LA MARIHUANA LOCA

¿MARIHUANA LOCA?

¿A quién no le suena ya el dichoso nombrecito de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, o mal de las vacas locas?. El caos armado ha sido tremendo y todavía traerá cola. Ministros hinchándose a comer ternera, caos en las ganaderías, y primer toque de mini-concienciación social sobre los posibles males que pueden acarrear el “fabricar” (no se crían de un modo natural) alimentos desde un punto de vista económico-materialista. A animales vegetarianos se les dan de comer harinas y grasas de origen animal, aceites usados altos en dioxinas, los hinchan a antibióticos y antiparásitos, y al final del nefasto ciclo el ignorante consumidor de a pie (ojos que no ven corazón que no siente) degusta del artificial manjar ofrecido. Hace poco, mientras realizaba un cursillo de agricultura ecológica conocí a un “llauro” ecológico (como se le conoce a los agricultores en algunas zonas de Valencia) que decía que dentro de los productos alimentarios de origen vegetal hay más de una vaca loca señalando al fresón y las plantas que no tienen una capa protectora y se comen tal cual como lechugas, acelgas,….

La indiscriminada agricultura convencional, carente de toda ética, con sus terapias a base de productos químicos de síntesis es el desencadenante de constantes desequilibrios ecológicos en los ecosistemas rurales. Larga es la cadena de errores cometidos, se alteran el mayor número de factores que intervienen en el crecimiento y desarrollo natural de los seres vivos sin mirar en las consecuencias negativas tanto nutricionales como medioambientales que pueden llegar a acarrear.

La agricultura convencional basa su filosofía de trabajo en una quimioterapia alimentaria continúa, es decir, pseudoalimentar a la planta mediante el suministro de los nutrientes, sintetizados químicamente y en formas lo mayor asimilablemente posibles, prescindiendo de la beneficiosa y polivalente materia orgánica. La máxima expresión de la quimioterapia alimentaria convencional la encontramos en los cultivos de hidroponía. En éstos se prescinde de la fertilidad del suelo en pro del aporte de nutrientes rápidamente asimilables para las plantas, las cuales son cultivadas en medios completamente estériles. Consideran al suelo como mero soporte mecánico del sistema radical de la planta y olvidan la segunda característica del suelo, no por ello menos importante, la vida dentro y fuera del mismo que convierten a cada palmo de tierra en un mundo diferente que entre otras cosas aporta nutrientes a las plantas que sobre él crecen. Podríamos decir que cultivar plantas con métodos hidropónicos equivaldría a que el hombre fuera en silla de ruedas (medio de soporte estéril) y su dieta se basara única y exclusivamente de sueros (alimento no sólido).

Los productos químicos usados como abonos provocan tremendos males al suelo, el más importante es la pérdida de materia orgánica y los efectos secundarios que ello conlleva: palidecimiento del suelo ya que la materia orgánica lo oscurece, se desestabiliza la estructura del suelo (la materia orgánica humificada y la fracción mineral del suelo forman el denominado complejo arcillo-húmico), como consecuencia de la desestabilización de la estructura se pierde la permeabilidad del suelo y su capacidad de retener agua, así como la capacidad de intercambio catiónico, se desajusta el pH del suelo, se pierden nutrientes y vida microbiana, etc,. Todo ello provoca que cada vez sea necesario aportar mayor cantidad de nutrientes, en algunos cultivos el aporte de Nitrógeno viene a ser cuatro a diez veces mayor al aprovechado por la planta. Pero la planta como consecuencia de la rápida asimilación de los fertilizantes químicos de síntesis absorbe más nutrientes de los aprovechados, almacenándose peligrosamente para el ser humano en el propio tejido vegetal, por ende, modificando la composición de los alimentos (el mayor hincapié de los Comités Reguladores de Agricultura Ecológica de las diferentes comunidades autonómicas, consiste precisamente en el análisis de productos en busca de residuos químicos sobre todo biocidas, los más tóxicos), además el sobrante de nutrientes no absorbidos pasará a las aguas subterráneas (por lixiviación: arrastre debido al agua de drenaje) contaminándolas y convirtiéndolas en no potables.

