvo, leche condensada y bacillus o aceite de neem, se amasa todo bien y se hacen pequeños cebos con forma de bolitas que iremos colocando en pequeños platos junto a los pies de las plantas. No utiliceis cebos si hay niños pequeños o animales domésticos que suelen frecuentar el lugar de cultivo, ya que pueden ingerirlos y padecer una intoxicación. Si no teneis algarrobas, podeis preparar los cebos sustituyéndola por levadura.

Aun así vuelvo a reiterar que la mejor de nuestros aliados es la biodiversidad, cuanto más plantas y animales hayan en nuestro vergel, por así decirlo, más reforzada esstará su vitalidad.

 

MIGUEL GIMENO

LA MARIHUANA LOCA

¿MARIHUANA LOCA?

¿A quién no le suena ya el dichoso nombrecito de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, o mal de las vacas locas?. El caos armado ha sido tremendo y todavía traerá cola. Ministros hinchándose a comer ternera, caos en las ganaderías, y primer toque de mini-concienciación social sobre los posibles males que pueden acarrear el “fabricar” (no se crían de un modo natural) alimentos desde un punto de vista económico-materialista. A animales vegetarianos se les dan de comer harinas y grasas de origen animal, aceites usados altos en dioxinas, los hinchan a antibióticos y antiparásitos, y al final del nefasto ciclo el ignorante consumidor de a pie (ojos que no ven corazón que no siente) degusta del artificial manjar ofrecido. Hace poco, mientras realizaba un cursillo de agricultura ecológica conocí a un “llauro” ecológico (como se le conoce a los agricultores en algunas zonas de Valencia) que decía que dentro de los productos alimentarios de origen vegetal hay más de una vaca loca señalando al fresón y las plantas que no tienen una capa protectora y se comen tal cual como lechugas, acelgas,….

La indiscriminada agricultura convencional, carente de toda ética, con sus terapias a base de productos químicos de síntesis es el desencadenante de constantes desequilibrios ecológicos en los ecosistemas rurales. Larga es la cadena de errores cometidos, se alteran el mayor número de factores que intervienen en el crecimiento y desarrollo natural de los seres vivos sin mirar en las consecuencias negativas tanto nutricionales como medioambientales que pueden llegar a acarrear.

La agricultura convencional basa su filosofía de trabajo en una quimioterapia alimentaria continúa, es decir, pseudoalimentar a la planta mediante el suministro de los nutrientes, sintetizados químicamente y en formas lo mayor asimilablemente posibles, prescindiendo de la beneficiosa y polivalente materia orgánica. La máxima expresión de la quimioterapia alimentaria convencional la encontramos en los cultivos de hidroponía. En éstos se prescinde de la fertilidad del suelo en pro del aporte de nutrientes rápidamente asimilables para las plantas, las cuales son cultivadas en medios completamente estériles. Consideran al suelo como mero soporte mecánico del sistema radical de la planta y olvidan la segunda característica del suelo, no por ello menos importante, la vida dentro y fuera del mismo que convierten a cada palmo de tierra en un mundo diferente que entre otras cosas aporta nutrientes a las plantas que sobre él crecen. Podríamos decir que cultivar plantas con métodos hidropónicos equivaldría a que el hombre fuera en silla de ruedas (medio de soporte estéril) y su dieta se basara única y exclusivamente de sueros (alimento no sólido).

Los productos químicos usados como abonos provocan tremendos males al suelo, el más importante es la pérdida de materia orgánica y los efectos secundarios que ello conlleva: palidecimiento del suelo ya que la materia orgánica lo oscurece, se desestabiliza la estructura del suelo (la materia orgánica humificada y la fracción mineral del suelo forman el denominado complejo arcillo-húmico), como consecuencia de la desestabilización de la estructura se pierde la permeabilidad del suelo y su capacidad de retener agua, así como la capacidad de intercambio catiónico, se desajusta el pH del suelo, se pierden nutrientes y vida microbiana, etc,. Todo ello provoca que cada vez sea necesario aportar mayor cantidad de nutrientes, en algunos cultivos el aporte de Nitrógeno viene a ser cuatro a diez veces mayor al aprovechado por la planta. Pero la planta como consecuencia de la rápida asimilación de los fertilizantes químicos de síntesis absorbe más nutrientes de los aprovechados, almacenándose peligrosamente para el ser humano en el propio tejido vegetal, por ende, modificando la composición de los alimentos (el mayor hincapié de los Comités Reguladores de Agricultura Ecológica de las diferentes comunidades autonómicas, consiste precisamente en el análisis de productos en busca de residuos químicos sobre todo biocidas, los más tóxicos), además el sobrante de nutrientes no absorbidos pasará a las aguas subterráneas (por lixiviación: arrastre debido al agua de drenaje) contaminándolas y convirtiéndolas en no potables.

Como termino de decir la planta absorbe más nutrientes de los necesarios, a este consumo en exceso se le conoce con el nombre de “Consumo de Lujo”, y es perjudicial por dos causas: en primer lugar el mayor de los nutrientes usados es el Nitrógeno (al uso de abonos nitrogenados se les ha dado el mérito de revolucionar la agricultura moderna, ¡y tanto que lo ha hecho!, pero para mal del planeta), tremendamente peligroso para el ser humano. En nuestro caso, consumir marihuana que pueda contener un exceso de nitrógeno, el peligro se dispara: recientemente se le atribuyó al Popper (nitritos inhalables que hasta hace bien poco se podían adquirir en sex-shops, y cuyo uso estaba tremendamente arraigado entre los gays) la causa del Sarcoma de Karposi, una especia de cáncer de piel que en un principio se creía que era consecuencia del S.I.D.A.. Este dato hay que tenerlo en cuenta pues nosotros vamos a inhalar pulmonarmente humo procedente de la combustión de la marihuana. En segundo lugar el exceso de nitrógeno provoca un aumento del consumo de agua por parte de la planta y un desmesurado crecimiento de la misma, lo que convierte a nuestro cultivo en un lugar con muchas probabilidades de sufrir un ataque del Podador de la Naturaleza: el pulgón.

El exceso de nitrógeno consumido por la planta conlleva además a cambios en la composición de la planta, aumenta la producción de azucares y otras sustancias apetitosas para los pulgones en las zonas de brotación, y como buen podador que es intervendrá comiendo los brotes frenando el desequilibrio para nuestro fastidio. Entonces el agricultor, contra el invasor, aplica toda una retafila de productos potencialmente tóxicos: compuestos organoclorados (la mayoría de ellos incluso prohibidos en agricultura convencional), compuestos organofosforados, piretrinas de síntesis o piretroides (no por los piretroides en sí, sino por las sustancias sinergizantes que los acompañan para potenciar su acción, como el butóxido de piperonilo, prohibido en Agricultura Ecológico por ser cancerígeno). El efecto más negativo del uso de este tipo de biocidas es el agresivo impacto sobre los ecosistemas: pérdida de biodiversidad, envenenamiento temporal del suelo (en algunos casos puede perdurar más de una década). El uso de plaguicidas mata a la fauna auxiliar, y lo que antes no suponía ninguna amenaza de pronto se convierte en una nueva plaga de nuestros cultivos, teniendo que volver a tratar contra otra nueva plaga, estableciéndose así un ciclo conocido como Ciclo Infernal de los Pesticidas. Es curioso que en los cultivos ecológicos equilibrados apenas suponen molestias las plagas.

En cuanto a la diversidad de variedades, citar que la agricultura convencional es la responsable de la paulatina desaparición de variedades autóctonas. Se buscan variedades de alto rendimiento, que produzcan frutos del mismo calibre, con ciertas cualidades visuales, en detrimento de las cualidades organolépticas, de resistencia a plagas, agua y suelo del lugar. En definitiva la finalidad es producir pese a todo, y sobre este trasfondo materialista se desarrolla nuestro sistema agronómo.

MARIHUANA ECOLÓGICA

Para que un cultivo sea 100% ecológico deberían serlo también sus semillas, aunque no es obligado dada la pérdida de variedades autóctonas de especies vegetales que ha habido sobre todo en Europa. En cuanto a las variedades paisanas de marihuana debo decir que la gran mayoría o están degeneradas o han sido hibridadas con genética procedente de bancos de semillas, es muy difícil encontrar a alguien que haya realizado unas correctas labores de crianza y selección de su hierba paisana.

¿Que se entiende por semilla ecológica?, os preguntareis, pues es aquella que ha sido producida con métodos ecológicos a partir de una variedad NO MODIFICADA GENETICAMENTE (en el caso de cannabis de momento no hay semillas transgénicas en el mercado, ¡eso creo!). No se pueden considerar ecológicas aquellas semillas que hayan sido producidas en cultivos con luz artificial (por desgracia casi todos los Bancos de semillas las producen así), aunque si no hay otra posibilidad de conseguir semillas viables nos deberemos conformar con abastecernos de semillas híbridas. Las semillas F1 (primera generación filial resultante de cruzar dos razas puras, las F1 también pueden ser polihíbridas, o sea, hijas de híbridos) que proceden de los bancos son variedades cuya genética no está asentada, por lo que si cruzamos dos F1 el resultado puede ser muy dispar. Una buena opción es intentar traer semillas originarias (razas puras) de Latinoamérica, Asia, Africa,…, aclimatarlas e intentar, mediante un correcto trabajo de campo seleccionando los mejores ejemplares, adaptarlas a nuestro concreto microclima.

