ENERGÍAS TELÚRICAS:RADIACIONES TERRESTRES.

 

¿Qué sabe el pez del agua en que nada toda su vida?” Albert Einstein.

 

Andamos toda la vida, nunca mejor dicho, sobre la tierra,…, pisando el suelo. Pero ¿conocemos lo que pisamos?. Como ya vimos en números anteriores, del cielo proceden energías que afectan directamente los ritmos vitales de todo cuanto sucede dentro de este planeta: el astro celeste, nuestra querida Tierra.

Pero de ella también emanan energías en forma de radiaciones que inciden sobre el planeta y sus habitantes. Estas radiaciones que emanan de la tierra se las conoce como energías telúricas, y pueden ser infrarrojas, radiactivas, microondas,…, las cuales generan campos magnéticos y cargas eléctricas. Pueden estar producidas por ríos subterráneos, o cursos de aire o gas, que generan la circulación de corrientes eléctricas a través de la tierra, también pueden estar producidas por fallas, intercambios bruscos en la textura del suelo…

Las radiaciones telúricas junto a las cósmicas crean un campo eléctrico. Este campo eléctrico oscila de 100 voltios/metro a 100.000 voltios/metro (dependiendo de las condiciones climáticas, siendo las de mayor voltaje en días de tormentas con rayos). La intensidad de un lugar puede oscilar entre puntos distantes a penas por unos metros.

Este tipo de lugares donde la tierra libera su tensión acumulada son lugares en los que fluyen energías que tienden a alterar los procesos hormonales y enzimáticos de las plantas y animales. Los efectos que se aprecian a primera vista son la inclinación del tallo huyendo de la zona negativa donde fue plantado, clorosis en las hojas, debilidad sanitaria por lo que hay tendencia a padecer plagas. Estos lugares son conocidos como zonas de perturbación telúrica.

Las zonas de perturbación telúrica ya eran conocidas por los chinos como “las venas del dragón” o “las salidas de los demonios”, precisamente por producir patologías a aquellas personas que pasaban gran parte del día en estos lugares. Esto nos lleva a entender el porqué algunas personas que padecen ciertos tipos de males como jaquecas continuas, insomnio, estrés,.., les desaparece tan sólo con cambiar su cama de ubicación.

Pero no siempre afecta negativamente a los seres que se desarrollan en estas zonas, algunas especies vegetales como los ficus y las higueras soportan las zonas de perturbación e incluso llegan a desarrollarse mejor. Lo mismo ocurre con las hormigas y los enjambres silvestres de abejas, así como con los gatos. Las plantas medicinales presentan una mayor concentración de sus principios activos, pero no hay estudios que corroboren que esto ocurre también con la marihuana,…,¿quién sabe?.

La radiestesia se encarga de estudiar este tipo de campos y por medio de aparatos medidores localizan las zonas de perturbación. Los zahoríes se bastan con una rama de abedul, de olivo, unas varillas en forma de L, un péndulo, …, y son capaces de interpretar las vibraciones que este tipo de zonas transmiten a su cuerpo, encontrando bolsas de agua donde aparentemente no había nada, incluso pueden llegar a especificar la profundidad a la que se encuentra la bolsa de agua, la cantidad, si es potable, etc…

Existen diversos ensayos en relación con los campos electromagnéticos y el desarrollo de las plantas. Uno de ellos, llamado el electrocultivo, aumenta la vitalidad y producción de los cultivos. El electrocultivo facilita la distribución e intercambio energético-iónico entre el cielo (+) y la tierra (-), consiguiendo evitar bloqueos y aumentando la fijación del Nitrógeno atmosférico y otros elementos. El método en sí consiste en fabricarse pequeñas antenas con varillas de 1’5 metros de largo y sobre 10 milímetros de grosor, se le suelda a la base un emparrillado que hará la función de toma de tierra, y a la parte superior se le suelda hilos de cobre de 5 milímetros. Estas antenas las distribuimos cada dos metros por el huerto enterrando la toma de tierra.

Otras técnicas consisten en la dinamización de semillas exponiéndolas al polo sur (-) de un imán permanente, con ello se aumenta su capacidad germinativa y se mejora su enraizamiento. Otra consiste en colocar un hilo de cobre enrollado en espiral a una planta, con un extremo clavado al suelo y el otro dirigido hacia arriba, lo que frena en cierta medida la tendencia a enfermar de las plantas sobre todo ante fitopatologías de carácter criptogámico.

Una forma de electrocultivo a lo grande lo forman las denominadas Torres de Fuerza de Irlanda. Estas torres, construidas por monjes en la época medieval y con forma cilíndrica, se distribuyen por toda la campiña irlandesa y están situadas de forma geodésica y astronómicamente.

El profesor Philip S. Callahan quedó sorprendido porque unos ganaderos del lugar trasladaban en barca su ganado hasta la isla de Devenish, en mitad del lago Erne, para que pastasen, pues según afirmaban era allí donde crecía la hierba más fina del lugar. En aquella Isla se encontraba una de las torres, y era a la cara norte de la misma donde más crecía la hierba, lleno de curiosidad decidió averiguar más sobre ellas.

Callahan estudió el emplazamiento de las distintas torres de Irlanda y comprobó que formaban una especie de constelación semejante al cielo nocturno del norte durante el solsticio de Diciembre. La estrella polar estaba claramente definida por la torre del monasterio de Clonmacnoise en la llanura central de Irlanda, junto al río Shannon. De ahí extrajo la sorprendente teoría de que las torres pudiera ser que fueron construidas como antenas para capturar radiaciones cósmicas. Las Torres estaban construidas con piedras paramagnéticas, como caliza, basalto o de arenisca.

En sus estudios Callahan demostró por medio de ensayos con réplicas a escala que las torres eran antenas magnéticas sintonizadas utilizadas para captar, almacenar y liberar ondas cósmicas, que fertilizaban los campos de los monjes.

Thomas C. Quackenboss, en sus tierras al norte de West Menphis, en Arkansas (E.E.U.U.), llevó a cabo la primera comprobación en el campo de trabajo de la teoría de Callahan sobre las torres irlandesas. En un primer ensayo construyeron tres tubos de drenaje de barro cocido de 1’8 m por 30 cm de diámetro, lo rellenaron con basalto granulado, y coronadas por un cono hecho de basalto y cemento. El feliz resultado fue un aumento significativo de la cosecha. Al año siguiente colocaron 21 torres de fuerza igual a las del año anterior, y para conseguir aumentar la efectividad de las radiaciones cósmicas las colocaron sobre cruces de venas de agua con las superficiales líneas ley (la línea recta entre crestas de colina). Los resultados fueron extraordinarios, ya que obtuvieron la segunda mejor cosecha de su historia precisamente en un año en el que la sequía fue la reina. Obtuvieron mucha lluvia al contrario que el resto de sus vecinos, que vieron impotentes como mermaron sus cultivos por falta de agua.

El feng-shui, ciencia tradicional china, se encarga de observar este tipo de energías de los lugares, favoreciendo en la medida de lo posible el correcto fluir de la energía. Esto se tiene en cuenta en la arquitectura y decoración. Su significado literal es “Viento-agua”, aplicándose a la casa y su entorno, buscando la mayor hilaridad y equilibrio entre los habitantes del lugar. Esta ciencia la podemos llevar a la práctica en nuestro cultivo de interior, mejorando el equilibrio energético del lugar.

En otros números intentaré ir ahondando más profundamente sobre temas energéticos, tan desconocidos y tan presentes en nuestras vidas.

 

MIGUEL GIMENO

 

 

CULTIVOS INVERNALES

 

Con las sativas más tardías todavía en el suelo, pero secando y manicurando las plantas más tempranas de la cosechada de temporada, las arcas están desbordantes aunque sabemos que no siempre conseguimos que la cosecha llega a empalmar con la del año siguiente. Las dividimos en raciones mensuales, pero entre fiestas, cumpleaños y días de guardar, nos solemos desmadrar más de la cuenta y las arcas comienzan a vaciarse para nuestro pesar.

Algunos cultivadores comienzan a instarla sus cultivos de interior con luz artificial, pero algunas regiones del territorio español permiten a los cannabicultores más activos seguir cultivando cannabis de calidad durante el invierno. La marihuana necesita unas temperaturas superiores a 10 ºC para un normal desarrollo. Evidentemente son pocas las zonas del territorio español que gozan de inviernos suaves sin heladas, pero en esas afortunadas zonas como lo son las del litoral mediterráneo, el valle del Guadalquivir, Huelva, Canarias,…., permiten a los más avispados adentrarse en otra forma de cultivar cannabis como son los cultivos de invierno..

Antes de comenzar un cultivo de invierno hay que intentar comprender y tener claro como se comporta la marihuana durante el invierno. El fotoperiodo durante el invierno es apto para la floración, y según hemos podido observar algunos cannabicultores de mi comarca las plantas de marihuana no comienzan a florecer hasta que han pasado al menos de mes y medio a dos meses (dependiendo de la genética de cada planta). Al igual que los humanos, las plantas necesitan cierto período de tiempo para poder ser fértil y dar lugar a descendencia, a este período de tiempo lo hemos denominado “madurez reproductiva de la marihuana”.

Teniendo en cuenta la corta madurez reproductiva y junto con la disminución del período, las plantas no crecerán más de 70 cm, pudiendo llegar a producir de 20 a 40 gramos/planta, por lo que su dieta será menos cuantiosa que en cultivos de temporada. Muchos cannabicultores para contrarrestar el corto fotoperíodo, y su consecuente crecimiento pobre, instalan una luz artificial para completar el fotoperíodo de crecimiento, esto es 18 horas, aunque para reducir el consumo energético aumentándolo a 16 horas es suficiente. Lo que hacen es encender la bombilla cuando comienza a oscurecer y la dejan encendida hasta completar las 16 ó 18 horas, repitiendo la operación cada día. Cuando consideran óptimo el tamaño de sus plantas para iniciar la floración dejan de utilizar la bombilla y las plantas comienzan a florecer.

A la instalación de la bombilla estoy de acuerdo siempre y cuando el cultivo sea en un balcón donde el espacio es reducido, ya que si disponemos de espacio suficiente no hay razón para colocar la bombilla por que podemos practicar cultivos escalonados (que a continuación describiré).

Como ya he dicho, las plantas comienzan a florecer al mes y medio, más o menos, y siempre que dispongamos del espacio suficiente, bien porque disponemos de jardín o de una amplia y soleada terraza, lo que podemos hacer son siembras escalonadas que nos permitirán ir cosechando escalonadamente nuestras plantas de invierno.

Aunque a priori alguno pueda pensar que es más conveniente sembrar toda la superficie disponible de golpe que hacer siembras escalonadas, los motivos de hacer siembras escalonadas son varios, la propia obtención de una cosecha escalonada es igual a realizar menos trabajo de golpe, pero sobre todo la mayor ventaja es evitar la pérdida total de la cosecha por una fuerte helada inesperada, ya que como nadie sabe con exactitud cuando hay riesgo de padecer heladas, practicando siembras escalonadas evitas que por ejemplo pille una helada a todas las plantas en floración (durante la floración es cuando más afecta el frío a las plantas, excepto cuando acaban de brotar y aún son plántulas pequeñas y tiernas).

Los efectos causados por el reiterado frío comienza cogiendo las plantas un color morado, a lo que sigue el cese de la producción de flor, y su posterior secado y muerte.