Como termino de decir la planta absorbe más nutrientes de los necesarios, a este consumo en exceso se le conoce con el nombre de “Consumo de Lujo”, y es perjudicial por dos causas: en primer lugar el mayor de los nutrientes usados es el Nitrógeno (al uso de abonos nitrogenados se les ha dado el mérito de revolucionar la agricultura moderna, ¡y tanto que lo ha hecho!, pero para mal del planeta), tremendamente peligroso para el ser humano. En nuestro caso, consumir marihuana que pueda contener un exceso de nitrógeno, el peligro se dispara: recientemente se le atribuyó al Popper (nitritos inhalables que hasta hace bien poco se podían adquirir en sex-shops, y cuyo uso estaba tremendamente arraigado entre los gays) la causa del Sarcoma de Karposi, una especia de cáncer de piel que en un principio se creía que era consecuencia del S.I.D.A.. Este dato hay que tenerlo en cuenta pues nosotros vamos a inhalar pulmonarmente humo procedente de la combustión de la marihuana. En segundo lugar el exceso de nitrógeno provoca un aumento del consumo de agua por parte de la planta y un desmesurado crecimiento de la misma, lo que convierte a nuestro cultivo en un lugar con muchas probabilidades de sufrir un ataque del Podador de la Naturaleza: el pulgón.

El exceso de nitrógeno consumido por la planta conlleva además a cambios en la composición de la planta, aumenta la producción de azucares y otras sustancias apetitosas para los pulgones en las zonas de brotación, y como buen podador que es intervendrá comiendo los brotes frenando el desequilibrio para nuestro fastidio. Entonces el agricultor, contra el invasor, aplica toda una retafila de productos potencialmente tóxicos: compuestos organoclorados (la mayoría de ellos incluso prohibidos en agricultura convencional), compuestos organofosforados, piretrinas de síntesis o piretroides (no por los piretroides en sí, sino por las sustancias sinergizantes que los acompañan para potenciar su acción, como el butóxido de piperonilo, prohibido en Agricultura Ecológico por ser cancerígeno). El efecto más negativo del uso de este tipo de biocidas es el agresivo impacto sobre los ecosistemas: pérdida de biodiversidad, envenenamiento temporal del suelo (en algunos casos puede perdurar más de una década). El uso de plaguicidas mata a la fauna auxiliar, y lo que antes no suponía ninguna amenaza de pronto se convierte en una nueva plaga de nuestros cultivos, teniendo que volver a tratar contra otra nueva plaga, estableciéndose así un ciclo conocido como Ciclo Infernal de los Pesticidas. Es curioso que en los cultivos ecológicos equilibrados apenas suponen molestias las plagas.

En cuanto a la diversidad de variedades, citar que la agricultura convencional es la responsable de la paulatina desaparición de variedades autóctonas. Se buscan variedades de alto rendimiento, que produzcan frutos del mismo calibre, con ciertas cualidades visuales, en detrimento de las cualidades organolépticas, de resistencia a plagas, agua y suelo del lugar. En definitiva la finalidad es producir pese a todo, y sobre este trasfondo materialista se desarrolla nuestro sistema agronómo.

MARIHUANA ECOLÓGICA

Para que un cultivo sea 100% ecológico deberían serlo también sus semillas, aunque no es obligado dada la pérdida de variedades autóctonas de especies vegetales que ha habido sobre todo en Europa. En cuanto a las variedades paisanas de marihuana debo decir que la gran mayoría o están degeneradas o han sido hibridadas con genética procedente de bancos de semillas, es muy difícil encontrar a alguien que haya realizado unas correctas labores de crianza y selección de su hierba paisana.

¿Que se entiende por semilla ecológica?, os preguntareis, pues es aquella que ha sido producida con métodos ecológicos a partir de una variedad NO MODIFICADA GENETICAMENTE (en el caso de cannabis de momento no hay semillas transgénicas en el mercado, ¡eso creo!). No se pueden considerar ecológicas aquellas semillas que hayan sido producidas en cultivos con luz artificial (por desgracia casi todos los Bancos de semillas las producen así), aunque si no hay otra posibilidad de conseguir semillas viables nos deberemos conformar con abastecernos de semillas híbridas. Las semillas F1 (primera generación filial resultante de cruzar dos razas puras, las F1 también pueden ser polihíbridas, o sea, hijas de híbridos) que proceden de los bancos son variedades cuya genética no está asentada, por lo que si cruzamos dos F1 el resultado puede ser muy dispar. Una buena opción es intentar traer semillas originarias (razas puras) de Latinoamérica, Asia, Africa,…, aclimatarlas e intentar, mediante un correcto trabajo de campo seleccionando los mejores ejemplares, adaptarlas a nuestro concreto microclima.