Son muy pocos los cannabicultores que hacen un cultivo 100% ecológico. En primer lugar es obligatorio hacer rotación de cultivos, cosa que la mayoría no hace, sobre todo en cultivos de maceta. Precisamente una causa de la aparición de plagas y sobre todo nemátodos (gusanos del suelo) en suelos cansados es la instauración de monocultivos. Yo siempre recomiendo utilizar el terreno en invierno practicando un cultivo de abonado en verde (con habas, alfalfa, trébol, avena-veza, etc…), en las macetas se puede hacer lo mismo. Para la rotación de cultivos se siguen tres normas: -1ª No plantar ninguna planta que produzca el mismo órgano que pretendemos cosechar, es decir flores en el caso de la marihuana. -2ª La especie que preceda al cannabis no puede ser de la familia “Cannabinaceae”, cosa que solo puede pasar con el lúpulo, que junto al Cannabis son las dos únicas especies vegetales que integran dicha familia. –3ª El cultivo que preceda no debe tener las mismas exigencias de estiércol, después de un cultivo de mucha exigencia hay que sembrar una especie de poca exigencia.

También es de tremenda importancia en agricultura la biodiversidad vegetal, respetando los márgenes o setos vivos donde se refugia la fauna auxiliar (predadores de plagas) y haciendo en algunos casos cultivos trampas y/o repelentes (en la zona de levante es bien conocida la asociación de la albahaca en cultivos de pimientos pues ahuyenta a la mosca blanca). La gran mayoría de plantas aromáticas suelen tener efectos repelentes por lo que podemos poner en nuestro jardín o balcón plantas de lavanda, tomillo, romero, menta, albahaca, ajenjo, artemisa, lengua de perro, salvia officinalis, …

Un hecho curioso que cabe reseñar es el observado por unos amigos en su cultivo de interior el cual padecía un ataque de araña roja, y tras colocar una planta de maiz vieron como la mayoría de las arañas migraron hasta el maiz abandonando las plantas de maría. En caso de plagas con orugas se pueden colocar coles de china por su poder atrayente, …, la observación de la naturaleza va a ser nuestra mejor arma en el cultivo ecológico.

Otra clave importante consiste en el mantenimiento y potenciación de la fertilidad del suelo. No es lo mismo aportar fertilizantes que potenciar un suelo fértil. En la agricultura convencional se aportan los fertilizantes que ha extraído la planta en base a analíticas de composición de los cultivos, pero en este aporte de fertilizantes no se tiene en cuenta la cantidad de materia orgánica que se perdió durante el cultivo, por lo que como ya he dicho el suelo termina por perder toda característica favorable. Además de la materia orgánica que aportan los cultivos de abonado en verde, es imprescindible aportar compost (materia orgánica en descomposición más o menos avanzada, dependiendo del uso que vayamos a darle, y cuya composición varía según los materiales utilizados para su elaboración: estiércoles animales, restos de cosechas, restos orgánicos domésticos, … , y en definitiva cualquier materia de origen animal o vegetal). Un error más que considerable de la mayoría de cannabicultores de macetas, es el de aportar solo fertilizantes sin añadir materia orgánica, hecho que provoca en la mayoría de casos carencias de microelementos e incluso bloqueos iónicos en el suelo (por la disminución de la capacidad de intercambio catiónico que le da la materia orgánica).

La mayoría de cannabicultores convencionales defienden su modo de trabajo afirmando que el uso de productos químicos produce un mayor rendimiento de las cosechas; decidme pues si sacar 2 kilos de cogollos secos y manicurados por planta en un cultivo ecológico tiene algo de improductivo. Lo que si es bien cierto es que las cualidades organolépticas de una marihuana procedente de cultivo ecológico supera con creces las de un cultivo químico, y si dudáis cultivar 20 esquejes de la misma planta, 10 los trabajais con métodos ecológicos y los otros 10 con métidos químicos, ya me direis.

MIGUEL GIMENO

Consultas y asesoramiento gratuito de cultivo ecológico de cannabis:

610.445.617 (lunes a viernes a partir 18’30 h.)

MANEJO ECOLÓGICO DE PLAGAS.

 

Para toda persona que viva o haya vivido de la agricultura, la palabra “plaga” equivale a dinero y trabajo desaprovechados, de ahí la necesidad que la humanidad ha tenido de controlar las plagas que atacaban a los diferentes cultivos. Hoy en día la agricultura convencional peca de llamar plaga a cualquier presencia de agentes patógenos para las plantas, sea cual sea el número y su estado de desarrollo. Las plagas deberían de entenderse desde el punto de vista productivo, es decir, considerar plaga a un ataque que disminuya considerablemente la producción de nuestra cosecha, en nuestro caso potentes flores femeninas. Así podríamos considerar los efectos producidos por el ataque de ciertos insectos como meras secuelas estéticas como es el caso de las moscas blancas y minadoras, o sea que afean a la vista pero no merma la producción final de flores hembras; sin embargo otras como las larvas de lepidópteros (gusanos del cogollo) si debemos considerarlas como plagas, pues disminuyen considerablemente la producción de flores al atacarlas directamente. Pero para entender el efecto –la existencia de una plaga-, con sus consecuentes efectos secundarios –merma de LA PRODUCCIÓN total o parcial-, hay que buscar en la causa: ¿porqué se producen las plagas?.

Para que exista una plaga ha debido producirse en el ecosistema donde habita algún o algunos desequilibrios que favorecen la proliferación de la misma (xj: elevadas temperaturas, humedad estanca, falta de predadores naturales, falta de biodiversidad vegetal, uso masivo de pesticidas, …., incluso varias de ellas a la vez). Las plantas que padecen de una salud débil son más propensas a padecer plagas, así como aquellas plantas que han tenido un consumo considerable de Nitrógeno.

El factor principal podríamos decir que es la falta de biodiversidad tanto vegetal como animal, ya que sin predadores y sin otras plantas que comer terminan por atacar los cultivos de su entorno. Esta falta de variedades viene dada, casi siempre, por la destrucción de los ecosistemas, bien para recalificación urbana, construcciones de carreteras, vías férreas, bien por transformaciones agrarias, incendios, y como no la indiscriminada lucha con potentes herbicidas y plaguicidas que destruyen cuanto ser viviente se pone a su paso (no es una solución para erradicar las plagas como luego veremos). Por tanto hablar de la existencia de plagas es algo más complejo que tratar con productos químicos unos bichos u hongos que aparecieron en tus plantitas, que posteriormente van a ser consumidas por vía pulmonar.

Que la naturaleza es sabia es algo que todos sabemos y no queremos entender; pero ha sido ella, por ejemplo, la que libró a los europeos de la temida “peste negra” con una simple guerra territorial entre ratas: la rata parda expulsó a la rata negra o bubónica que era el foco de la efermedad. Desde hace mucho tiempo vienen surgiendo diferentes sectores de la población que reclaman un control ecológico de las plagas dada la elevada toxicidad para los humanos y demás seres vivos que conllevan la aplicación de ciertas técnicas llamadas “modernas”, con uso abusivos de fertilizantes y plaguicidas químicos que acarrean numeros problemas secundarios de carácter ecólogico-sanitarios. En estas líneas vamos a intentar enumerar el mayor número posible de métodos, sustancias, bichos, artilugios y demás que sean favorables, de un modo ecológico y lo más selectivo posible, al control de determinadas plagas que sabemos atacan a la cannabis sativa.

INSECTICIDAS-FUNGICIDAS ECOLÓGIDOS:

Como en anteriores números de Cáñamo se han citado el uso de diferentes caldos ecológicos (de hortigas, de especias picantes y plantas aromáticas, piretrina, etc…), vamos a citar aquellos que no se hallan nombrado y creemos son de cierto interés.

  • Purín de ortigas: se puede hacer tanto de la Urtica dioica (mayor) como de la urens (común), tanto fresca como seca. Poner 10 Kg. de planta fresca o 200 gramos de planta seca en 10 litros de agua, tener quince días, filtrar y utilizar si es pulverizado foliarmente se diluye 1 litro de purín por 20 de agua y si es al suelo 1 litro de purín por 10 de agua. Es un preventivo contra las plagas y contra clorosis.

  • Decocción de bulbos de ajos y cebollas: decocción de 75 gr. de bulbos triturados en 10 litros de agua.

  • Decocción de cola de caballo: tomamos 3kg de cola de caballo menor (Equisetum arvense), y la ponemos a hervir a fuego medio en un recipiente que contenga unos 20 litros de agua, se exprime, se filtra, y se diluye 1 litro de decocción por 5 litros de agua y pulverizar a la planta. Es efectiva contra enfermedades criptogámicas (hongos).