Podemos comenzar la primera siembra en el mes de Septiembre, cuando estén las plantas de temporada a punto de ser cosechadas. Yo haría cada siembra de 1 m2, eso sí que no sea en el mismo lugar donde estaban las plantas de temporada, acordaros de la rotación de especies para evitar que terminemos padeciendo con los años problemas con los nemátodos.

Más o menos se trata del mismo concepto del espacio y número de plantas que en un cultivo de interior con luz artificial, en cada metro colocaría sobre 16 a 25 plantas separadas de unos 20 a 25 centímetros entre sí. Aunque lo pueda parecer no es un número excesivo de plantas para tan reducido espacio, ya que hay que restar el número de machos, que es bastante más elevado que en temporada, así como el número de posibles plantas hembras que puedan sucumbir ante el frío sin poder formar completamente sus racimos de cogollos.

Realizando sucesivas siembras mensuales en Septiembre, Octubre, Noviembre, Diciembre y la última en Enero, nos darán un total de 5 cosechas escalonadas. Las siembras que se realizan pasado el mes de Enero corren un grave riesgo de que la planta interrumpa la floración y comience a revegetar causa del aumento sucesivo del fotoperíodo solar. Las cosechas las iremos realizando, evidentemente, de forma escalonada, más o menos desde Diciembre la primera hasta finales de Abril que será la última.

Para aumentar el tamaño de las plantas y reducir el riesgo de heladas, muchos cannabicultores avispados se construyen invernaderos donde hospedan a sus plantas durante el invierno. Un invernadero ha de tener orientación sur y debe estar a ser posible resguardado de los vientos del norte, ya que de esta forma se consiguen ganar varios grados de temperatura, y aún se aumentarán más si la cara interior del plástico del lado Norte del Invernadero se halla forrada de material negro. El gran inconveniente de los invernaderos es el conocido efecto invernadero, ya que en una fría noche si se llegan a temperaturas inferiores a –4 ºC, el interior del invernadero permanecerá a esta temperatura hasta prácticamente media mañana con el consiguiente peligro de congelación de las plantas. Mantenernos informados sobre el clima de la zona es vital para un buen cultivador, ya que si hay riesgo de helada al caer la noche podemos cubrir nuestro invernadero con mantas viejas, esterillas, cartones, sacos, etc., que dejaremos firmemente fijadas para evitar que el viento se las lleve. A la mañana siguiente y con la salida de los primeros rayos solares las retiramos del invernadero para que el astro rey las bañe en calor. Los preparados que contienen Sílice, como la decocción de Cola de Caballo, son ideales para el invierno, ya que el Sílice refuerza a las plantas contra el frío y la humedad, también el jugo de valeriana diluido y pulverizado sobre las plantas la misma tarde de una noche con riesgo de helada.

Algo que también hemos comprobado y que ya he dicho anteriormente es que no todas las plantas hembras llegan a ser cosechadas, por lo que pensar en utilizar semillas de bancos para un cultivo de invierno puede resultar un caro fracaso. De todas las variedades que he visto en invierno, sólo ha habido una variedad en la que todas y cada una de las hembras que se manifestaron se llegaron a cosechar, y es ni más ni menos que mi querida “Mexican Sativa”, algo que me sorprendió ya que pensaba que las variedades índicas compradas funcionarían mejor en invierno que el resto. A la Mexican-Sativa sólo se acercó la Skunk-Ché, polihíbrido sativo de Valencia, que estamos seleccionando e intentando adaptarla al clima del levante español. Casi ninguna planta de semillas compradas llega a cosecharse durante el invierno. Con ello os quiero decir que yo utilizaría todas las semillas que tengáis por ahí, incluso híbridos que hayais hecho u os lo hayan dado, pero si preferís comprar semillas a pesar de todo intentad que no sean de las caras, es un consejo. Una apuesta interesante sería intentar sembrar semillas suizas de marihuana que estén producidas para climas de alta montaña.

La gran ventaja del cultivo de invierno es la casi ausencia total de plagas, lo que es algo más que satisfactorio. También la gran mayoría de sirleros de plantas desconocen que se pueda cultivar en invierno, o bien el pequeño tamaño de las plantas no delata su presencia y no pueden ser avistadas de ningún lugar, reduciendo por tanto la posibilidad de sufrir el hurto de tu apreciado tesoro. Lo mismo ocurre con las incautaciones policiales, ya que bajan la guardia tras la cosecha de temporada y cesan la injusta búsqueda de LEGALES CULTIVOS CASEROS PARA AUTOCONSUMO.

MIGUEL GIMENO

COSECHA AL TRASTE

 

Aunque durante la fase de crecimiento hayamos hecho todo correctamente no podemos asegurar el éxito final de nuestro cultivo de marihuana. Podemos haber invertido una suma considerable de dinero en semillas y materiales para el cultivo, podemos haber pasado una multitud de horas cuidando de nuestras plantas,…, y al menor descuido todo queda reducido a la ¡NADA!.

Tanto a cultivadores de interior como de exterior, tanto si se han cultivado con productos químicos o ecológicos, si están en la montaña o en la costa, en maceta o en suelo,…, todos los cultivos están sometidos a ciertos peligros que pueden hacernos perder parte de la cosecha, y en los peores casos la cosecha entera.

Son muchos los cannabicultores que han sufrido uno u otro problema de última hora en las plantas que cosechaban. Los problemas más frecuentes en la floración, y que pueden hacer un daño considerable a nuestra cosecha son los problemas con el gusano del cogollo (spodoptera exigua), hongos (sobre todo la botritis), violadores (algún macho cercano), sirleros y agentes de la ley y el orden.

GUSANO DEL COGOLLO.

Durante las primeras fases de floración todo puede ir estupendamente, pero a medida que los cogollos van engordando y adquiriendo tamaño comienzan las probabilidades de padecer algún problema. El gusano del cogollo ataca a las plantas cuando los cogollos están medioformados, es poco frecuente ver a un gusano cuando el cogollo es muy pequeño, les van más los cogollos densos que les proporcionan sombra en su interior al no dejar pasar los rayos solares, esto hace que a pesar de ser una oruga de hábitos nocturnos la podamos encontrar con facilidad comiendo entre los cogollos sobre todo los de las sumidades.

Al contrario de lo que muchos piensan, el gusano se alimenta de sabia y no de comer cogollo. Lo que hace es morder los tallos del interior de los cogollos y comienza a succionar toda la sabia que le sea posible, cortando de este modo el suministro de sabia a la parte del cogollo donde mordió, lo que provoca que comience a secarse la parte dañada. A esto hay que añadirle la tendencia a padecer botritis en los cogollos por no haberlos retirado una vez comprobado que han sido dañados. El riesgo a padecer botritis viene dado, a parte de la propia materia vegetal muerta que puede comenzar a podrirse, por las heces del gusano que pueden acelerar la fermentación.

Podemos utilizar como método preventivo aceite de neem cuando la planta esté formando los cogollos una vez por semana, hasta que falten 3 semanas para cosechar. El neem es un fitosanitario sistémico (actúa por el interior de la planta) y dado que los gusanos se hallan en el interior de los cogollos es difícil actuar contra ellos por medio de fitosanitarios de contacto. Si tenemos instalada la plaga hay que combatirla a mano, al tiempo que realizamos tratamientos de neem combinado con “Bacillus Thuringiensis Kurstaki” (bacteria que provoca la destrucción de la pared intestinal de la oruga).

HONGOS

Los problemas con hongos también pueden aparecer durante la floración, por lo que el tiempo de actuación ha de ser mínimo. Por ello es aconsejable la observación constante de las plantas, sobre todo, durante la fase de floración, ya que si nos ocurre en crecimiento gozamos de tiempo sobrado para dar con la solución, pero si por el contrario esto ocurre en la floración el margen de error ha de ser cero o podremos despedirnos de haber gozado de un gran año de cosecha.

El hongo que más frecuentemente suele aparecer durante la floración es la botritis o moho gris. La botritis se suele dar sobre todo en plantas con una carga genética dominante de variedades índicas, que forman prietos y grandes racimos florales. Los cogollos prietos están menos aireados en su interior lo que favorece una mayor retención en esa zona de humedad, resultando un caldo de cultivo idóneo para el desarrollo de colonias de hongos.

También podemos tener problemas con cepas de fusarium, los fusarium penetran a través del sistema radical ascendiendo hacia las sumidades, normalmente en suelos mal drenados. Los ataques de fusarium pueden darse en zonas localizadas de las plantas o en su totalidad, dependiendo de la especie invasora. Se aprecia una parada en la producción de flores y marchitamiento general o parcial de la planta.

Como podemos deducir claramente, debemos evitar situaciones que aumenten la humedad hasta unos niveles en los que se puede ver favorecida la proliferación de hongos patógenos. Para ello deberemos tomar ciertas medidas: evitar suelos poco drenados o que estén en zonas encharcadas. Si tenemos mucha humedad en el suelo se pueden hacer cavas al mediodía, aprovechando así las horas de mayor insolación. Dado que el Cobre es buen fungicida, podemos colocar hilos de cobre en los tallos formando una espiral. Como remedio preventivo y combativo realizaremos un tratamiento consistente en la aplicación, tres días seguidos y a pleno sol, de decocción de cola de caballo combinada con purín de ortiga sobre el suelo y la planta entera tanto hojas como tallos.

VIOLADORES.

Todo ha ido de maravilla, las plantas han crecido sin problemas, hemos quitado los machos y hermafroditas a medida que éstos iban manifestándose, los cogollos engordan con toda normalidad y el gusano y los hongos este año nos han respetado en cierta medida. De repente observamos en varios cogollos que algunos cálices comienzan a hincharse, denostando así la presencia de futuras semillas.

Nuestro control sobre los cogollos aumentan, y para nuestro pesar confirmamos el temor: algún macho descontrolado anda suelto por los alrededores. Alguna semilla que pudo caer en tierra de nadie germinó dando fruto a un pequeño macho que se halla a penas a un centenar de metros de nuestras plantas, o bien algún inexperto cultivador que no sabe diferenciar machos de hembras, también pudo ser que nos hallemos cerca (varios kilómetros de radio) a un plantación de cáñamo industrial, o peor aún, algún desaprensivo cultivador que como solo cultivó una planta preciosa que resultó ser macho no la arranca pues a él no le va a polinizar ninguna otra planta.

Da igual como se dé la situación, la cuestación es que al final de tus cogollos salen tantos cañamones que podrías sembrar toda una Hectárea. A esto hay que unirle la impotencia de no poder hacer nada, ya que ante cualquier patología ya sea de origen alimentario o parasitario tenemos herramientas con las que poder actuar y paliar el problema en concreto, pero ante una polinización no deseada sólo podemos hacer una cosa: la vigilancia constante de los jardines, solares, campos, etc., más cercanos, así como la buena armonía con el vecindario fumeta, ayudando a labores de sexado a vecinos inexpertos.

SIRLEROS.

Y a punto de cortar las plantas, un día de visita en tu vergel cannábico descubres que toda tu cosecha se ha esfumado, alguien decidió que más valía la Yerba verde para él que madura para el amo, y sin corazón y cuchillo en mano pone un final drástico a lo que suponía una buena y potente cosecha. No hay ni para liarse uno, nada,…, nos ha dejado todo un año por delante sin nuestra medicina, y lo peor es que ahora tendremos que recurrir al mercado negro, donde los caros precios y la baja calidad imperan a doquier.