Son muy pocos los cannabicultores que hacen un cultivo 100% ecológico. En primer lugar es obligatorio hacer rotación de cultivos, cosa que la mayoría no hace, sobre todo en cultivos de maceta. Precisamente una causa de la aparición de plagas y sobre todo nemátodos (gusanos del suelo) en suelos cansados es la instauración de monocultivos. Yo siempre recomiendo utilizar el terreno en invierno practicando un cultivo de abonado en verde (con habas, alfalfa, trébol, avena-veza, etc…), en las macetas se puede hacer lo mismo. Para la rotación de cultivos se siguen tres normas: -1ª No plantar ninguna planta que produzca el mismo órgano que pretendemos cosechar, es decir flores en el caso de la marihuana. -2ª La especie que preceda al cannabis no puede ser de la familia “Cannabinaceae”, cosa que solo puede pasar con el lúpulo, que junto al Cannabis son las dos únicas especies vegetales que integran dicha familia. –3ª El cultivo que preceda no debe tener las mismas exigencias de estiércol, después de un cultivo de mucha exigencia hay que sembrar una especie de poca exigencia.

También es de tremenda importancia en agricultura la biodiversidad vegetal, respetando los márgenes o setos vivos donde se refugia la fauna auxiliar (predadores de plagas) y haciendo en algunos casos cultivos trampas y/o repelentes (en la zona de levante es bien conocida la asociación de la albahaca en cultivos de pimientos pues ahuyenta a la mosca blanca). La gran mayoría de plantas aromáticas suelen tener efectos repelentes por lo que podemos poner en nuestro jardín o balcón plantas de lavanda, tomillo, romero, menta, albahaca, ajenjo, artemisa, lengua de perro, salvia officinalis, …

Un hecho curioso que cabe reseñar es el observado por unos amigos en su cultivo de interior el cual padecía un ataque de araña roja, y tras colocar una planta de maiz vieron como la mayoría de las arañas migraron hasta el maiz abandonando las plantas de maría. En caso de plagas con orugas se pueden colocar coles de china por su poder atrayente, …, la observación de la naturaleza va a ser nuestra mejor arma en el cultivo ecológico.

Otra clave importante consiste en el mantenimiento y potenciación de la fertilidad del suelo. No es lo mismo aportar fertilizantes que potenciar un suelo fértil. En la agricultura convencional se aportan los fertilizantes que ha extraído la planta en base a analíticas de composición de los cultivos, pero en este aporte de fertilizantes no se tiene en cuenta la cantidad de materia orgánica que se perdió durante el cultivo, por lo que como ya he dicho el suelo termina por perder toda característica favorable. Además de la materia orgánica que aportan los cultivos de abonado en verde, es imprescindible aportar compost (materia orgánica en descomposición más o menos avanzada, dependiendo del uso que vayamos a darle, y cuya composición varía según los materiales utilizados para su elaboración: estiércoles animales, restos de cosechas, restos orgánicos domésticos, … , y en definitiva cualquier materia de origen animal o vegetal). Un error más que considerable de la mayoría de cannabicultores de macetas, es el de aportar solo fertilizantes sin añadir materia orgánica, hecho que provoca en la mayoría de casos carencias de microelementos e incluso bloqueos iónicos en el suelo (por la disminución de la capacidad de intercambio catiónico que le da la materia orgánica).

La mayoría de cannabicultores convencionales defienden su modo de trabajo afirmando que el uso de productos químicos produce un mayor rendimiento de las cosechas; decidme pues si sacar 2 kilos de cogollos secos y manicurados por planta en un cultivo ecológico tiene algo de improductivo. Lo que si es bien cierto es que las cualidades organolépticas de una marihuana procedente de cultivo ecológico supera con creces las de un cultivo químico, y si dudáis cultivar 20 esquejes de la misma planta, 10 los trabajais con métodos ecológicos y los otros 10 con métidos químicos, ya me direis.

MIGUEL GIMENO

Consultas y asesoramiento gratuito de cultivo ecológico de cannabis:

610.445.617 (lunes a viernes a partir 18’30 h.)

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