  • Rotenona: se extra de las raíces de Derris Elliptica, actúa por contacto. Atención, en uso con ácaros se ha demostrado que produce un aumento de su potencial biótico, que conlleva al incremento de su población. Es un producto tremendamente tóxico para la fauna subacuática al igual que la piretrina, por lo que nunca se ha verter a canales de riego, desagües o cualquier otro conducto que vaya a parar a ríos, lagos, o mares.

  • Aceite de la semilla del árbol del Neem: hay dos variedades de árboles de la que se pueden extraer la “Acederachia Indica” y la “Melia acederach” (ésta última de alto valor ornamental en jardineria de ciudad), de ambos se extrae un veneno que funciona bien para los ácaros, aunque dada la resistencia de éstos es poco probable que los elimine por completo, no es tóxica para los animales de sangre caliente ni para las abejas. Es, junto al extracto de ajo, dos de los muy pocos plaguicidas ecológicos que son sistémicos (actúan por dentro del sistema de las plantas). Podemos coger los frutos de melia, separar la pulpa de la semilla, tomamos 1 kg de semilllas peladas y las trituramos hasta convertirlas prácticamente en polvo, las colocamos en un paño que introduciremos toda la noche en un recipiente lleno de agua, al día siguiente lo prensamos y diluímos el líquido obtenido en 20 litros de agua. (ojo es un método preventivo no combativo).

  • Sueros de leche: tiene un alto valor como fungicida (contra los hongos) y contra virus de transmisión mecánica (virus que se transmiten por los utensilios para el cultivo e incluso por las propias manos). Se aplica 1 centilitro de suero por cada litro de agua destilada o de lluvia, y se aplica con pulverizador foliarmente. Es idóneo para las zonas del norte español donde las continuas lluvias provocan problemas con hongos.

 

PLANTAS REPELENTES Y PREDADORAS:

Es conveniente acompañar a la maría de plantas aromáticas que repelan bichos como la albahaca, romero, tomillo, menta, ruda, salvia, tagetes, poleo, ajedrea, jazmín, etc…. Otra buena idea sería colocar plantas insectívoras.

 

TRAMPAS:

Existen diversas trampas para capturar bichos, una bien conocida por todos es la típica lámpara caza mocas que hay en todos los baretos. Podemos encontrar otras trampas con feromonas las cuales atraen a los bichos machos; hay otras que son contra los dípteros (moscas) que son las trampas cromáticas, cuyo color amarillo los atrae, y junto con una especie de cola hace que se queden pegados. Se pueden colocar trozos de estas trampas cromáticas de 2 x 10 cm, a cierta distancia del follaje de la planta para evitar que se queden pegadas las hojas, e ir sustituyéndolos a medida que estén llenos de bichos. Podemos al mismo tiempo colocar barreras, es decir, colocar una capa circular de serrín, polvo de diatomeas o un brazalete de cobre alrededor del pie de la planta para evitar que caracoles y babosas lleguen hasta la planta. También hay diversas trampas que se comercializan como las modelo Delta, Embudo o McPhail, que funcionan a base de cebos envenenados, atrayentes sexuales (feromonas), ….

 

MICROORGANISMOS:

En este apartado solo citaremos los nombres de algunos de los muchos agentes víricos, hongos o bacterias que son letales contra diferentes bichos:

ORGANISMO CONTROLADO

ORGANISMO

AUXILIAR

TIPO DE MICROORGANISMO

* Existen preparados comerciales.

 

PREDADORES Y PARASITOS:

La naturaleza intenta mantener, siempre que el hombre se lo permite, cierto equilibrio en los ecosistemas. Sin este equilibrio los ecosistemas terminan por alterarse y en muchos casos hasta han llegado a desaparecer. Una manera natural de mantener un equilibrio en nuestro vergel cannábico, como ya he dicho, es la biodiversidad. Cuanto mayor sea el número de especies animales y vegetales (siempre que no haya superpoblación) que convivan en un lugar mayor será su equilibrio ecológico.

Para controlar el desarrollo de las diferentes comunidades de especies que viven en un lugar la naturaleza posee otros seres que se alimentan de ellas, y cuanto más alimento tiene más aumentan su población. Pero para que tengamos una fauna útil debemos procurarles albergue y sobre todo no tratar con productos químicos (son tremendamente sensibles).

La fauna útil varia en tamaño y en forma de actuar, e incluso en tener una dieta de un solo bicho a como en otros casos se alimentan de todo. La fauna útil se divide, según la forma en que actuán, en: “predadores” (tal y como hacen los leones en la jungla: caza y devora) y “parásitos” (como la tenia en los hombres: viven a expensas de él).

PREDADORES

PARASITOS O PARASITOIDES

*Son comercializados o pueden conseguirse a través de los insectarios que las diferentes comunidades autónomas ponen a disposición de los agricultores.

 

Las técnicas de manejo sobre el control de plagas hasta ahora enumeradas no son más que un pequeña parte del amplio abanico de soluciones que nos presenta la naturaleza. La introducción de especies parasitarias o predadoras alóctonos (no autóctonos) también puede acarrear problemas a otros parásitos por hiperparasitación o sobre otros predadores por ser más voraces y reproducirse con mayor velocidad, por lo que es más que interesante intentar recurrir a predadores y parásitos autóctonos. De algunas especies de parásitos o predadores autóctonos tan solo se tiene conocimiento de haber visto un par de ejemplares, de ahí la tremenda importancia que presenta el mantenimiento de la biodiversidad autóctona.

 

MIGUEL GIMENO

MARIHUANA Y EL COSMOS

 

 

La vida animada nos pide que descubramos los planetas en su comportamiento vivo, en sus movimientos, sus gestos, sus relaciones entre sí, el sentido profundo que quizá revelan”. Xavier Florín.

A lo largo de la historia, el ser humano le ha atribuido una gran importancia a la influencia de los aspectos cósmicos en el desarrollo de la vida terrenal. Por todos es conocida la influencia de las lunas en las mareas, así como las diferentes posiciones que ocupa la tierra en su órbita alrededor del sol en relación con las estaciones climáticas, no obstante, durante la evolución materialista se dejaron de tener en cuenta muchos aspectos tan ligados a la vida, por ser considerados como obsoletos y carentes de fundamento.

La recuperación del conocimiento sobre los aspectos planetarios en relación con los cultivos agrícolas surge dentro del movimiento de Agricultura Biológico-Dinámica o Biodinámica. Basándose en la investigación de viejos refranes relacionados con el campo y la vida, del legado histórico de textos griegos, romanos e incluso de la propia Biblia.

Maria Thun, agricultora biodinámica, siguiendo los pasos marcados en el “Curso Sobre Agricultura Biológico-Dinámica” que impartió Rudolf Steiner en Koberwitz en el 1.924, desarrolló un calendario lunar en el que se recogen la experiencia de los diferentes ensayos de cultivos realizados en relación con la luna, las constelaciones y otros aspectos cósmicos.

Durante el desarrollo de sus ensayos comprobó como determinadas situaciones planetarias influyen en el desarrollo de partes concretas de las plantas. Dado que el tema es bastante complejo voy a intentar citar los datos más significativos.

Algunos aspectos a saber para el cannabicultor.

Cada uno de los cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire, está relacionado con una parte cultivada de las plantas. Estas son: raíz el elemento tierra, hojas y tallos el elemento agua, fruto el fuego y las flores el aire.

A su vez, cada elemento viene dado por alineación de la luna con una constelación zodiacal, correspondiendo tres constelaciones por cada elemento, lo que hace un total de 12 constelaciones, y éstas son: tierra las constelaciones de Tauro, Virgo y Capricornio, que influyen sobre las plantas cultivadas por sus raíces, como rabanitos, remolachas, patatas,..; elemento agua las constelaciones de Piscis, Cáncer y Escorpio, para lechugas, espárragos, escarolas,.., o sea plantas cultivas por sus tallos u hojas; elemento fuego las constelaciones de Aries, Leo y Sagitario, para frutos como las aceitunas, manzanas, fresas,…; y el elemento aire las constelaciones de Géminis, Acuario y Libra, las plantas cultivas por sus flores, como las rosas, claveles o la MARIHUANA psicoactiva.

Dado que el cannabis se puede cultivar para diversos fines, según el producto que deseamos obtener tendremos que trabajar en días de fruto, hoja o raíz, para estimular la parte de la planta que se utiliza como materia prima. Es decir, si nuestro cultivo fuese realizado para producir papel o cualquier otro tipo de fibra, debemos de trabajar en días de hojas. Si cultivamos para mejorar el suelo, podemos hacerlos en días de hoja para obtener mayor biomasa si la intención es realizar un abonado en verde, y si queremos mejorar la estructura del suelo porque es muy compacto, entonces debemos trabajar en días de raíz refortaleciendo su potente raiz pivotante para abrir mejor el suelo. Si lo que deseamos es producir semillas para uso alimentario, tanto de aves como de personas, se debe trabajar las plantas en días de fruto. Y si lo que queremos obtener es marihuana, como ya he dicho, se trabaja en días de flor.