Te pones a pensar quién ha podido ser, sin duda era conocido, las plantas no se veían más que del aire, y dudo mucho que fuer en helicóptero. Posiblemente incluso quiera la yerba para venderla. Este año hay que resignarse, años mejores vendrán.

Pero si que podemos hacer algo por otros, si te ofrecen yerba robada y sabes a quién pertenecía, oblígale a devolverla amenazándole si no, con ir tú a decir al propietario quien se la robado. Sería un acto de hermandad entre cannabicultores. Según tengo entendido el año pasado un cultivador puso una denuncia por el robo de sus plantas.

REDADA EN TU VERGEL.

Sin duda alguna la peor de las plagas es la uniformada, ya que te quedas sin plantas y acusado de cometer un delito relacionado con el cannabis. El cultivo para autoconsumo no es ningún delito, pero a pesar de ello se vienen produciendo registros en cultivos destinados a tal fin, aunque en la gran mayoría de los casos salen absueltos los acusados. En este caso, sólo queda recurrir a una asociación antiprohibicionista (mejor sería que ya fueras socio de una) para que te pongan en contacto con algún abogado experto en este tipo de casos.

MIGUEL GIMENO

EL COMPOSTAJE

Con el compostaje lo que se pretende es imitar el proceso natural por el que se degrada la materia orgánica para transformase en un abono de primera calidad. Como el proceso de descomposición puede variar dependiendo de los materiales utilizados, temperatura y humedad internas y externas,…, con un adecuado compostaje se tiene un mayor control sobre los diferentes factores condicionantes con la finalidad de reducir la duración, favorecer la humificación, evitar pérdidas de nutrientes innecesarias, enriquecer y obtener un producto homogéneo.

La relación Carbono/Nitrógeno indica la cantidad de Celulosa (Carbono) en proporción al contenido de Nitrógeno. Así una R C/N = 30 indica que hay treinta átomos de Carbono por cada uno de Nitrógeno. En el suelo la R C/N oscila entre 8 a 12, por lo que indica que hay bastante Nitrógeno disponible para las plantas, es decir hay una liberación neta de Nitrógeno. Si oscila entre 20 y 30 indica que hay un equilibrio, y si por el contrario es mayor a 30 se dice que comienza la competencia en el suelo por el Nitrógeno.

Esto es importante saberlo porque debemos de incorporar al suelo material orgánico compostado cuya relación C/N sea lo más cercana posible a la del suelo.

 

 

MATERIALES

ORGÁNICOS

RELACION C/N

*Varios autores.

La materia orgánica mientras es degradada va cambiando su composición. Los hidratos de carbono son los primeros en ser atacados por los microorganismos, se desprende el carbono en forma de dióxido de carbono (CO2), por lo que la relación C/N disminuye, hecho que se contrarresta con el consumo de parte del Nitrógeno por microorganismos. Como resultado de ambos procesos se alcanza un equilibrio en la Relación cuyo valor es cercano a 10, como ya he dicho.

Los agricultores, a lo largo de la historia, han realizado el compostaje de la materia orgánica apilando en montones el estiércol del ganado, restos de cosechas y los residuos de las casas con el fin de obtener un producto aprovechable como abono. Pero esta técnica resultaba un proceso lento donde el contenido medio de nutrientes y la higiene del compost resultante no estaban aseguradas.

Hoy, se entiende por compostaje a la descomposición de los restos orgánicos por poblaciones biológicas en un ambiente aerobio, cálido y húmedo. El compostaje se realiza bajo un proceso aeróbico que consta de dos fases: una primera de temperaturas entre 15 a 45 ºC (mesófila) y una segunda a temperaturas entre 45 a 70 ºC (termófila).

Condiciones para un adecuado compostaje:

Propiedades físicas.

El picado de materiales es un factor que aumenta considerablemente la velocidad del proceso, el tamaño ideal ronda de 1 a 5 centímetros. Los materiales deben presentar una adecuada retención de agua al tiempo que tienen que permitir la circulación de aire.

Propiedades químicas.

Es importante asegurar la presencia de nitrógeno, carbono y fósforo en el montón, pues son la base del metabolismo microbiano. Además ha de tener ciertos micronutrientes como Boro, Cobre, Manganeso, Zinc, Hierro y Cobalto en cantidades pequeñas pues cantidades altas pueden resultar fuertemente tóxicas. Es importante tener en cuenta la relación C/N inicial del montón, que como ya hemos visto debe ser sobre 30 a 35, más o menos, por lo que debemos compostar mezclas de distintos materiales orgánicos cuyas R C/N sean diversas y sumen en total una R C/N 30 a 35 (ver confección del montón de compost).

Factores del compostaje.

La temperatura óptima del montón ronda entre el intervalo 60-65 ºC, con ello se consigue la eliminación de agentes patógenos, semillas de hierbas adventicias y parásitos. Las temperaturas inferiores no aseguran lo anteriormente citado, y las superiores matan algunos microorganismos que actúan en la descomposición y otros no trabajan por estar esporados. Las temperaturas más altas que llega a alcanzar el montón se dan en la mitad superior del mismo, concretamente a unos 30 centímetros, por lo que es conveniente tomar la temperatura en esta zona con un termómetro de suelo para ir controlando la evolución del compostaje.

La humedad elevada desplaza al aire, produciéndose así el nada deseado proceso anaeróbico (sin aire), y por el contrario si es excesivamente baja se produce una disminución en la actividad de los microorganismos, ralentizándose de esta manera el compostaje. Dependiendo de los tipos de materiales usados inicialmente el grado de humedad varía, para materiales fibrosos o residuos forestales debe ser de 75 al 85 %, mientras que para material vegetal en fresco, debe estar sobre el 50 y 60 %. Es conveniente picar el material, la paja picada puede llegar a absorber agua hasta de 5 veces su peso.

El contenido en Oxígeno es imprescindible para un proceso aerobio, por lo que debemos de tener en cuenta las dimensiones del montón para que pueda estar bien ventilado en su interior. Montones excesivamente altos pueden provocar el apelmazamiento del montón debido al peso, produciéndose de esta manera el proceso anaerobio por no poder circular el aire (ver confección del montón de compost). El volteado de los materiales también facilita la oxigenación al tiempo que se va homogeneizando la mezcla.

La relación C/N debe ser de 25-35, si es más elevada se produce una falta de nitrógeno por lo que disminuye la actividad biológica y se ralentiza el proceso, aunque materiales equilibrados que sean ricos en N a la vez que poco biodegradables también lo ralentizarán; en cambio la relación C/N baja no afecta al proceso pero si produce una pérdida de nitrógeno en forma de amoniaco y como el compostaje, en gran parte, pretende la menor pérdida de nutrientes resulta poco interesante y viable.

A lo largo del proceso intervienen diferentes microorganismos, en la primera etapa aparecen los hongos y bacterias mesófilos, cuando la temperatura ronda los 40 ºC comienzan a aparecer los hongos y bacterias termófilos junto con los primeros actinomicetos, y finalmente cuando vuelven a bajar las temperaturas reaparecen las formas activas como protozoos, nemátodos, miriápodos, etc..

Una vez descompuesto el montón se deja un tiempo de maduración, fase muy importante que suele durar alrededor de dos meses, transcurridos los cuales obtenemos un compost de la mejor calidad.

¿Qué mezcla de materiales debo hacer?.

La cantidad de cada material que debemos utilizar viene dada por la siguiente fórmula

30 = M1 · R C/N1 + M2 · R C/N2 + M3 · R C/N3 + …..+ Mn · R C/Nn

M1 + M2 + M3 + … + Mn

Siendo M1, M2, M3, …., Mn las cantidades en kilos de los diferentes materiales que usemos, y R C/N1, R C/N2, R C/N3, …, R C/Nn, sus respectivas relaciones C/N (usar como guía la tabla del apartado que precede) y 30 el valor de la relación C/N que debe tener el montón inicialmente.

Como las R C/N ya las sabemos por las tablas, los valores de M debemos darlos por el cuento de la abuela, es decir, dando un valor a cada M hasta que logremos que la fracción sea igual a 30.

Si solo vamos a usar 2 materiales es mucho más fácil ya que de la fórmula anterior obtenemos la siguiente:

M1 = M2 ( 30 – R C/N2)

R C/N1 – 30

Ej: Si disponemos de paja y gallinaza, ¿en qué proporción debemos hecharlos?.

Llamaremos a la cantidad de paja M1, y M2 la cantidad de Gallinaza (que le daremos el valor de 1 Kg, luego M2 = 1 Kg). La R C/N de la gallinaza es 12 (R C/N2 = 12) y de la paja es 100 (R C/N1=100).

M1 = 1 ( 30 – 12 ) = 18 = 0’257 Kg

100 – 30 70

Luego deberemos mezclar 257 gramos de paja por cada kilo de gallinaza.

Confección del montón de compost.

Existen diversas técnicas para elaborar un montón de compost, una de las más conocidas es la técnica conocida como método “Howard” o método “Indore”. Esta técnica consiste en el apilamiento formando capas de los diferentes materiales utilizados, aportando humedad y volteando el montón para aportar mayor oxígeno al tiempo que se homogeneiza la mezcla. Para este método se deben utilizar de partida sobre 200 kilos de masa total como mínimo.

El montón lo debemos realizar sobre una superficie impermeable (que no deje pasar el caldo que gotea del montón, ya que es rico en nutrientes), algunos cultivadores prefieren colocar debajo recipientes que, una vez llenos, recogen y tras diluir el caldo en agua fertirrigan el suelo.

También es conveniente que el montón esté techado para evitar la excesiva evaporación o el agua de lluvia que puede hacernos perder bastantes nutrientes. En las zonas áridas es aconsejable además colocarlo en los lugares más sombríos.

Las dimensiones del montón para que éste tenga una descomposición equilibrada deben ser de 1 a 1’5 metros de alto, de 1’5 a 2 metros de ancho y todo lo largo que queramos o podamos.

 

MIGUEL GIMENO

 

Bibliografía:

-“Marihuana al Natural” de Miguel Gimeno.

-Apuntos sobre “El Compostaje de Subproductos Agrícolas” de Pep Roselló

ABONO VERDE

Los abonos verdes o siderales podríamos definirlos como cultivos de vegetación rápida que se incorporan al suelo con la finalidad de mejorar su composición y rendimiento. Son, de hecho, una práctica muy antigua en la agricultura que se practica a lo largo del Mediterráneo, ya los griegos alrededor del 300 a.c., utilizaban las habas y lupinos como abonos verdes que precedían a los cultivos.

Las especies que elijamos deben de cumplir ciertos requisitos para ser utilizados como abonos verdes: -Plantas de ciclos rápidos, -Aportar materia orgánica, -Poseer una adecuada relación C/N, -Fijar Nitrógeno u otros elementos, -Presentar cierta capacidad en la formación de micorrizas.

Los abonos verdes son cultivos que son segados, triturados (en caso de tener una trituradora), dejados en superficie durante unas dos semanas más o menos para que se sequen, y posteriormente incorporados al suelo a no más de 15 cm de profundidad máxima, si queremos que la descomposición sea rápida y efectiva. Sus beneficios son varios: son fuente de materia orgánica y nutrientes, estimulan la actividad biológica del suelo además de mejorar su estructura, protegen de la erosión al tiempo que reduce la evaporación, acelera la humificación, disminuye el lavado de nutrientes, limitan el desarrollo de plantas adventicias, son plantas anfitrionas de fauna auxiliar, evitan el ataque de agentes patógenos, ….

Se utilizan, principalmente, tres tipos de familias de plantas: las leguminosas (habas, guisantes, altramuces, judías,..) que tienen la capacidad de fijar el Nitrógeno atmosférico a través de una simbiosis con las bacterias de los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium, las gramíneas (centeno, cebada, avena,…) aportan gran cantidad de biomasa, y las crucíferas (remolacha y nabo forrajeros, mostaza blanca, colza) poseen una buena capacidad de humificación desarrollando grandes cantidades de biomasa y enriqueciendo el suelo en potasio, al tiempo que dado el desarrollo veloz que presentan son ideales cuando nos aprieta el tiempo.

Cuando se realizan este tipo de cultivos estamos aportando al suelo de entre 2’5 y 4 Kilos por metro cuadrado de masa verde, que nos daría entre 100 y 200 gramos de humus por metro cuadrado, que sería el equivalente a aportar de entre 1 a 2 Kilos de estiércol por metro cuadrado, reduciendo el gasto de estiércol a casi la mitad.

La siembra ha de ser entre un 20% y un 50% más espesa que si se tratase de un cultivo forrajero o para producción de semilla. La siega, como ya he dicho, ha de realizarse cuando el abono verde esté en un estado avanzado de vegetación, justo después de florecer pero antes de que las plantas inicien la fecundación y la producción de semillas, momento en el que comienzan a tomar nutrientes del suelo, además en el momento de vegetación máxima es cuando existe mayor masa vegetal y mayor concentración de nutrientes en su tejido. Tras segar el abono verde debemos dejarlo en superficie alrededor de 2 a 3 semanas, pasadas las cuales enterraremos el abono verde a una profundidad de 10 a 15 centímetros.

La principal función de los abonos verdes es la de complementar la nutrición del suelo para cultivos posteriores, bien a través de la fijación del Nitrógeno atmosférico, aportación de humus, y/o por dejar disponibles elementos nutritivos que de otra forma no estarían disponibles para el cultivo que le sucede.

La fijación del Nitrógeno atmosférico viene dado por el uso de plantas de la familia de las leguminosas, las que tienen la peculiaridad de fijar este nutriente presente en el aire, por medio de una simbiosis (asociación favorable) con las bacterias del género Rhizobium. Las leguminosas usadas como abonos verdes pueden llegar a aportar casi todas las reservas de Nitrógeno que necesiten cultivos posteriores, si la biomasa desarrollada es importante y la fijación del Nitrógeno ha sido correcta. También tienen la condición de absorber el Nitrógeno presente en el suelo para evitar pérdidas por lixiviación y dejándolo, por consiguiente, a disposición del cultivo sucesorio.

El aporte de humus viene dado por la producción de biomasa, pero dado a que las plantas no se las deja llegar a la fecundación los niveles de lignina en las plantas son menores y por consiguiente, también es menor su coeficiente isohúmico, lo que conlleva, por ende, a una menor producción de humus, sobre todo las leguminosas, causa por la que se suelen mezclar leguminosas con gramíneas.

Los abonos verdes evitan la pérdida de otros nutrientes ya que algunas especies utilizadas como la alfalfa, habas, la esparceta, trébol rojo, girasol, la colza,…, tienen un sistema radical profundo, bombeando los nutrientes presentes en las capas más profundas hacia la superficie. También con la incorporación de los abonos verdes al suelo y su posterior degradación se aumenta la concentración del fósforo disponible para el cultivo sucesor. Otra característica es la disminución casi total de los efectos causados por la erosión de la lluvia y el aire, ya que al no estar el suelo desnudo se evita la erosión, a la vez que las raíces sujetan el suelo y aumentan la capacidad de infiltración del agua y reducen la velocidad del agua ladera abajo. El aumento de retención evita la lixiviación de nutrientes y la consiguiente disminución de la concentración de éstos.

Otra cualidad a tener muy en cuenta es la capacidad de mejora de la sanidad vegetal de los cultivos posteriores. Ejerce cierto control sobre las poblaciones de las hierbas adventicias (erróneamente denominadas “malas hierbas”), por eso es conveniente realizar siembras muy espesas de abonos verdes para que la competitividad del abono verde sea mayor que las adventicias. También algunas especies tienen la peculiaridad de excretar por las raíces sustancias tóxicas para otras plantas evitando la competencia, fenómeno que se le conoce con el nombre de alelopatía. Las propias hierbas adventicias pueden ser utilizadas como abonos verdes, pero como la floración de las diferentes especies silvestres es escalonada hay que ser muy cuidadoso para evitar que granen y se propaguen nuevamente. En experiencias en el campo de trabajo, algunos suelos que presentaban niveles de materia orgánica inferiores al 0’3 %, con dos años realizando abonos verdes con las propias hierbas adventicias se ha logrado alcanzar la media normal del 3 % de materia orgánica, nivel indispensable para un desarrollo saludable de los cultivos.

La incorporación de los abonos verdes al suelo produce un incremento de las poblaciones y de la actividad de diversos microorganismos propios del suelo. Lo que produce un aumento de la competitividad de las especies por un mismo nicho biológico, reduciendo los niveles de microorganismos e insectos patógenos a niveles aceptables que no constituyen plaga. También en la descomposición de los abonos se forman compuestos tóxicos para ciertas plagas, reduciendo el riesgo de padecer ataques indeseables.

Se pueden utilizar las especies por separado (haba forrajera, trébol) o combinar varias de ellas, también es interesante rotar cada año el abono verde utilizado. Los abonos verdes más utilizados son los que combinan gramíneas con leguminosas:

· Para cultivos de Marihuana en Invierno (solo algunas regiones de España):

  • Guisante (12 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en verano.

  • Veza (6 gr. / m2) + Guisante (7 gr. / m2) + Avena (7 gr./ m2): siembra en verano.

· Para cultivos de Marihuana de temporada:

  • Veza (10 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en Otoño.

El uso de abonos verdes es poco dado en cultivadores de cannabis, y es algo que tenemos que ir acostumbrándonos a realizar para mejorar el rendimiento de nuestras plantas durante su etapa de crecimiento, floración y fructificación.

 

 

MIGUEL GIMENO

 

Bibliografía utilizada:

-“Abonos Verdes” de Alfons Domínguez. Dossier del IV Curso Intensivo

de Cannabicultura organizado por la Asociación Ceagrocannabis.

-“El Uso de Abonos Verdes en Agricultura Ecológica”. Boletín nº 4.7/01

del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica.

-“Marihuana al Natural” de Miguel Gimeno. Ediciones Megamultimedia.

-“El Huerto Familiar Ecológico” de Mariano Bueno. Editorial Integral.

ACONDICIONADORES DEL SUELO PERMITIDOS EN AGRICULTURA ECOLÓGICA

 

 

En Agricultura Ecológica se pueden utilizar diferentes materiales como acondicionadores del suelo para diferentes propósitos. El conocimiento por parte del cannabicultor sobre las características de cada acondicionador le posibilitará a optar por una correcta elección para cada determinado caso. En este artículo voy a intentar enumerar el mayor número posible de materiales que podemos utilizar así como las características más significativas. 

ESTIÉRCOLES.

Las deyecciones sólidas y líquidas del ganado han sido utilizadas como abono desde el inicio de la agricultura prácticamente. Aunque España se está convirtiendo en un país industrial todavía quedan regiones que subsisten prácticamente de la agricultura y la ganadería, por lo tanto no es tan difícil encontrar algún ganadero que esté dispuesto a proporcionarnos estiércol de sus establos, aun así el kilo de estiércol fresco de oveja no os debe de costar más de cinco pesetas.

RIQUEZAS (Kg/100 Kg de estiércol fresco)

(A= ácido; B= básico) *Varios autores

OVEJA: Es equilibrado y rico en minerales, con un pH prácticamente neutro. Ideal para abonado de fondo después de ser compostado.

CABRA: De carácterísticas muy parecidas al de oveja aunque algo más rico en nutrientes. Normalmente va acompañado de pelo, lo que hace que aumente su contenido en Nitrógeno.

CONEJO: Es un estiércol bastante fuerte y excesivamente ácido. Los agricultores más expertos suelen compostarlo añadiendo minerales ricos en Calcio para contrarrestar su acidez.

CABALLO: Bastante flojo para el cultivo de cannabis por ser algo pobre en nutrientes. Puede combinarse en el montón de compost junto a otros tipos de estiércoles.

CERDO: No debe utilizarse dado que todas las explotaciones de cerdos son intensivas y en ellas los animales son sometidos a todo tipo de tratamientos, al igual que el estiércol de gallinaza.

VACA: Para los suelos alcalinos es bastante pobre en nitrógeno, pero en cambio es ideal para los suelos húmedos y fríos del norte de España, pudiendo incorporarlo en superficie periódicamente.

GALLINAZA: Es un estiércol excesivamente fuerte con un elevado contenido en Calcio, que lo convierte en poco aconsejable en suelos alcalinos y calcáreos.

PALOMINA: De composición similar a la gallinaza pero algo menos concentrado. Ideal para acompañar en el montón de compost. No es aconsejable tampoco para suelos alcalinos y calcáreos.

GUANO DE ISLAS: Con la palabra Guano (“huanu” en quechua que significa “estiércol”) se define al estiércol de aves marinas de las costas de Perú. Es bastante rico en Nitrógeno, y contiene nutrientes de una forma bastante equilibrada. Se debe aplicar en abonados de fondo.

MURCIELAGUINA (BATGUANO): Son los excrementos de los murciélagos tras pasar una fase superlenta de descomposición (algunos incluso dos milenios o más de antigüedad). Si proviene de depósitos viejos su alta concentración de Fósforo lo convierte en ideal para la floración. Incorporar a mediados de la primavera en superficie y rastrillear.

LOMBRICOMPOST: Que algunos erróneamente denominan humus de lombriz. Es el idóneo para cultivo “indoor” y en macetas. Es el estiércol producido por las lombrices tras ingerir materia orgánica bien de la tierra o la que nosotros podamos aportarle. Es ideal para cultivo en macetas y en “indoor”.

Además de los estiércoles existen otros subproductos de origen animal, vegetal y mineral que también pueden ser utilizados como enmiendas orgánicas:

HARINA DE SANGRE: Se obtiene por desecación de la Hemoglobina. Está compuesta por un 80-90% de proteínas y el resto de Nitrógeno. Se debe utilizar como abonado de fondo, también se puede añadir como enmienda al montón de compost. Algunos agricultores ecológicos dado el grave problema que ha supuesto el mal de las vacas locas han decidido curarse en salud no utilizando productos derivados de granjas intensivas.

HARINA DE HUESOS: Se obtienen tras ser molidos los huesos de animales procedentes de los mataderos. Contiene algo de Nitrógeno (sobre el 3%) y bastente Fósforo (alrededor del 15%). Ideal para la floración, pero ojo son de asimilación muy lenta y dependiendo de si han sido cocidos los huesos previamente o no, va a ser de asimilación rápida o lenta. Se pueden añadir al montón de compost.

HARINA DE PLUMAS: Se obtiene por el mismo proceso que la harina de huesos previa hidrolización de las plumas. Contiene bastante Nitrógeno y muchas proteínas animales. Es buena para el crecimiento así como para añadir al compost. (Nitrógeno 13% y proteínas sobre 75%).