La luna, durante el mes lunar (27 días), pasa ante todas y cada una de las doce regiones zodiacales, transmitiendo el impulso a la Tierra de los elementos que representan. Por ello la marihuana psicoactiva se ha de sembrar, trasplantar, trabajar y cosechar en esos días en los que la luna pasa ante alguna de las constelaciones de aire, es decir, Géminis, Acuario o Libra.

La luna realiza dos movimientos distintos, conocidos como ritmo sinódico o revolución lunar sinódica , y ritmo sidéreo o revolución lunar periódica, hoy bastante confundidos entre sí. Conocer estos ritmos es importantes a la hora de tener en cuenta el trabajo a realizar en nuestro vergel.

El ritmo sinódico, que es el que todos conocemos, es la vuelta que hace la luna alrededor a la tierra en relación con el sol, es decir el tiempo que la luna tarda en encontrarse con el sol que es de 29 días, 12 horas y 4 minutos. Durante este ritmo sinódico es cuando vemos a la luna llena, menguante, nueva o creciente, dependiendo de la posición que ocupe la luna en relación con el sol, como ya he dicho. La luna la vemos llena cuando se halla opuesta al Sol respecto de la Tierra, y es nueva cuando se halla alineada entre el Sol y la Tierra. Cuando la luna pasa de llena a nueva se dice que es Menguante, y cuando pasa de nueva a llena es Creciente.

Por el contrario, el ritmo sidéreo tiene que ver con la órbita elíptica que forma la luna al girar alrededor de la tierra, ya que ésta no se sitúa en el centro de la elipse, sino a un lado. Cuando la luna pasa por el polo más distante de la tierra se dice que está en Apogeo, cuando pasa por el polo más cercano que está en Perigeo, si la luna está en el trayecto hacia el perigeo se la llama Luna Descendente y cuando va hacia el apogeo se la llama Luna Ascendente.

Tanto la Luna Creciente como la Ascendente influyen en la concentración de la actividad de la planta en su parte superior, hay por tanto una ascensión de las energías hacia las partes aéreas; mientras que para las lunas Menguante y Descendiente la actividad se centra en la parte inferior, es decir, debajo de la tierra.

Debemos sembrar en luna ascendente y creciente, pero tanto el trasplante como los abonados al suelo con producto sólido los debemos de hacer en luna descendente, si se abona con purines o extractos líquidos se han de aplicar en luna ascendente.

La cosecha durante la luna menguante da lugar a plantas con menos vitalidad, pero están más remarcados sus colores, aromas y sabores así como sus propiedades medicinales. Si lo que queremos es que seque rápido además lo haremos en luna descendente.

Aún así, como la cosecha de marihuana depende de que los cogollos estén en su punto, es difícil que confluyan varios factores positivos, por lo que únicamente tendremos en cuenta que sea día de flor (a lo sumo de fruto), evitando los días de hoja y raiz, pues hay cierta tendencia a la putrefacción. Sin embargo los esquejes se han de cortar en luna ascendente y mantenerlos en agua hasta la luna descendente, momento en el que los pondremos en un substrato a enraizar.

Recordad que siempre trabajaremos en días de flor. Los cogollos de las plantas de marihuana que han sido cultivas y cosechadas en días de flor, presentan una mayor intensidad en su aroma y su sabor.

 

MIGUEL GIMENO

 

 

Bibliografía:

-“Calendario de Agricultura Biodinámica”. Maria Thun y Matthias K. Thun.

-“Calendario Lunar”. Edita Artús Porta Manresa.

-“Sembrar, plantar y recolectar en armonía con el Cosmos”. Maria Thun.

-“Cultivar en armonía con la Luna y el Cielo”. Xavier Florin.

-“La acción de los planetas en los Cultivos y en el Hombre”. Bernard Lievegoed.

-“La luna y el cosmos: Influencias cósmicas en los cultivos”, de Mariano Bueno,

dossier del “Curso de Cannabicultura Ecológica” organizado por la asociación CEAGROCANNABIS.

ENERGÍAS TELÚRICAS:RADIACIONES TERRESTRES.

 

¿Qué sabe el pez del agua en que nada toda su vida?” Albert Einstein.

 

Andamos toda la vida, nunca mejor dicho, sobre la tierra,…, pisando el suelo. Pero ¿conocemos lo que pisamos?. Como ya vimos en números anteriores, del cielo proceden energías que afectan directamente los ritmos vitales de todo cuanto sucede dentro de este planeta: el astro celeste, nuestra querida Tierra.

Pero de ella también emanan energías en forma de radiaciones que inciden sobre el planeta y sus habitantes. Estas radiaciones que emanan de la tierra se las conoce como energías telúricas, y pueden ser infrarrojas, radiactivas, microondas,…, las cuales generan campos magnéticos y cargas eléctricas. Pueden estar producidas por ríos subterráneos, o cursos de aire o gas, que generan la circulación de corrientes eléctricas a través de la tierra, también pueden estar producidas por fallas, intercambios bruscos en la textura del suelo…

Las radiaciones telúricas junto a las cósmicas crean un campo eléctrico. Este campo eléctrico oscila de 100 voltios/metro a 100.000 voltios/metro (dependiendo de las condiciones climáticas, siendo las de mayor voltaje en días de tormentas con rayos). La intensidad de un lugar puede oscilar entre puntos distantes a penas por unos metros.

Este tipo de lugares donde la tierra libera su tensión acumulada son lugares en los que fluyen energías que tienden a alterar los procesos hormonales y enzimáticos de las plantas y animales. Los efectos que se aprecian a primera vista son la inclinación del tallo huyendo de la zona negativa donde fue plantado, clorosis en las hojas, debilidad sanitaria por lo que hay tendencia a padecer plagas. Estos lugares son conocidos como zonas de perturbación telúrica.

Las zonas de perturbación telúrica ya eran conocidas por los chinos como “las venas del dragón” o “las salidas de los demonios”, precisamente por producir patologías a aquellas personas que pasaban gran parte del día en estos lugares. Esto nos lleva a entender el porqué algunas personas que padecen ciertos tipos de males como jaquecas continuas, insomnio, estrés,.., les desaparece tan sólo con cambiar su cama de ubicación.

Pero no siempre afecta negativamente a los seres que se desarrollan en estas zonas, algunas especies vegetales como los ficus y las higueras soportan las zonas de perturbación e incluso llegan a desarrollarse mejor. Lo mismo ocurre con las hormigas y los enjambres silvestres de abejas, así como con los gatos. Las plantas medicinales presentan una mayor concentración de sus principios activos, pero no hay estudios que corroboren que esto ocurre también con la marihuana,…,¿quién sabe?.

La radiestesia se encarga de estudiar este tipo de campos y por medio de aparatos medidores localizan las zonas de perturbación. Los zahoríes se bastan con una rama de abedul, de olivo, unas varillas en forma de L, un péndulo, …, y son capaces de interpretar las vibraciones que este tipo de zonas transmiten a su cuerpo, encontrando bolsas de agua donde aparentemente no había nada, incluso pueden llegar a especificar la profundidad a la que se encuentra la bolsa de agua, la cantidad, si es potable, etc…

Existen diversos ensayos en relación con los campos electromagnéticos y el desarrollo de las plantas. Uno de ellos, llamado el electrocultivo, aumenta la vitalidad y producción de los cultivos. El electrocultivo facilita la distribución e intercambio energético-iónico entre el cielo (+) y la tierra (-), consiguiendo evitar bloqueos y aumentando la fijación del Nitrógeno atmosférico y otros elementos. El método en sí consiste en fabricarse pequeñas antenas con varillas de 1’5 metros de largo y sobre 10 milímetros de grosor, se le suelda a la base un emparrillado que hará la función de toma de tierra, y a la parte superior se le suelda hilos de cobre de 5 milímetros. Estas antenas las distribuimos cada dos metros por el huerto enterrando la toma de tierra.

Otras técnicas consisten en la dinamización de semillas exponiéndolas al polo sur (-) de un imán permanente, con ello se aumenta su capacidad germinativa y se mejora su enraizamiento. Otra consiste en colocar un hilo de cobre enrollado en espiral a una planta, con un extremo clavado al suelo y el otro dirigido hacia arriba, lo que frena en cierta medida la tendencia a enfermar de las plantas sobre todo ante fitopatologías de carácter criptogámico.

Una forma de electrocultivo a lo grande lo forman las denominadas Torres de Fuerza de Irlanda. Estas torres, construidas por monjes en la época medieval y con forma cilíndrica, se distribuyen por toda la campiña irlandesa y están situadas de forma geodésica y astronómicamente.

El profesor Philip S. Callahan quedó sorprendido porque unos ganaderos del lugar trasladaban en barca su ganado hasta la isla de Devenish, en mitad del lago Erne, para que pastasen, pues según afirmaban era allí donde crecía la hierba más fina del lugar. En aquella Isla se encontraba una de las torres, y era a la cara norte de la misma donde más crecía la hierba, lleno de curiosidad decidió averiguar más sobre ellas.