HARINA DE CUERNO: Al igual que la harina de plumas es rica en Nitrógeno (15 %).

ALGAS Y DERIVADOS: El poder de las diferentes algas marinas es algo patente, podemos hallarlas formando parte de preparados cosméticos, medicamentos, alimentos, …En agricultura también se usan un sinfín de preparados a base de algas. Como las alga Lithothame que favorecen el desarrollo de las bacterias nitrificantes además de mejorar el intercambio iónico en el suelo, contiene bastante Calcio por lo que no es recomendable su uso en suelos calcáreos. El polvo de diatomeas que son esqueletos fosilizados de algas procedentes de agua dulce y salada, contiene bastantes elementos básicos. El famoso Kelpo de la Patagonia, es el más completo de los preparados de algas, contiene más de 60 elementos en forma quelatada.

PURIN DE ORTIGA Y DE CONSUELDA: Las conocidas como malas hierbas no suelen ser tan malas, dos claros ejemplos son la ortiga y la consuelda. De ellas podemos hacer purines con los que poder biofertilizar nuestro suelo: 1.- El purín de consuelda lo podemos preparar tanto con la planta seca como fresca, si es seca utilizaremos de 100 a 150 gr. por 10 litros de agua, y si es fresca sobre 1 kg por cada 10 litros. Lo colocamos todo en un cubo que taparemos con tela mosquitera, lo tendremos cerca de 40 días, lo filtramos y diluimos 1 litro de preparado por cada 10 litros de agua. Con esta agua podemos regar a las plantas que presenten problemas con Potasio, también se puede utilizar como abono líquido para las plantas del “indoor” y de macetas en exterior. 2.-La ortiga (tanto la Urtica “dioica” como la “urens”) estimula la germinación, el enraizamiento y el crecimiento vegetativo, también es buen remedio contra las clorosis de las hojas y mejor todavía como reforzante de las plantas contra la invasión de plagas, también se puede usar como acelerador de la descomposición del montón de compost. Podemos utilizar, al igual que la consuelda, tanto las plantas secas como frescas. Si son frescas utilizaremos la misma cantidad que en la consuelda fresca, y si están secas 200 gr. por cada 10 litros de agua. Si lo queremos usar como abono foliar (pulverizando las hojas) lo tendremos un máximo de quince días fermentando y si es para regar el suelo más de quince días. Como abono foliar hay que usarlo diluido veinte veces y para aplicarlo al suelo 10 veces.

CENIZAS: En la zona de arrozales de Valencia tras la recogida de arroz se le pegan fuego a los restos para obtener un incremento de potasio, esta no es una buena práctica ya que el humo que se desprende llega a las ciudades y provoca tremendos problemas respiratorios, a fechas de hoy está pendiente la prohibición total de tales prácticas. Es mucho más ecológico reciclar las cenizas de chimeneas y barbacoas. De todos modos no hay que abusar mucho del uso de cenizas, también se pueden añadir al montón de compost.

PREPARADOS COMERCIALES: Hoy en día existen una amplia gama de productos comerciales ecológicos para uso agrícola. Los hay a base de algas, de emulsión de pescado, de los restos de bodegas de vino, de aceite, de frutas, etc…En su gran mayoría son sustancias ricas en aminoácidos, proteínas, vitaminas, enzimas, ácidos húmicos y fúlvicos, …. Hay que seguir las instrucciones del fabricante e incluso usar menor dosis de la aconsejada, sólo se debe aplicar en caso de suelos pobres o para el cultivo “indoor” o en maceta. De todas formas para que tengan un resultado óptimo es aconsejable que el suelo o sustrato que usemos contenga materia orgánica tal como lombricompos, estiércol de oveja, etc.

ENMIENDAS MINERALES: En la naturaleza también existen muchas fuentes inorgánicas que nos pueden proporcionar sustancias ricas en minerales y nutrientes para las plantas. Se pueden extraer de depósitos salinos o de rocas que han sido sometidas a procesos físicos de trituración y molienda:

Polvo de rocas calizas: El polvo de rocas calizas contiene bastante calcio (cerca del 50%) por lo que se puede usar tanto para aportar Calcio como para aumentar el pH de tierras ácidas. Según sea la acidez podemos utilizar de 20 a 150 gramos por metro cuadrado.

Cretas fosfatadas: Contiene unos níveles practicamente iguales de Calcio que el polvo de calizas, además contiene cerca del 8 % de Fósforo así como otros oligoelementos. Su pueden utilizar de 30 a 100 gramos por metro cuadrado.

Margas: Son mezclas de minerales arcillosos y caliza que llegan a contener sobre un 20 % de Ca, en suelos arenosos funcionan bien para enmendar una deficiencia de este mineral. Dosis de 30 a 100 gramos por metro cuadrado.

Yeso: El yeso (sulfato cálcico hidratado) contiene cerca del 30% de Calcio y se usa para mejorar las tierras con problemas de Sodicidad.

Dolomita Cálcica: Contiene sobre el 20% de Magnesio y sobre un 30% de Calcio. Se puede utilizar como enmienda de Mg y Ca pero solo en con un pH neutro o ácido. Utilizar 10 a 40 gramos por metro cuadrado.

Carbomagnesia: Tiene una mayor concentración de Calcio que la Dolomita, pero su contenido en Magnesio es menor. Al igual que en el caso anterior, solo se debe usar en suelos ácidos o neutros.

Kieserita-Sulfatos Magnésicos de origen marino: Su composición varía en ambos casos. La Dieserita posee sobre un 25 % de Magnesio y un 20% de Azufre, y los sulfatos marinos sobre un 15 % de Magnesio. Son aconsejables para suelos alcalinos, aplicar de 15 a 30 gramos por metro cuadrado de Kieserita, en caso de los sulfatos marinos al ser mucho más solubles es recomendable usar dosis mucho más bajas y aplicarlo más periódicamente.

Patenkali: Proviene de depósitos salinos naturales. Es rica en Potasio (30%), Magnesio (10%) y Azufre (17%), además de pequeñas cantidades de otros elementos como el Silice. Mejora a los suelos con problemas de salinidad. Se puede utilizar en la preparación del terreno en casos de floración deficiente de la cosecha anterior.

Fosfatos naturales y Fosfal: El contenido en Calcio de los fosfatos naturales es alto además de poseer cerca de un 30 % de Fósforo. Utilizar sólo en suelos ácidos, sobre 20 a 40 gramos por metro cuadrado. El fosfal (fosfato calcinado) contiene un porcentaje de Fósforo similar a los fosfatos naturales, pero contiene Aluminio en una elevada proporción además de ser de asimilación más rápida. Utilizar en suelos alcalinos con el mismo intervalo de dosis que los fosfatos naturales.

Minerales de Sílice: Hay multitud de rocas como el gneis, el basalto y granito que son ricas en Sílice y otros microelementos. Sobre la mitad de su contenido es Sílice, el resto pueden ser Magnesio, Potasio y numerosos microlementos. Es ideal para aquellos privilegiados que pueden hacer cultivos de exterior en invierno, refuerza a las plantas contra el frío y la lluvia. Se pueden utilizar de 20 a 150 gramos por metro cuadrado.

Existen otros muchos productos que podemos utilizar. Los anteriormente citados son aquellos que he creído eran de mayor acceso para vosotros, no obstante en los Comités Reguladores de Agricultura Ecológica que existen en las diferentes comunidades autónomas podéis solicitar más información sobre abonos y acondicionadores permitidos en agricultura ecológica, así como preparados de plantas. Uno de los que más información posee en este campo es el Comité andaluz.

MIGUEL GIMENO

Asesoramiento sobre cultivo ecológico de marihuana

De Lunes a Viernes desde las 18’30 hasta las 21’30 horas

LA FERTILIDAD DEL SUELO Y LA MARIHUANA

Normalmente se entiende por fertilidad de un suelo a la cualidad que le permite un adecuado suministro de nutrientes para el crecimiento de ciertas plantas. Por lo tanto para que un suelo sea productivo, o sea, tenga capacidad de producir plantas bajo unas técnicas de cultivo determinadas, obligatoriamente ha de ser un suelo fértil. Pero no todos los suelos fértiles son igual de productivos ante diferentes especies de plantas. Algunas especies extraen en mayor cantidad y periodicidad los nutrientes que necesitan, otras, por el contrario, lo hacen más lento, en ambos casos el suelo debe reunir ciertas condiciones indispensables para el desarrollo de cada cultivo. La fertilidad de un suelo no es siempre constante. Debido a las labores y extracciones de las cosechas y de hierbas adventicias, a arrastres provocados por el agua tanto de riego como de lluvia así como las propias condiciones biológicas, físicas y químicas del suelo van a provocar una disminución de nutrientes disponibles para las plantas, lo que hará que tengamos que recurrir a diferentes técnicas para mantener y potenciar la fertilidad del suelo.

Si no hacemos las labores adecuadas, podemos encontrarnos con el inconveniente de padecer una carencia nutricional, con la consiguiente disminución de la vitalidad de la planta que puede presentar en la planta una debilidad ante las plagas. Esta claro que este es un caso extremo, pero con una mala preparación del terreno de cultivo se puede disminuir considerablemente la producción de marihuana.

La marihuana es una planta que ante condiciones favorables puede extraer cantidades industriales de nutrientes del suelo. Dependiendo de la propia genética de la planta, de la calidad del agua de riego, de las condiciones metereológicas y de las carácterísticas bio-físico-químicas del suelo, la estracción de nutrientes va a ser más o menos intensa. La maría se desarrolla mejor en suelos bastante mullidos y ricos en materia orgánica.

% EN PESO

% EN VOLUMEN

*Composición de un suelo de pradera.

Los suelos contiene un porcentaje muy bajo de material orgánico en su composición, pero sin embargo es de vital importancia mantener los niveles de materia orgánico para potenciar la fertilidad de nuestro suelo. Se conoce por materia orgánica a todo material de origen animal y vegetal, sean cadáveres o deyecciones de los mismos. La materia orgánica por tanto no es algo homogéneo, debido a la gran variedad de materiales que se pueden utilizar va a presentar una composición y del mismo modo el grado de fermentación y la forma en que ha sido compostada también van a influir en sus cualidades, no obstante existen múltiples estudios que demuestran la importancia de la materia orgánica en procesos biológicos, físicos y químicos que se producen en el suelo. La materia orgánica tiene muchas características que la convierten en el mejorador de todo tipo de suelos por naturaleza, tiene la capacidad de mejorar la textura del medio: une la tierra arenosa y por el contrario convierte más esponjosa y suelta la arcillosa, facilitar el drenaje, aumenta la capacidad de los suelos de retener agua, regula el pH, …

 

 

  

PROPIEDADES

DEL SUELO

EFECTOS DE LA MATERIA

ORGÁNICA HUMIFICADA

 

 

(URBANO TERRON, 1987)

Como materiales orgánicos se pueden utilizar estiércoles, restos de podas, algas marinas, restos de cosechas, trapos de tela, plumas y pelos, restos orgánicos de la casa, y en definitiva todo aquello que sea orgánico pero que haya sufrido un adecuado proceso de descomposición, o de compostaje, donde el producto final obtenido recibe el nombre de compost.

La materia orgánica es una fuente alimentaria de diversos organismos, con la intervención de éstos y debido a las condiciones de temperatura, humedad y aireación se va descomponiendo mayor o menor rápidamente con una pérdida grande o pequeña de nutrientes, dando lugar a una gran diversidad de compuestos bastante estables que constituyen el humus. Así pues podríamos decir que el humus es un estado de la materia orgánica que resulta tras sufrir ésta un proceso de humificación o degradación adecuada.

El uso de abonos verdes es poco dado en cultivadores de marihuana, y es algo que tenemos que ir acostumbrándonos a realizar para mejorar el rendimiento de nuestras plantas durante su etapa de crecimiento. Los abonos verdes son cultivos de vegetación rápida, que son segados antes que comiencen a florecer, ya que durante la floración es cuando más nutrientes extraen las plantas del suelo, posteriormente se trituran (en caso de tener una trituradora) y son incorporados al suelo en superficie o a 20 cm de profundidad máxima. Sus beneficios son varios: estimulan la actividad biológica del suelo además de mejorar su estructura, protegen de la erosión al tiempo que reduce la evaporación, acelera la humificación, disminuye el lavado de nutrientes, limitan el desarrollo de hierbas adventicias, ….

Se utilizan tres tipos de familias de plantas: las leguminosas (habas, guisantes, altramuces, judías,..) fijan Nitrógeno del aire a través de una simbiosis con las bacterias de los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium, en muchas partes del mundo se asocia a la rotación anual con leguminosas con el mantenimiento del rendimiento de las cosechas, las crucíferas en cambio poseen una buena capacidad de humificación desarrollando grandes cantidades de biomasa y enriqueciendo el suelo en potasio, y las gramíneas, al igual que las anteriores, también aportan gran cantidad de biomasa.

Se pueden utilizar las especies por separado como el haba forrajera o el trébol, o combinar varias de ellas, como es el caso de la asociación Avena-veza. Las más utilizadas son las que combinan gramíneas con leguminosas:

· Para cultivos de Marihuana en Invierno (solo algunas regiones de España):

  • Guisante (12 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2) : siembra en verano.

  • Veza (6 gr. / m2) + Guisante (7 gr. / m2) + Avena (7 gr./ m2): siembra en verano.

· Para cultivos de Marihuana de temporada:

  • Veza (10 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en otoño.

Realizando este tipo de cultivos, interrumpimos el monocultivo de marihuana en el mismo suelo entre cosecha y cosecha, lo que hace que mejore la productividad del suelo. Las plantas segregan sustancias de deshecho como todos los seres vivos, y en muchos casos lo hacen por las raíces, lo que puede resultarles bastante perjudicial al correr el riesgo de que se acumulen estas sustancias convirtiendo al suelo en tóxico para el cultivo de una determinada especie vegetal.

MIGUEL GIMENO

Asesoramiento sobre cultivo ecológico de Marihuana

18’30 a 21’30 de Lunes a Viernes. Tfno: 610.445.617

MARIHUANA ECOLÓGICA

Hasta ahora los cannabicultores españoles nos hemos dedicado a copiar al máximo las técnicas Holandesas de cultivo sin parar a pensar si son las más adecuadas para el cultivo que vamos a realizar: cultivo casero de marihuana. El cultivador de marihuana siempre ha ido de un lado a otro defendiendo entre otras cosas el gran potencial ecológico que tiene la planta de Cannabis Sativa L.: como planta que limpia los suelos, productora de fibras naturales de alta calidad y resistencia, materiales para la bioconstrucción, y un largo etcétera. Hasta ahí bien, todo correcto por parte del cultivador.

Pero luego vas recorriendo cientos de cultivos en busca de no sabes muy bien qué, y te encuentras que gran parte de la gente que alaba a la planta a nivel ecológico cultivan su propia marihuana con técnicas de cultivo químico. Lo siento pero es una actitud que no comparto por una serie de razones que me llevan a pensar en la inexistente gallina de los huevos de oro: ¡No existen cogollos de kilo!.

Se intenta dopar a las plantas para que rindan más, sin preguntarse los efectos que ello puede provocar en las plantas primeramente, y después en aquellos que las consumen. Las plantas desde su existencia tienen su propia forma de alimentarse, y para alimentarse necesitan que el medio en el que viven les proporcione todo lo necesario para poder realizar su ciclo vital, necesitan un suelo fértil en el que desarrollarse. El mantenimiento de un suelo fértil es, por tanto, la única misión que debe realizar el agricultor en relación con la alimentación de las plantas, en cambio, éste se empeña en pseudoalimentar a las plantas a base de quimioterapias, prescindiendo de la materia orgánica, tan vital para el mantenimiento de la fertilidad de los suelos.

Los cultivos que han sido realizados con productos químicos de síntesis muestran variaciones en la composición de sus tejidos con respecto a aquellos que han seguido en la línea ecológica. Esto tiene efectos secundarios, por un lado sabemos que la nueva composición esconde en su interior moléculas de compuestos que son tremendamente cancerígenos para el ser humano, y por otro lado al modificar la composición las hacemos más apetitosas a las plagas.

Del primero de los efectos, es decir, en lo relativo a la salud humana no puedo decir más por carecer de la información adecuada. Los cultivos químicos tienen un sistema inmunitario más débil que los cultivos ecológicos, siendo por tanto mucho más sensibles al ataque de una plaga. Los cambios en la composición hacen que algunos insectos muestren cierta predilección por las plantas que hasta entonces no les había hecho caso. Ante el invasor, el agricultor aplica una retafila de productos fitosanitarios químicos, con un elevadísimo potencial biocida. No solo se carga la plaga, además mata en gran masa a la fauna útil que pudiera morar por los alrededores, fauna que ella solita es capaz de controlar el arranque de una plaga. Al no existir predadores beneficiosos otros insectos nocivos para las plantas, encuentran en el cultivo un sitio idóneo donde alimentarse sin ser molestado por ningún predador o parásito. Nuevamente el remedio ha sido peor que la enfermedad, ahora hay que tratar una nueva plaga que se ha establecido, y así sucesivamente por los siglos de los siglos….

La instauración de monocultivos es otro gran problema que se une a los anteriores. Los monocultivos provocan agotamiento en los suelos a la vez que provoca un aumento del riesgo de padecer plagas, sobre todo nematodos (pequeños gusanos del suelo que parasitan a la planta por las raíces, pudiendo llegar a provocar graves lesiones a la planta, incluso la muerte). Los monocultivos presentan un gran inconveniente, para mi padecer el peor de todos, la continua pérdida de biodiversidad. La naturaleza a sabido mantenerse siempre en equilibrio en ausencia del ser humano, nuestro paso por ciertos lugares ha dejado un rastro lamentable y penoso de una tremenda desertización y contaminación ambiental. La pérdida de biodiversidad aumenta cuando el agricultor planta variedades híbridas en detrimento de variedades autóctonas, que están más que adaptadas a esas condiciones de cultivo. Las variedades híbridas les pueden resultar más sabrosas a los bichos por lo que todavía aumenta más aun el riesgo de padecer una plaga.

Como hemos podido ver, las llamadas técnicas modernas de agricultura convencional resultan ser la pescadilla que se muerde la cola. Convierte la agricultura (cultura del campo) en una guerra infernal, en un ciclo infernal. Desde varias décadas la Agricultura Convencional viene potenciando una política con vistas tán solo a un aumento de producción e intensidad de los cultivos, sin plantearse la excesiva explotación del suelo que ello conlleva, así como la degradación del mismo, del agua, de las plantas y de las sociedades que se alimentan de ellas. Existen pocas razones, sobre todo sanitariamente, para no realizar nuestros cultivos caseros de marihuana con métodos ecológicos. Aquellos que mantienen fijas sus ideas discrepando conmigo en cuanto al cultivo químico, considerándome como el raro e incluso a veces de pillado, alegan que el cultivo con productos químicos es mucho más productivo y menos laborioso, lo cual es en parte cierto, pero ¿es tan importante la producción?, si hablamos de kilos evidentemente sí, pero como nos referimos a unos cuantos gramos, en una planta de gran porte puede suponer cien gramos más. En cuanto al trabajo si que puede resultar un poco más laborioso, pero no mucho más, y si le añadimos las reducidas dimensiones de nuestro vergel cannábico aun se hace más incomprensible el no querer intentar cultivar tu marihuana con ciertos métodos que le den mayor salud y calidad, en resumen cultivar con una mayor naturalidad.

Existen en el mercado muchas empresas que venden sus productos bajo el nombre BIO y ECO, sin ser productos permitidos en agricultura ecológica, he visto a numerosos cannabicultores estar orgullosos de sus cultivos BIO cuando en realidad estaban cultivando con productos que son químicos 100 %, lo único que con el prefijo BIO delante, lo que los hace un poco engañosos de cara al cannabicultor . Intenta informarte en tu grow sobre que productos son ecológicos y cuales no, aunque a veces la profesionalidad de ciertos grows deja mucho que desear, con esto no intento satanizar a los dueños de grows, hay muchos Grows que están regentados por auténticos profesionales que se pasan todo el día informándose e intercambiando información, en cambio hay otros casos que no saben ni como se coge una azada y lo peor es que parece que ni les importa.

¿EN QUE CONSISTE UN CULTIVO ECOLÓGICO?.

La agricultura ecológica trata, en el mayor grado posible, de crear un ecosistema cerrado, es decir, que la finca sea autosuficiente. Se intenta de potenciar la vida de la finca (agroecosistema), ya que se entiende a la misma como un organismo propio, es un conjunto de cofactores que actúan en sinergia potenciando un equilibrio natural. Como la gran mayoría de cannabicultores sólo dispone de una pequeña terraza o balcón, o como mucho de un jardín, hablar de agroecosistemas ecológicos cerrados es nulo. Como mucho podemos potenciar la biodiversidad de nuestras terrazas y jardines intentando tener el mayor número de plantas de diferentes especies posibles, sobre todo de plantas que alojen a la fauna útil ( hiedra, poleo-menta, bledo, correhuela, madreselva, diente de león, anís, trébol, hinojo, mostaza, ortiga, …) y aquellas que sepamos actúan como repelentes (ruda, albahaca, artemisa, berro, tagetes, tanaceto, euphorbia lactea y lathyris, capuchina, …), colocando macetitas por donde podamos, dando un punto vistoso y alegre al entorno en el que vivirán nuestras marías y, de paso, disimulando la marihuana entre tanto verde y flores multicolores y multiformes: cuanto más verde haya menos resaltarán las plantas.

En cuanto al suelo, el agricultor ecológico lo mima con sumo cariño y cuidado, de hecho lo considera como el aparato digestivo de las plantas. Al contrario que en la agricultura convencional, que basa la nutrición de las plantas como mero aporte de nutrientes, considerando al suelo pues como un simple soporte de las plantas, en la agricultura ecológica lo que se intenta es crear un suelo fértil y potenciarlo, en vez de fertilizar a las plantas. Consiguiendo un suelo fértil y equilibrado, las plantas tomarán de él de un modo constante y natural aquello que vayan necesitando. Manteniendo y potenciando la fertilidad del suelo se evita que éste se agote y acabe erosionándose. Para ello se utilizan diferentes técnicas de cultivo y de fertilización orgánica. Con las primeras conseguimos multiplicar el trabajo realizado evitando la mayor pérdida de agua y nutrientes posibles, y con una adecuada fertilización orgánica se aumenta el contenido de nutrientes del suelo y se potencia la actividad biológica, principalmente.