Callahan estudió el emplazamiento de las distintas torres de Irlanda y comprobó que formaban una especie de constelación semejante al cielo nocturno del norte durante el solsticio de Diciembre. La estrella polar estaba claramente definida por la torre del monasterio de Clonmacnoise en la llanura central de Irlanda, junto al río Shannon. De ahí extrajo la sorprendente teoría de que las torres pudiera ser que fueron construidas como antenas para capturar radiaciones cósmicas. Las Torres estaban construidas con piedras paramagnéticas, como caliza, basalto o de arenisca.

En sus estudios Callahan demostró por medio de ensayos con réplicas a escala que las torres eran antenas magnéticas sintonizadas utilizadas para captar, almacenar y liberar ondas cósmicas, que fertilizaban los campos de los monjes.

Thomas C. Quackenboss, en sus tierras al norte de West Menphis, en Arkansas (E.E.U.U.), llevó a cabo la primera comprobación en el campo de trabajo de la teoría de Callahan sobre las torres irlandesas. En un primer ensayo construyeron tres tubos de drenaje de barro cocido de 1’8 m por 30 cm de diámetro, lo rellenaron con basalto granulado, y coronadas por un cono hecho de basalto y cemento. El feliz resultado fue un aumento significativo de la cosecha. Al año siguiente colocaron 21 torres de fuerza igual a las del año anterior, y para conseguir aumentar la efectividad de las radiaciones cósmicas las colocaron sobre cruces de venas de agua con las superficiales líneas ley (la línea recta entre crestas de colina). Los resultados fueron extraordinarios, ya que obtuvieron la segunda mejor cosecha de su historia precisamente en un año en el que la sequía fue la reina. Obtuvieron mucha lluvia al contrario que el resto de sus vecinos, que vieron impotentes como mermaron sus cultivos por falta de agua.

El feng-shui, ciencia tradicional china, se encarga de observar este tipo de energías de los lugares, favoreciendo en la medida de lo posible el correcto fluir de la energía. Esto se tiene en cuenta en la arquitectura y decoración. Su significado literal es “Viento-agua”, aplicándose a la casa y su entorno, buscando la mayor hilaridad y equilibrio entre los habitantes del lugar. Esta ciencia la podemos llevar a la práctica en nuestro cultivo de interior, mejorando el equilibrio energético del lugar.

En otros números intentaré ir ahondando más profundamente sobre temas energéticos, tan desconocidos y tan presentes en nuestras vidas.

 

MIGUEL GIMENO

 

 

CULTIVOS INVERNALES

 

Con las sativas más tardías todavía en el suelo, pero secando y manicurando las plantas más tempranas de la cosechada de temporada, las arcas están desbordantes aunque sabemos que no siempre conseguimos que la cosecha llega a empalmar con la del año siguiente. Las dividimos en raciones mensuales, pero entre fiestas, cumpleaños y días de guardar, nos solemos desmadrar más de la cuenta y las arcas comienzan a vaciarse para nuestro pesar.

Algunos cultivadores comienzan a instarla sus cultivos de interior con luz artificial, pero algunas regiones del territorio español permiten a los cannabicultores más activos seguir cultivando cannabis de calidad durante el invierno. La marihuana necesita unas temperaturas superiores a 10 ºC para un normal desarrollo. Evidentemente son pocas las zonas del territorio español que gozan de inviernos suaves sin heladas, pero en esas afortunadas zonas como lo son las del litoral mediterráneo, el valle del Guadalquivir, Huelva, Canarias,…., permiten a los más avispados adentrarse en otra forma de cultivar cannabis como son los cultivos de invierno..

Antes de comenzar un cultivo de invierno hay que intentar comprender y tener claro como se comporta la marihuana durante el invierno. El fotoperiodo durante el invierno es apto para la floración, y según hemos podido observar algunos cannabicultores de mi comarca las plantas de marihuana no comienzan a florecer hasta que han pasado al menos de mes y medio a dos meses (dependiendo de la genética de cada planta). Al igual que los humanos, las plantas necesitan cierto período de tiempo para poder ser fértil y dar lugar a descendencia, a este período de tiempo lo hemos denominado “madurez reproductiva de la marihuana”.

Teniendo en cuenta la corta madurez reproductiva y junto con la disminución del período, las plantas no crecerán más de 70 cm, pudiendo llegar a producir de 20 a 40 gramos/planta, por lo que su dieta será menos cuantiosa que en cultivos de temporada. Muchos cannabicultores para contrarrestar el corto fotoperíodo, y su consecuente crecimiento pobre, instalan una luz artificial para completar el fotoperíodo de crecimiento, esto es 18 horas, aunque para reducir el consumo energético aumentándolo a 16 horas es suficiente. Lo que hacen es encender la bombilla cuando comienza a oscurecer y la dejan encendida hasta completar las 16 ó 18 horas, repitiendo la operación cada día. Cuando consideran óptimo el tamaño de sus plantas para iniciar la floración dejan de utilizar la bombilla y las plantas comienzan a florecer.

A la instalación de la bombilla estoy de acuerdo siempre y cuando el cultivo sea en un balcón donde el espacio es reducido, ya que si disponemos de espacio suficiente no hay razón para colocar la bombilla por que podemos practicar cultivos escalonados (que a continuación describiré).

Como ya he dicho, las plantas comienzan a florecer al mes y medio, más o menos, y siempre que dispongamos del espacio suficiente, bien porque disponemos de jardín o de una amplia y soleada terraza, lo que podemos hacer son siembras escalonadas que nos permitirán ir cosechando escalonadamente nuestras plantas de invierno.

Aunque a priori alguno pueda pensar que es más conveniente sembrar toda la superficie disponible de golpe que hacer siembras escalonadas, los motivos de hacer siembras escalonadas son varios, la propia obtención de una cosecha escalonada es igual a realizar menos trabajo de golpe, pero sobre todo la mayor ventaja es evitar la pérdida total de la cosecha por una fuerte helada inesperada, ya que como nadie sabe con exactitud cuando hay riesgo de padecer heladas, practicando siembras escalonadas evitas que por ejemplo pille una helada a todas las plantas en floración (durante la floración es cuando más afecta el frío a las plantas, excepto cuando acaban de brotar y aún son plántulas pequeñas y tiernas).

Los efectos causados por el reiterado frío comienza cogiendo las plantas un color morado, a lo que sigue el cese de la producción de flor, y su posterior secado y muerte.

Podemos comenzar la primera siembra en el mes de Septiembre, cuando estén las plantas de temporada a punto de ser cosechadas. Yo haría cada siembra de 1 m2, eso sí que no sea en el mismo lugar donde estaban las plantas de temporada, acordaros de la rotación de especies para evitar que terminemos padeciendo con los años problemas con los nemátodos.

Más o menos se trata del mismo concepto del espacio y número de plantas que en un cultivo de interior con luz artificial, en cada metro colocaría sobre 16 a 25 plantas separadas de unos 20 a 25 centímetros entre sí. Aunque lo pueda parecer no es un número excesivo de plantas para tan reducido espacio, ya que hay que restar el número de machos, que es bastante más elevado que en temporada, así como el número de posibles plantas hembras que puedan sucumbir ante el frío sin poder formar completamente sus racimos de cogollos.

Realizando sucesivas siembras mensuales en Septiembre, Octubre, Noviembre, Diciembre y la última en Enero, nos darán un total de 5 cosechas escalonadas. Las siembras que se realizan pasado el mes de Enero corren un grave riesgo de que la planta interrumpa la floración y comience a revegetar causa del aumento sucesivo del fotoperíodo solar. Las cosechas las iremos realizando, evidentemente, de forma escalonada, más o menos desde Diciembre la primera hasta finales de Abril que será la última.

Para aumentar el tamaño de las plantas y reducir el riesgo de heladas, muchos cannabicultores avispados se construyen invernaderos donde hospedan a sus plantas durante el invierno. Un invernadero ha de tener orientación sur y debe estar a ser posible resguardado de los vientos del norte, ya que de esta forma se consiguen ganar varios grados de temperatura, y aún se aumentarán más si la cara interior del plástico del lado Norte del Invernadero se halla forrada de material negro. El gran inconveniente de los invernaderos es el conocido efecto invernadero, ya que en una fría noche si se llegan a temperaturas inferiores a –4 ºC, el interior del invernadero permanecerá a esta temperatura hasta prácticamente media mañana con el consiguiente peligro de congelación de las plantas. Mantenernos informados sobre el clima de la zona es vital para un buen cultivador, ya que si hay riesgo de helada al caer la noche podemos cubrir nuestro invernadero con mantas viejas, esterillas, cartones, sacos, etc., que dejaremos firmemente fijadas para evitar que el viento se las lleve. A la mañana siguiente y con la salida de los primeros rayos solares las retiramos del invernadero para que el astro rey las bañe en calor. Los preparados que contienen Sílice, como la decocción de Cola de Caballo, son ideales para el invierno, ya que el Sílice refuerza a las plantas contra el frío y la humedad, también el jugo de valeriana diluido y pulverizado sobre las plantas la misma tarde de una noche con riesgo de helada.

Algo que también hemos comprobado y que ya he dicho anteriormente es que no todas las plantas hembras llegan a ser cosechadas, por lo que pensar en utilizar semillas de bancos para un cultivo de invierno puede resultar un caro fracaso. De todas las variedades que he visto en invierno, sólo ha habido una variedad en la que todas y cada una de las hembras que se manifestaron se llegaron a cosechar, y es ni más ni menos que mi querida “Mexican Sativa”, algo que me sorprendió ya que pensaba que las variedades índicas compradas funcionarían mejor en invierno que el resto. A la Mexican-Sativa sólo se acercó la Skunk-Ché, polihíbrido sativo de Valencia, que estamos seleccionando e intentando adaptarla al clima del levante español. Casi ninguna planta de semillas compradas llega a cosecharse durante el invierno. Con ello os quiero decir que yo utilizaría todas las semillas que tengáis por ahí, incluso híbridos que hayais hecho u os lo hayan dado, pero si preferís comprar semillas a pesar de todo intentad que no sean de las caras, es un consejo. Una apuesta interesante sería intentar sembrar semillas suizas de marihuana que estén producidas para climas de alta montaña.

La gran ventaja del cultivo de invierno es la casi ausencia total de plagas, lo que es algo más que satisfactorio. También la gran mayoría de sirleros de plantas desconocen que se pueda cultivar en invierno, o bien el pequeño tamaño de las plantas no delata su presencia y no pueden ser avistadas de ningún lugar, reduciendo por tanto la posibilidad de sufrir el hurto de tu apreciado tesoro. Lo mismo ocurre con las incautaciones policiales, ya que bajan la guardia tras la cosecha de temporada y cesan la injusta búsqueda de LEGALES CULTIVOS CASEROS PARA AUTOCONSUMO.

MIGUEL GIMENO

COSECHA AL TRASTE

 

Aunque durante la fase de crecimiento hayamos hecho todo correctamente no podemos asegurar el éxito final de nuestro cultivo de marihuana. Podemos haber invertido una suma considerable de dinero en semillas y materiales para el cultivo, podemos haber pasado una multitud de horas cuidando de nuestras plantas,…, y al menor descuido todo queda reducido a la ¡NADA!.

Tanto a cultivadores de interior como de exterior, tanto si se han cultivado con productos químicos o ecológicos, si están en la montaña o en la costa, en maceta o en suelo,…, todos los cultivos están sometidos a ciertos peligros que pueden hacernos perder parte de la cosecha, y en los peores casos la cosecha entera.

Son muchos los cannabicultores que han sufrido uno u otro problema de última hora en las plantas que cosechaban. Los problemas más frecuentes en la floración, y que pueden hacer un daño considerable a nuestra cosecha son los problemas con el gusano del cogollo (spodoptera exigua), hongos (sobre todo la botritis), violadores (algún macho cercano), sirleros y agentes de la ley y el orden.

GUSANO DEL COGOLLO.

Durante las primeras fases de floración todo puede ir estupendamente, pero a medida que los cogollos van engordando y adquiriendo tamaño comienzan las probabilidades de padecer algún problema. El gusano del cogollo ataca a las plantas cuando los cogollos están medioformados, es poco frecuente ver a un gusano cuando el cogollo es muy pequeño, les van más los cogollos densos que les proporcionan sombra en su interior al no dejar pasar los rayos solares, esto hace que a pesar de ser una oruga de hábitos nocturnos la podamos encontrar con facilidad comiendo entre los cogollos sobre todo los de las sumidades.

Al contrario de lo que muchos piensan, el gusano se alimenta de sabia y no de comer cogollo. Lo que hace es morder los tallos del interior de los cogollos y comienza a succionar toda la sabia que le sea posible, cortando de este modo el suministro de sabia a la parte del cogollo donde mordió, lo que provoca que comience a secarse la parte dañada. A esto hay que añadirle la tendencia a padecer botritis en los cogollos por no haberlos retirado una vez comprobado que han sido dañados. El riesgo a padecer botritis viene dado, a parte de la propia materia vegetal muerta que puede comenzar a podrirse, por las heces del gusano que pueden acelerar la fermentación.

Podemos utilizar como método preventivo aceite de neem cuando la planta esté formando los cogollos una vez por semana, hasta que falten 3 semanas para cosechar. El neem es un fitosanitario sistémico (actúa por el interior de la planta) y dado que los gusanos se hallan en el interior de los cogollos es difícil actuar contra ellos por medio de fitosanitarios de contacto. Si tenemos instalada la plaga hay que combatirla a mano, al tiempo que realizamos tratamientos de neem combinado con “Bacillus Thuringiensis Kurstaki” (bacteria que provoca la destrucción de la pared intestinal de la oruga).

HONGOS

Los problemas con hongos también pueden aparecer durante la floración, por lo que el tiempo de actuación ha de ser mínimo. Por ello es aconsejable la observación constante de las plantas, sobre todo, durante la fase de floración, ya que si nos ocurre en crecimiento gozamos de tiempo sobrado para dar con la solución, pero si por el contrario esto ocurre en la floración el margen de error ha de ser cero o podremos despedirnos de haber gozado de un gran año de cosecha.

El hongo que más frecuentemente suele aparecer durante la floración es la botritis o moho gris. La botritis se suele dar sobre todo en plantas con una carga genética dominante de variedades índicas, que forman prietos y grandes racimos florales. Los cogollos prietos están menos aireados en su interior lo que favorece una mayor retención en esa zona de humedad, resultando un caldo de cultivo idóneo para el desarrollo de colonias de hongos.

También podemos tener problemas con cepas de fusarium, los fusarium penetran a través del sistema radical ascendiendo hacia las sumidades, normalmente en suelos mal drenados. Los ataques de fusarium pueden darse en zonas localizadas de las plantas o en su totalidad, dependiendo de la especie invasora. Se aprecia una parada en la producción de flores y marchitamiento general o parcial de la planta.

Como podemos deducir claramente, debemos evitar situaciones que aumenten la humedad hasta unos niveles en los que se puede ver favorecida la proliferación de hongos patógenos. Para ello deberemos tomar ciertas medidas: evitar suelos poco drenados o que estén en zonas encharcadas. Si tenemos mucha humedad en el suelo se pueden hacer cavas al mediodía, aprovechando así las horas de mayor insolación. Dado que el Cobre es buen fungicida, podemos colocar hilos de cobre en los tallos formando una espiral. Como remedio preventivo y combativo realizaremos un tratamiento consistente en la aplicación, tres días seguidos y a pleno sol, de decocción de cola de caballo combinada con purín de ortiga sobre el suelo y la planta entera tanto hojas como tallos.

VIOLADORES.

Todo ha ido de maravilla, las plantas han crecido sin problemas, hemos quitado los machos y hermafroditas a medida que éstos iban manifestándose, los cogollos engordan con toda normalidad y el gusano y los hongos este año nos han respetado en cierta medida. De repente observamos en varios cogollos que algunos cálices comienzan a hincharse, denostando así la presencia de futuras semillas.

Nuestro control sobre los cogollos aumentan, y para nuestro pesar confirmamos el temor: algún macho descontrolado anda suelto por los alrededores. Alguna semilla que pudo caer en tierra de nadie germinó dando fruto a un pequeño macho que se halla a penas a un centenar de metros de nuestras plantas, o bien algún inexperto cultivador que no sabe diferenciar machos de hembras, también pudo ser que nos hallemos cerca (varios kilómetros de radio) a un plantación de cáñamo industrial, o peor aún, algún desaprensivo cultivador que como solo cultivó una planta preciosa que resultó ser macho no la arranca pues a él no le va a polinizar ninguna otra planta.

Da igual como se dé la situación, la cuestación es que al final de tus cogollos salen tantos cañamones que podrías sembrar toda una Hectárea. A esto hay que unirle la impotencia de no poder hacer nada, ya que ante cualquier patología ya sea de origen alimentario o parasitario tenemos herramientas con las que poder actuar y paliar el problema en concreto, pero ante una polinización no deseada sólo podemos hacer una cosa: la vigilancia constante de los jardines, solares, campos, etc., más cercanos, así como la buena armonía con el vecindario fumeta, ayudando a labores de sexado a vecinos inexpertos.

SIRLEROS.

Y a punto de cortar las plantas, un día de visita en tu vergel cannábico descubres que toda tu cosecha se ha esfumado, alguien decidió que más valía la Yerba verde para él que madura para el amo, y sin corazón y cuchillo en mano pone un final drástico a lo que suponía una buena y potente cosecha. No hay ni para liarse uno, nada,…, nos ha dejado todo un año por delante sin nuestra medicina, y lo peor es que ahora tendremos que recurrir al mercado negro, donde los caros precios y la baja calidad imperan a doquier.