Las labores a realizar en el suelo siempre son superficiales, nunca en profundidad. La profundidad de la labor no debe ser superior a 20 o 30 centímetros, en esta capa es donde se alberga la mayor vida del suelo, al voltearlo se retardan procesos consiguiendo retrasar también los cultivos. Para realizar labores en superficie es ideal utilizar un labrador de mano, de venta en tiendas de jardinería y grows. Para evitar mayores pérdidas de agua, y asegurar un mayor aprovechamiento del agua utilizada se realizan acolchados o mulching, bien con paja, restos de podas, con cartón, cortezas de árboles,…, y en general cualquier material orgánico, con ello se evita que el suelo esté desnudo y por consiguiente desprotegido ante la inclemencia de los potentes rayos solares del caluroso verano.

La fertilización orgánica se basa principalmente en dos acciones: el cultivo de abonos verdes o plantas con un enraizamiento profundo, y la incorporación de abonos orgánicos. Los abonos verdes más usados son el cultivo de habas forrajeras, nabos forrajeros, la asociación avena-veza, los tréboles, y en definitiva gran parte de gramíneas y leguminosas. En el caso de las leguminosas se obtiene, además de la celulosa una vez compostada, nitrógeno que fijan a través de una asociación simbiótica –de mutuo beneficio- con las bacterias de los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium. La mayoría de las gramíneas aportan mucha materia orgánica en forma de celulosa. Los abonos orgánicos pueden ser comerciales o realizados por nosotros mismos. Uno de los mejores abonos que existe es el compost, aunque este puede variar su composición dependiendo de los materiales utilizados en su elaboración, así como el grado de descomposición y la forma en que ha sido compostado. El montón de compost se puede realizar con materiales vegetales o animales, o con ambos, incluso con lana, pelos, cartón, papeles, restos orgánicos de casa,…

Sobre la gran mayoría de los temas que he comentado hablaremos más extensamente en próximos números. Así es que comienza a cambiar tu chip, y dales una vida saludable a tus plantas, que no sean VACAS LOCAS.

MIGUEL GIMENO

Asesoramiento sobre cultivo ecológico de Marihuana

18’30 a 21’30, de Lunes a Viernes. Tfno. 610.445.617

MÉTODOS DE CONTROL DE CARACOLES Y BABOSAS; TAREAS DEL MES DE ABRIL.

“EN ABRIL, AGUAS MIL”

Llegó tarde pero llegó el invierno; este año podemos ver como el invierno ha sorprendido a más de un canabicultor, ya se pensaba que no iba a llegar el frío, la verdad que un año sin frío no es un año normal, hay que agradecer al frío invernal que controla las plagas, los virus y todo tipo de enfermedades, imaginaros un año sin este tipo de control natural, y veríamos mermar nuestras cosechas debido a la posibilidad de sufrir más plagas y enfermedades, que no hubieran sido controlas por este frío. A partir de ahora debemos de estar bien atentos porque al haberse retrasado tanto el invierno, podría hacernos una visita de nuevo para despedirse y dar paso a la tan esperada primavera un poco más tarde de lo habitual, ya que es en el mes de Abril cuando se realizan una gran cantidad de trasplantes debemos de poner por las noches a resguardo nuestras plantitas o protegerlas de alguna forma, para prevenir la posibilidad de que algún día bajen las temperaturas y puedan acabar con todas ellas y encontrarnos a la mañana siguiente con que el frío las ha quemado, es probable que ocurra todo lo contrario y que suframos una avanzadilla del calor del verano, así que no nos cabe más remedio que en estas fechas estar atentos al clima. Si sabemos que van a bajar las temperaturas podemos rociar las plantas con valeriana, esto las protegerá frente a las heladas, la cola de caballo posee gran cantidad de sílice y por ello es bueno utilizarla, las plantas que hayan sido rociadas con cola de caballo captarán mejor la luz debido al sílice, y si por el contrario suben las temperaturas y tenemos plantas o semilleros en invernadero, los mantendremos bien ventilados.

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En este mes también recolectaremos las plantas medicinales, para hacer nuestros preparados a base de plantas por ejemplo; el diente de león, milenrama, manzanilla, ortiga, valeriana, etc.

Podemos sembrar en las parcelas que no vayamos a utilizar un abono en verde, para proteger y regenerar el suelo.

Las fechas más indicadas para el transplante de nuestra rama serían del día 1 al 6, el día 26-29 y 30.

Si se diera que tenemos un mes lluvioso, tendremos que proteger a las plantas frente a los caracoles y babosas y frente a las enfermedades criptogámicas, para los hongos utilizaremos decocciones de cola de caballo y para los caracoles y babosas que son plagas similares. Tienen su mayor actividad durante la noche y en días oscuros, húmedos y nublados, en días soleados se esconden en zonas húmedas. Existen diferentes métodos de control, vamos a hablar de los controles más naturales:

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  • Uno de los métodos más eficaces es la recolección manual, si se practica regularmente, es preferible buscarlos al anochecer con una linterna, una vez recolectados podemos bien matarlos y enterrarlos en la tierra a una profundidad de unos 10 cm, para evitarnos el problema de las moscas y a la vez le añadimos nutrientes al suelo, si los matamos y los dejamos fuera esto atraerá a otros caracoles y babosas además de moscas. O podemos utilizarlos para el consumo humanos ya que los caracoles son ricos en proteínas ( 5 a 6 veces mayor que la carne de bovinos), tienen un elevado contenido de minerales y escaso porcentaje de lípidos (grasas) sin colesterol dañino, por este motivo y por sus bajos costos de mantener es una carne de excelente calidad.

  • Se puede colocar barreras alrededor de las plantas o semilleros, hechas con ceniza, serrín que habrá que ir reponiendo ya que con la húmedad van perdiendo eficacia, evitaremos en lo posible el acumular demasiada ceniza y serrín ya que pueden perjudicar el suelo. Otra barrera puede ser colocar una lámina de cobre alrededor del tallo, los caracoles y babosas sufren una reacción desagradable ante el cobre.

  • Podemos colocar trampas, como cartones, tejas, macetas que no vayamos a utilizar, ya que finalizada la noche los caracoles se refugiaran debajo y solo tendremos que ir recogiéndolos manualmente todas las mañanas. A éstos les encanta la levadura de cerveza, podemos enterrar al ras del suelo yogurts y llenarlos hasta la mitad de cerveza, los caracoles atraídos por la cerveza caerán y se ahogaran, los podemos ir cogiendo todos los días.

  • Recetas naturales para atajar a caracoles y babosas; “RABANO PICANTE armoracia rusticana”, hervir 3 litros de agua, añadir dos tazas de cayena, una porción de raíz de rábano picante macerada o molida, dos tazas de hojas de geranio, dejar reposas la mezcla durante una hora para que se enfríe y luego pasar por un tamiz y aplicar. “CASCARA DE NARANJA”, la naranja y otros cítricos contienen pesticidas naturales como la limonia y el limalol. Estos compuestos pueden ser empleados contra insectos de cuerpo blando como áfidos, cochinillas, caracoles y como repelente de hormigas. Hervir dos tazas de agua y poner la cáscara de una naranja, dejar en reposo 24 horas, tamizar la solución y mezclar con una cucharadita de jabón neutro, aplicar.

Y como último y más importante ya que en este apartado de CAÑAMO es lo que más valoramos y a preciamos la MADRE NATURALEZA, tenemos la ayuda de los predadores naturales, hay que proteger y potenciar la presencia de erizos, sapos, patos, gansos y aves.

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No es recomendable la utilización de cebos de metaldehído, sobre todo si en la parcela de cultivo tienen acceso niños y animales domésticos.

Que empecéis todos con buen pie en esta primavera y que tengáis buena Luna Planetaria del Perro que perfeccionéis lo que hacéis con vuestro amor incondicional…

Fdo: Juanjo Gimeno

LUNA SOLAR ROJA tono 9

PRODUCTOS AUTORIZADOS PARA LA AGRICULTURA ECOLÓGICA.

¿Qué es la Agricultura Ecológica?

Los términos Agricultura ecológica, biológica, orgánica, biodinámica o biológico-dinámica, definen un sistema agrario cuyo objetivo fundamental es la obtención de alimentos de máxima calidad respetando el medio ambiente y conservando la fertilidad de la tierra, mediante la utilización óptima de los recursos y sin el empleo de productos químicos de síntesis.

Principios Generales.

– Trabajar con los ecosistemas en vez de intentar dominarlos.

– Fomentar e intensificar los ciclos vivos dentro del sistema agrario, que comprenden los microorganismos, la flora y la fauna del suelo, las plantas y los animales.

– Mantener o aumentar a largo plazo la fertilidad de los suelos principalmente mediante la fertilización orgánica (estiércol, compost, abonos verdes).

– Emplear al máximo recursos renovables y utilizar eficientemente los recursos energéticos.

– Proporcionar al ganado las condiciones de vida que le permitan realizar todos los aspectos de su comportamiento innato.

– Evitar todas las formas de contaminación que puedan resultar de las técnicas agrícolas.

– Mantener la diversisdad genética del sistema agrario y de su entorno, incluyendo la protección del hábitat de plantas y animales silvestres.

– Permitir que los agricultores obtengan una renta adecuada y realicen un trabajo gratificante, en un entorno laboral saludable.

– Crear un vínculo de apoyo mutuo entre productor y consumidor.

– Utilizar como modelo a la misma Naturaleza, extrayendo de ella toda la información posible, enriquecida con los actuales conocimientos técnicos y científicos.

– Entiende el suelo como un medio vivo,m cuidándolo y mimándolo, evitando su erosión mediante el empleo de cubiertas vegetales, rotaciones equilibradas, policultivos…

– Aportan a los animales unas condiciones de vida adecuadas a su especie, aportándoles alimentos ecológicos, sin reguladores de crecimiento ni aditivos, y cuidando su salud mediante técnicas naturales.

– Utiliza para el control de plagas y enfermedades, productos y métodos naturales, siendo respetuosa con el medio ambiente y, por tanto, respetuosa con las generaciones actuales y futuras.

Es objetivo de la agricultura ecológica producir alimentos no sólo de elevada calidad nutritiva, sino tambieén en suficiente cantidad. Las normas para la agricultura ecológica hubieran podido ser aún mucho más restrictivas, pero en agricultura ecológica no se pretende producir artículos de lujo, sino alimentar a la mayor cantidad de población posible.

Fertilización.

Es fundamental para mantener la fertilidad del suelo que se prescinda de los productos químicos solubles, porque inhiben la actividad de los microorganismos del suelo. En cambio la correcta fertilización basada en la materia orgánica proporciona el medio en que éstos se desarrollan. Los microorganismos del suelo son fundamentales para que se liberen los nutrientes que la planta necesita, ya sea descomponiendo la materia orgánica o solubilizando los que estuvieran en forma mineral.
La fertilidad y la actividad biológica del suelo deberán ser mantenidas o incrementadas, en primer lugar, mediante las prácticas siguientes:
– El cultivo de leguminosas, abono verde o plantas de enraizamiento profundo, con arreglo a un programa de rotación plurianual adecuado. Las rotaciones de cultivo son fundamentales en agricultura ecológica para mantener la fertilidad del suelo a lo largo del tiempo. Se procura alternar cultivos de familias diferentes, cultivos con raíz superficial y cultivos con raíz profunda, y cultivos de los que se aprovecha el fruto o la flor con cultivos de los que se aprovecha el tallo y con cultivos de los que se aprovecha la raíz. De esta forma se aternan cultivos con necesidades nutritivas complementarias. Así mismo, dentro de la rotación, se hacen abonos verdes, o cultivos a los que no se deja echar semilla, sino que se siegan y se entierran antes.

– La incorporación de estiércol procedente de la producción ganadera ecológica sin exceder de los 170 kg de nitrógeno por hectárea de la superficie agrícola utilizada y año. En principio lo ideal en agricultura ecológica es emplear estiércol de ganado ecológico, a ser posible de la propia explotación alimentado con lo que ésta produce, sea en pastos, forrajes o restos de cultivo. Como veremos, en caso de no tener disponible estiércol de ganado ecológico se puede emplear estiércol de ganado convencional con ciertas condiciones. La cantidad de estiércol u otras materias que se puede usar es limitada, para evitar contaminación por nitratos en las aguas subterráneas, o excesivo contenido de nitratos en las cosechas, especialmente las de hoja.

  • La incorporación de cualquier otro material orgánico, compostado o no, procedente de explotaciones cuya producción se atenga a las normas de AE. El estiércol no es la única fuente de materia orgánica. Pueden emplearse como fertilizante restos vegetales ecológicos, a ser posible provenientes de la propia explotación. En climas cálidos y húmedos los rstos vegetales en superficie se descomponen pronto, pero frecuentemente es necesario hacer compost con ellos para acelerar el proceso. El compostaje es una práctica que acelera el proceso de formación de humus, que ocurre naturalmente en todos los suelos, pero lentamente. Para hacer compost se deben mezclar materias que tengan abundancia de nitrógeno y/o hidratos de carbono (estiércol, purín, restos de leguminosas), materias que tengan abundancia de carbono (serrín, restos de monte, restos de poda, pinocha, paja, vegetales secos), materias que tengan abundancia de hidratos de carbono (vegetales verdes, hierba) y agua, formando una pila de 1,5 metros de altura. Otro elemento imprescindible es el oxígeno, que se obtiene no compactando la pila de materiales y dándole la vuelta frecuentemente. También convien añadir tierra. En un compost hecho correctamente se alcanzan temperaturas de 70ºC, lo que tiene el beneficio adicional de eliminar las semillas de malas hierbas que hubiera en el estiércol o restos vegetales con que se hizo. También existen otras técnicas para hacer fermentar la materia orgánica de forma anaeróbica (en ausencia de oxíggeno, y por tanto sin la necesidad de voltear) basadas en la incorporación, en el momento de formar la pila de materiales, de ciertos microorganismos o de ciertos activadores de otro tipo.

  • – El tratamiento del suelo o la activación del compost con preparados apropiados a base de microorganismos no OGM (organismos modificados geneticamente) o con preparados biodinámicos. Ciertos métodos de agricultura ecológica se basan en el empleo de compost que ha sido activado mediante siembra con los microorganismos adecuados o mediante ciertos preparados que no tienen efecto químico, sino energético. También se aplican estos preparados a base de microorganismos o energéticos directamente al suelo. Si no se dispone de suficiente estiércol de ganado ecológico, se permite la incorporación de fertilizantes orgánicos o minerales. Pueden emplearse materias comunes elaboradas por el porpio agricultor, o productos comerciales. En este caso el producto deberá de estar inscrito en el registro de fertilizantes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y constar claramente su composición. Deberá de estar certificado como utilizable en agricultura ecológica.

Fertilizantes de origen orgánico.

-Estiércol -Estiércol desecado y gallinaza deshidratada – Mantillo de excrementos sólidos de animales incluida la gallinaza y estiércol compostado – Excrementos líquidos de animales (estiércol semilíquido, orina, etc.) La normativa permite el estiércol y el purín de ganado convencional sólo si procede de una ganadería extensiva. Prohíbe el procedente de ganadería intensiva, es decir, aquella de estabulación permanente en cuyo estiércol no se emplea cama y se deja acumular y pudrir en fosas. – Residuos domésticos compostados o fermentados La normativa permite el compost obtenido de restos domésticos sólo si éstos proceden de un sistema de recogida selectiva. La cantidad de metales pesados que se permite está severaente limitada. El compost que no proviene de recogida selectiva tiene contenidos inaceptables de metales pesados. – Turba
– Arcillas (perlita, vermiculita, etc.)
– Mantillo procedente de cultivos de setas
– Deyecciones de lombrices (lombricompost) e insectos
– Guano (excrementos de aves marinas recogidos en la costa del Pacífico) – Mezclas de materias vegetales compostadas o fermentadas Están autorizados los ácidos húmicos o fúlvicos sólo si proceden de fermentación. – Productos o subproductos de origen animal (harinas de sangre, pescado, huesos o plumas. No están autorizados los hidrolizados de proteínas, ni los aminoácidos) – Productos y subproductos orgánicos de origen vegetal para abono (harina de tortas oleaginosas, cáscara de cacao, raicillas de malta, etc.) – Algas y productos de algas. Los extractos de algas se usan ampliamente en agricultura ecológica por que son una fuente natural de calcio adecuada para corregir las aguas con exceso de salinidad – Serrín y virutas de madera
– Mantillo de cortezas – Cenizas de madera Para estas tres materias procedentes de la madera se exige que éstas no hayan sido tratadas con productos químicos – Vinaza y extractos de vinaza (orujo de uva y restos de la extracción del azúcar de remolacha)

Fertilizantes de origen mineral.

De los productos de origen mineral se permiten las rocas en bruto que no hayan sufrido modificaciones químicas (p.e. con ácidos) para aumentar su solubilidad. Algunas materias, a pesar de ser productos de ser productos naturales o rocas en bruto como la urea o el nitrato de Chile, no están autorizados por ser muy solubles en el suelo, exactamente igual que los nitratos o la urea de síntesis química. Tampoco están autorizados los ácidos húmicos extraídos de Leonardita.

– Fosfato natural – Fosfato aluminocálcico
– Escorias de defosforación
– Sal potásica en bruto (dainita, silvinita, etc.)
– Sulfato de potasio con sal de magnesio
– Carbonato de calcio de origen natural (creta, marga, roca calcárea molida, arena calcárea, creta fosfatada, etc.)
– Carbonato de calcio y magnesio de origen natural (creta magnesio, roca de magnesio, calcárea molida, etc.)
– Sulfato de magnesio (kieserita)
– Solución de cloruro de calcio
– Sulfato de calcio (yeso)
– Cal industrial procedente de la producción de azúcar
– Azufre elemental
– Oligoelementos
Hierro, Cobre, Molibdeno, Manganeso, Zinc, Boro, como sales o como quelatos. El Calcio y el Magnesio no se consideran oligoelementos, y no están autorizados en esta forma.
– Cloruro de sodio.
– Polvo de roca

Lucha contra plagas y enfermedades

Es fundamental para aumentar el cultivo libre de plagas o enfermedades la fertilización del suelo como se ha explicado anterirormente. el abonado del suelo con productos químicos solubles, especialmente nitrogenados, interfiere en el metabolismo de la planta, y además de hacerla acumular agua y crecer con excesiva exuberancia, la hace más apetecible para las plagas y enfermedadesy más sensible a sus ataques. La falta de materia orgánica en el suelo también provoca que se desarrollen exageradamente nemátodos y hongos patógenos.
Las prácticas mediante las que se previenen o combaten las plagas, enfermedades y malas hierbas son:
La selección de las variedades y especies adecuadas. Las variedades autóctonas suelen estar adaptadas a las plagas y enfermedades habituales en la zona.

– Un programa efectivo y adecuado de rotación de cultivos. El monocultivo en grandes superficies favorece la extensión de los ataques de plagas. Cultivos asociados o barreras como setos pueden interrumpir la propagación de ciertas plagas. – Medios mecánicos de cultivo. El laboreo del suelo puede ser eficaz contra ciertas plagas que viven en el suelo. Contra las malas hierbas no hay ningún herbicida autorizado. Sólo se pueden combatir mediante medios mecánicos o mediante medios térmicos. – La protección de los enemigos naturales mediante medidas que los favorezcan. Los productos fitosanitarios, sobre todo los muy persistentes o que no son selectivos, alteran el equilibrio que en condiciones normales debería haber entre cada plaga y sus enemigos naturales (otros insectos que son sus depredadores o parásitos). Después de un tratamiento no selectivo que elimina por igual a la mayor parte de la plaga y a sus enemigos naturales, la plaga se reproduce más rápido que sus enemigos y alcanza pronto los mismos niveles que antes del tratamiento. Los enemigos naturales de las plagas pueden ser favorecidos mediante la plantación de setos o de cultivos asociados en los que se favorezca su cría. También existen casas comerciales que crian insectos depredadores para su venta y su posterior suelta. – Quema de malas hierbas. Los rastrojos y restos de cultivo no deben quemarse, aparte de por su peligrosidad, porque es una materia orgánica que se desperdicia y que podría haberse incorporado al terreno. En cambio está permitido el combate contra las malas hierbas, aparte de mediante labores mecánicas, mediante medios térmicos, como quemadores de butano.

Sustancias de origen vegetal o animal:

– Azadiractina (extraída de la Azadiracta indica (árbol de Neem). Insecticida
– Cera de abejas. Para las podas
– Gelatina. Insecticida.
– Lecitina. Fungicida.
– Aceites vegetales (menta, pino, alcaravea). Insecticida, acaricida, fungicida, inhibidor de la germinación.
– Piretrinas (extraída del Crysanthemun cinerariaefolium). Insecticida. – Rotenona (extraída de Derris spp. Lonchocarpus spp y Terphrosia spp). Insecticida.
– Quassia (Quassia amara). Insecticida y repelente.

Microorganismos.

– Bacterias (Bacillus thurigiensis)
– Hongos (Trychoderma spp.)
– Virus (granulovirus)
Todos ellos sin manipulación genética (D. 90/220/CEE)

Sustancias solo para trampas o mosqueros (dispersadores)

– Proteínas hidrolizadas. Atrayente.
– Fosfato diamónico. Atrayente.
– Feromonas. Insecticidas, atrayentes (trampas y dispersadores)
– Piretroides (deltametrina o lambdacihalothrina). Insecticida (trampas y atrayente).
– Metaldehído. Molusquicida.

Otras sustancias tradicionales en AE.

-Cobre en forma de hidróxido de cobre, oxicloruro de cobre, sulfato de cobre tribásico u óxido cuproso. Fungicida.
– Etileno. Se permite únicamente para la maduración de plátanos en post-cosecha.
– Jabón potásico o suave. Insecticida.
– Sulfuro de cal (polisulfuro de calcio). Fungicida, insecticida, acaricida.
– Aceite de parafina. Insecticida, acaricida.
– Aceite mineral. Insecticida, fungicida, acaricida.
– Permanganato de potasio. Fungicida, bactericida.
– Arena o harina de cuarzo. Repelente, fungicida.
– Azufre. Fungicida, acaricida, repelente.
Aparte de todas las sustancias y productos que se pueden utilizar, también se pueden utilizar purines hechos a base de plantas como es el caso de la ortiga, la cola de caballo, la consuelda de rusia, de helechos, de tanaceto, valeriana, manzanilla y un larga lista de otras plantas.

Fdo: Juanjo Gimeno