Te pones a pensar quién ha podido ser, sin duda era conocido, las plantas no se veían más que del aire, y dudo mucho que fuer en helicóptero. Posiblemente incluso quiera la yerba para venderla. Este año hay que resignarse, años mejores vendrán.

Pero si que podemos hacer algo por otros, si te ofrecen yerba robada y sabes a quién pertenecía, oblígale a devolverla amenazándole si no, con ir tú a decir al propietario quien se la robado. Sería un acto de hermandad entre cannabicultores. Según tengo entendido el año pasado un cultivador puso una denuncia por el robo de sus plantas.

REDADA EN TU VERGEL.

Sin duda alguna la peor de las plagas es la uniformada, ya que te quedas sin plantas y acusado de cometer un delito relacionado con el cannabis. El cultivo para autoconsumo no es ningún delito, pero a pesar de ello se vienen produciendo registros en cultivos destinados a tal fin, aunque en la gran mayoría de los casos salen absueltos los acusados. En este caso, sólo queda recurrir a una asociación antiprohibicionista (mejor sería que ya fueras socio de una) para que te pongan en contacto con algún abogado experto en este tipo de casos.

MIGUEL GIMENO

EL COMPOSTAJE

Con el compostaje lo que se pretende es imitar el proceso natural por el que se degrada la materia orgánica para transformase en un abono de primera calidad. Como el proceso de descomposición puede variar dependiendo de los materiales utilizados, temperatura y humedad internas y externas,…, con un adecuado compostaje se tiene un mayor control sobre los diferentes factores condicionantes con la finalidad de reducir la duración, favorecer la humificación, evitar pérdidas de nutrientes innecesarias, enriquecer y obtener un producto homogéneo.

La relación Carbono/Nitrógeno indica la cantidad de Celulosa (Carbono) en proporción al contenido de Nitrógeno. Así una R C/N = 30 indica que hay treinta átomos de Carbono por cada uno de Nitrógeno. En el suelo la R C/N oscila entre 8 a 12, por lo que indica que hay bastante Nitrógeno disponible para las plantas, es decir hay una liberación neta de Nitrógeno. Si oscila entre 20 y 30 indica que hay un equilibrio, y si por el contrario es mayor a 30 se dice que comienza la competencia en el suelo por el Nitrógeno.

Esto es importante saberlo porque debemos de incorporar al suelo material orgánico compostado cuya relación C/N sea lo más cercana posible a la del suelo.

 

 

MATERIALES

ORGÁNICOS

RELACION C/N

*Varios autores.

La materia orgánica mientras es degradada va cambiando su composición. Los hidratos de carbono son los primeros en ser atacados por los microorganismos, se desprende el carbono en forma de dióxido de carbono (CO2), por lo que la relación C/N disminuye, hecho que se contrarresta con el consumo de parte del Nitrógeno por microorganismos. Como resultado de ambos procesos se alcanza un equilibrio en la Relación cuyo valor es cercano a 10, como ya he dicho.

Los agricultores, a lo largo de la historia, han realizado el compostaje de la materia orgánica apilando en montones el estiércol del ganado, restos de cosechas y los residuos de las casas con el fin de obtener un producto aprovechable como abono. Pero esta técnica resultaba un proceso lento donde el contenido medio de nutrientes y la higiene del compost resultante no estaban aseguradas.

Hoy, se entiende por compostaje a la descomposición de los restos orgánicos por poblaciones biológicas en un ambiente aerobio, cálido y húmedo. El compostaje se realiza bajo un proceso aeróbico que consta de dos fases: una primera de temperaturas entre 15 a 45 ºC (mesófila) y una segunda a temperaturas entre 45 a 70 ºC (termófila).

Condiciones para un adecuado compostaje:

Propiedades físicas.

El picado de materiales es un factor que aumenta considerablemente la velocidad del proceso, el tamaño ideal ronda de 1 a 5 centímetros. Los materiales deben presentar una adecuada retención de agua al tiempo que tienen que permitir la circulación de aire.

Propiedades químicas.

Es importante asegurar la presencia de nitrógeno, carbono y fósforo en el montón, pues son la base del metabolismo microbiano. Además ha de tener ciertos micronutrientes como Boro, Cobre, Manganeso, Zinc, Hierro y Cobalto en cantidades pequeñas pues cantidades altas pueden resultar fuertemente tóxicas. Es importante tener en cuenta la relación C/N inicial del montón, que como ya hemos visto debe ser sobre 30 a 35, más o menos, por lo que debemos compostar mezclas de distintos materiales orgánicos cuyas R C/N sean diversas y sumen en total una R C/N 30 a 35 (ver confección del montón de compost).

Factores del compostaje.

La temperatura óptima del montón ronda entre el intervalo 60-65 ºC, con ello se consigue la eliminación de agentes patógenos, semillas de hierbas adventicias y parásitos. Las temperaturas inferiores no aseguran lo anteriormente citado, y las superiores matan algunos microorganismos que actúan en la descomposición y otros no trabajan por estar esporados. Las temperaturas más altas que llega a alcanzar el montón se dan en la mitad superior del mismo, concretamente a unos 30 centímetros, por lo que es conveniente tomar la temperatura en esta zona con un termómetro de suelo para ir controlando la evolución del compostaje.

La humedad elevada desplaza al aire, produciéndose así el nada deseado proceso anaeróbico (sin aire), y por el contrario si es excesivamente baja se produce una disminución en la actividad de los microorganismos, ralentizándose de esta manera el compostaje. Dependiendo de los tipos de materiales usados inicialmente el grado de humedad varía, para materiales fibrosos o residuos forestales debe ser de 75 al 85 %, mientras que para material vegetal en fresco, debe estar sobre el 50 y 60 %. Es conveniente picar el material, la paja picada puede llegar a absorber agua hasta de 5 veces su peso.

El contenido en Oxígeno es imprescindible para un proceso aerobio, por lo que debemos de tener en cuenta las dimensiones del montón para que pueda estar bien ventilado en su interior. Montones excesivamente altos pueden provocar el apelmazamiento del montón debido al peso, produciéndose de esta manera el proceso anaerobio por no poder circular el aire (ver confección del montón de compost). El volteado de los materiales también facilita la oxigenación al tiempo que se va homogeneizando la mezcla.

La relación C/N debe ser de 25-35, si es más elevada se produce una falta de nitrógeno por lo que disminuye la actividad biológica y se ralentiza el proceso, aunque materiales equilibrados que sean ricos en N a la vez que poco biodegradables también lo ralentizarán; en cambio la relación C/N baja no afecta al proceso pero si produce una pérdida de nitrógeno en forma de amoniaco y como el compostaje, en gran parte, pretende la menor pérdida de nutrientes resulta poco interesante y viable.

A lo largo del proceso intervienen diferentes microorganismos, en la primera etapa aparecen los hongos y bacterias mesófilos, cuando la temperatura ronda los 40 ºC comienzan a aparecer los hongos y bacterias termófilos junto con los primeros actinomicetos, y finalmente cuando vuelven a bajar las temperaturas reaparecen las formas activas como protozoos, nemátodos, miriápodos, etc..

Una vez descompuesto el montón se deja un tiempo de maduración, fase muy importante que suele durar alrededor de dos meses, transcurridos los cuales obtenemos un compost de la mejor calidad.

¿Qué mezcla de materiales debo hacer?.

La cantidad de cada material que debemos utilizar viene dada por la siguiente fórmula

30 = M1 · R C/N1 + M2 · R C/N2 + M3 · R C/N3 + …..+ Mn · R C/Nn

M1 + M2 + M3 + … + Mn

Siendo M1, M2, M3, …., Mn las cantidades en kilos de los diferentes materiales que usemos, y R C/N1, R C/N2, R C/N3, …, R C/Nn, sus respectivas relaciones C/N (usar como guía la tabla del apartado que precede) y 30 el valor de la relación C/N que debe tener el montón inicialmente.

Como las R C/N ya las sabemos por las tablas, los valores de M debemos darlos por el cuento de la abuela, es decir, dando un valor a cada M hasta que logremos que la fracción sea igual a 30.

Si solo vamos a usar 2 materiales es mucho más fácil ya que de la fórmula anterior obtenemos la siguiente:

M1 = M2 ( 30 – R C/N2)

R C/N1 – 30

Ej: Si disponemos de paja y gallinaza, ¿en qué proporción debemos hecharlos?.

Llamaremos a la cantidad de paja M1, y M2 la cantidad de Gallinaza (que le daremos el valor de 1 Kg, luego M2 = 1 Kg). La R C/N de la gallinaza es 12 (R C/N2 = 12) y de la paja es 100 (R C/N1=100).

M1 = 1 ( 30 – 12 ) = 18 = 0’257 Kg

100 – 30 70

Luego deberemos mezclar 257 gramos de paja por cada kilo de gallinaza.

Confección del montón de compost.

Existen diversas técnicas para elaborar un montón de compost, una de las más conocidas es la técnica conocida como método “Howard” o método “Indore”. Esta técnica consiste en el apilamiento formando capas de los diferentes materiales utilizados, aportando humedad y volteando el montón para aportar mayor oxígeno al tiempo que se homogeneiza la mezcla. Para este método se deben utilizar de partida sobre 200 kilos de masa total como mínimo.

El montón lo debemos realizar sobre una superficie impermeable (que no deje pasar el caldo que gotea del montón, ya que es rico en nutrientes), algunos cultivadores prefieren colocar debajo recipientes que, una vez llenos, recogen y tras diluir el caldo en agua fertirrigan el suelo.

También es conveniente que el montón esté techado para evitar la excesiva evaporación o el agua de lluvia que puede hacernos perder bastantes nutrientes. En las zonas áridas es aconsejable además colocarlo en los lugares más sombríos.

Las dimensiones del montón para que éste tenga una descomposición equilibrada deben ser de 1 a 1’5 metros de alto, de 1’5 a 2 metros de ancho y todo lo largo que queramos o podamos.

 

MIGUEL GIMENO

 

Bibliografía:

-“Marihuana al Natural” de Miguel Gimeno.

-Apuntos sobre “El Compostaje de Subproductos Agrícolas” de Pep Roselló

ABONO VERDE

Los abonos verdes o siderales podríamos definirlos como cultivos de vegetación rápida que se incorporan al suelo con la finalidad de mejorar su composición y rendimiento. Son, de hecho, una práctica muy antigua en la agricultura que se practica a lo largo del Mediterráneo, ya los griegos alrededor del 300 a.c., utilizaban las habas y lupinos como abonos verdes que precedían a los cultivos.

Las especies que elijamos deben de cumplir ciertos requisitos para ser utilizados como abonos verdes: -Plantas de ciclos rápidos, -Aportar materia orgánica, -Poseer una adecuada relación C/N, -Fijar Nitrógeno u otros elementos, -Presentar cierta capacidad en la formación de micorrizas.

Los abonos verdes son cultivos que son segados, triturados (en caso de tener una trituradora), dejados en superficie durante unas dos semanas más o menos para que se sequen, y posteriormente incorporados al suelo a no más de 15 cm de profundidad máxima, si queremos que la descomposición sea rápida y efectiva. Sus beneficios son varios: son fuente de materia orgánica y nutrientes, estimulan la actividad biológica del suelo además de mejorar su estructura, protegen de la erosión al tiempo que reduce la evaporación, acelera la humificación, disminuye el lavado de nutrientes, limitan el desarrollo de plantas adventicias, son plantas anfitrionas de fauna auxiliar, evitan el ataque de agentes patógenos, ….

Se utilizan, principalmente, tres tipos de familias de plantas: las leguminosas (habas, guisantes, altramuces, judías,..) que tienen la capacidad de fijar el Nitrógeno atmosférico a través de una simbiosis con las bacterias de los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium, las gramíneas (centeno, cebada, avena,…) aportan gran cantidad de biomasa, y las crucíferas (remolacha y nabo forrajeros, mostaza blanca, colza) poseen una buena capacidad de humificación desarrollando grandes cantidades de biomasa y enriqueciendo el suelo en potasio, al tiempo que dado el desarrollo veloz que presentan son ideales cuando nos aprieta el tiempo.

Cuando se realizan este tipo de cultivos estamos aportando al suelo de entre 2’5 y 4 Kilos por metro cuadrado de masa verde, que nos daría entre 100 y 200 gramos de humus por metro cuadrado, que sería el equivalente a aportar de entre 1 a 2 Kilos de estiércol por metro cuadrado, reduciendo el gasto de estiércol a casi la mitad.

La siembra ha de ser entre un 20% y un 50% más espesa que si se tratase de un cultivo forrajero o para producción de semilla. La siega, como ya he dicho, ha de realizarse cuando el abono verde esté en un estado avanzado de vegetación, justo después de florecer pero antes de que las plantas inicien la fecundación y la producción de semillas, momento en el que comienzan a tomar nutrientes del suelo, además en el momento de vegetación máxima es cuando existe mayor masa vegetal y mayor concentración de nutrientes en su tejido. Tras segar el abono verde debemos dejarlo en superficie alrededor de 2 a 3 semanas, pasadas las cuales enterraremos el abono verde a una profundidad de 10 a 15 centímetros.

La principal función de los abonos verdes es la de complementar la nutrición del suelo para cultivos posteriores, bien a través de la fijación del Nitrógeno atmosférico, aportación de humus, y/o por dejar disponibles elementos nutritivos que de otra forma no estarían disponibles para el cultivo que le sucede.

La fijación del Nitrógeno atmosférico viene dado por el uso de plantas de la familia de las leguminosas, las que tienen la peculiaridad de fijar este nutriente presente en el aire, por medio de una simbiosis (asociación favorable) con las bacterias del género Rhizobium. Las leguminosas usadas como abonos verdes pueden llegar a aportar casi todas las reservas de Nitrógeno que necesiten cultivos posteriores, si la biomasa desarrollada es importante y la fijación del Nitrógeno ha sido correcta. También tienen la condición de absorber el Nitrógeno presente en el suelo para evitar pérdidas por lixiviación y dejándolo, por consiguiente, a disposición del cultivo sucesorio.

El aporte de humus viene dado por la producción de biomasa, pero dado a que las plantas no se las deja llegar a la fecundación los niveles de lignina en las plantas son menores y por consiguiente, también es menor su coeficiente isohúmico, lo que conlleva, por ende, a una menor producción de humus, sobre todo las leguminosas, causa por la que se suelen mezclar leguminosas con gramíneas.

Los abonos verdes evitan la pérdida de otros nutrientes ya que algunas especies utilizadas como la alfalfa, habas, la esparceta, trébol rojo, girasol, la colza,…, tienen un sistema radical profundo, bombeando los nutrientes presentes en las capas más profundas hacia la superficie. También con la incorporación de los abonos verdes al suelo y su posterior degradación se aumenta la concentración del fósforo disponible para el cultivo sucesor. Otra característica es la disminución casi total de los efectos causados por la erosión de la lluvia y el aire, ya que al no estar el suelo desnudo se evita la erosión, a la vez que las raíces sujetan el suelo y aumentan la capacidad de infiltración del agua y reducen la velocidad del agua ladera abajo. El aumento de retención evita la lixiviación de nutrientes y la consiguiente disminución de la concentración de éstos.

Otra cualidad a tener muy en cuenta es la capacidad de mejora de la sanidad vegetal de los cultivos posteriores. Ejerce cierto control sobre las poblaciones de las hierbas adventicias (erróneamente denominadas “malas hierbas”), por eso es conveniente realizar siembras muy espesas de abonos verdes para que la competitividad del abono verde sea mayor que las adventicias. También algunas especies tienen la peculiaridad de excretar por las raíces sustancias tóxicas para otras plantas evitando la competencia, fenómeno que se le conoce con el nombre de alelopatía. Las propias hierbas adventicias pueden ser utilizadas como abonos verdes, pero como la floración de las diferentes especies silvestres es escalonada hay que ser muy cuidadoso para evitar que granen y se propaguen nuevamente. En experiencias en el campo de trabajo, algunos suelos que presentaban niveles de materia orgánica inferiores al 0’3 %, con dos años realizando abonos verdes con las propias hierbas adventicias se ha logrado alcanzar la media normal del 3 % de materia orgánica, nivel indispensable para un desarrollo saludable de los cultivos.

La incorporación de los abonos verdes al suelo produce un incremento de las poblaciones y de la actividad de diversos microorganismos propios del suelo. Lo que produce un aumento de la competitividad de las especies por un mismo nicho biológico, reduciendo los niveles de microorganismos e insectos patógenos a niveles aceptables que no constituyen plaga. También en la descomposición de los abonos se forman compuestos tóxicos para ciertas plagas, reduciendo el riesgo de padecer ataques indeseables.

Se pueden utilizar las especies por separado (haba forrajera, trébol) o combinar varias de ellas, también es interesante rotar cada año el abono verde utilizado. Los abonos verdes más utilizados son los que combinan gramíneas con leguminosas:

· Para cultivos de Marihuana en Invierno (solo algunas regiones de España):

  • Guisante (12 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en verano.

  • Veza (6 gr. / m2) + Guisante (7 gr. / m2) + Avena (7 gr./ m2): siembra en verano.

· Para cultivos de Marihuana de temporada:

  • Veza (10 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en Otoño.

El uso de abonos verdes es poco dado en cultivadores de cannabis, y es algo que tenemos que ir acostumbrándonos a realizar para mejorar el rendimiento de nuestras plantas durante su etapa de crecimiento, floración y fructificación.

 

 

MIGUEL GIMENO

 

Bibliografía utilizada:

-“Abonos Verdes” de Alfons Domínguez. Dossier del IV Curso Intensivo

de Cannabicultura organizado por la Asociación Ceagrocannabis.

-“El Uso de Abonos Verdes en Agricultura Ecológica”. Boletín nº 4.7/01

del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica.

-“Marihuana al Natural” de Miguel Gimeno. Ediciones Megamultimedia.

-“El Huerto Familiar Ecológico” de Mariano Bueno. Editorial Integral.