AGROECOLOGIA DEL CANNABIS: AGOSTO

Llevamos un tiempo hablando de aspectos lunares y en esa ocasión hablaremos de las conjunciones planetarias. En el mes de agosto tenemos que estar al tanto de muchas tareas en nuestros cultivos, no debemos descuidarnos y tenemos que empezar hacer tratamientos preventivos con propolis y cola de caballo para evitar que se instale en la planta el famoso oídio, hongo el cual lleva ya unos 4-5 años provocando destrozos en toda la zona peninsular.

Otra tarea no menos importante es la de amarrar y entutorar las plantas que tengamos con un gran porte, ya que a finales de agosto principios de septiembre empieza a variar el tiempo trayéndonos vientos y lluvias en una buena parte del territorio.

CONJUNCIONES PLANETARIAS.

En nuestra época, las pequeñas cuestiones se desarrollan hasta el infinito, mientras que las preguntas fundamentales permanecen sin respuesta.
Goethe

En una conjunción dos planetas se encuentran en un mismo grado con respecto a la Tierra, uno en el mismo meridiano o el mismo plano vertical con respecto al otro. La Luna nueva es una conjunción, ya que al situarse delante del Sol, le es imposible reflejar su luz y se vuelve invisible. Las ocultaciones invisibles o conjunciones planetarias son siempre desfavorables.

En el caso de las conjunciones o acumulación de conjunciones, dos o más planetas están en fila en el universo. Generalmente el planeta que está más cerca de la Tierra es el que va a influir en nuestro planeta y el mundo vegetal. Si la influencia de la conjunción es más fuerte que la luna sideral de ese día, entonces hay desacuerdos cósmicos, y como consecuencia las plantas se irritan y sufren en su crecimiento. El efecto negativo aumenta si la luna o un planeta oculta otro, en este caso hablamos de eclipse. La siembra en estos momentos impide el crecimiento de la planta o daña su fuerza regenerativa. Las conjunciones vienen señaladas mediante su signo correspondiente en los diferentes calendarios lunares.

LUNARIO MES DE AGOSTO:

Días favorables para trasplantar, trabajar la tierra y para germinar: desde las 11h hasta las 16h del miércoles 3, desde las 6h del sábado 6 hasta las 12h del domingo 7, desde las 15h del miércoles 24 hasta las 12h del jueves 25, de las 9h hasta las 12h del viernes 26, todos estos días coinciden con constelación de aire.

Días para estimular un desarrollo radicular: desde las 17h del miércoles 3 hasta las 5h del sábado 6, desde las 3h del viernes 12 hasta las 5h del domingo 14, desde las 23h del domingo 21 hasta las 12h del lunes 22, desde las 8h del martes 23 hasta las 10h del miércoles 24, desde las 7h del miércoles 31 hasta las 9h del viernes 2 de septiembre, días constelación tierra.

Días para cortar esquejes: cortarlos el martes 23 mantenerlos en agua y pasarlos a tierra al día siguiente.

Días para abonar en crecimiento y promover un desarrollo vegetativo: desde las 13h del domingo 7 hasta las 3h del lunes 8, de 5h a 18h del martes 9, desde las 9h del martes 16 hasta las 8h del jueves 18, desde las 23h del jueves 18 hasta las 12h del viernes 19, desde las 13h del viernes 26 hasta las 0h del domingo 28, constelación de agua.

Días de flor para abonar en floración: desde las 11h hasta las 16h del miércoles 3, desde las 6h del sábado 6 hasta las 12h del domingo 7, desde las 11h hasta las 8h del martes 16, de 9 a 22h del jueves 18, desde las 11h del miércoles 24 hasta las 12h del jueves 25, de 9h a 12h del viernes 26, días constelación aire.

BIBLIOGRAFIA:
Cultivar en Armonía con la Luna y el Cielo. Xavier Florin. Ed. Susaeta
Calendario de Agricultura Biodinámica 2011. María Thun. Ed. Rudolf Steiner

PROPOLEO: UN ALIADO CONTRA LAS ENFERMEDADES CRIPTOGÁMICAS

El propóleo es un conjunto de sustancias resinosas, gomosas y balsámicas, de consistencia viscosa, muchos árboles y arbustos cubren con unas resinas protectoras sus partes más tiernas las yemas y brotes de los que saldrán nuevas ramas y flores, para evitar los ataques de microorganismos. Las abejas (Apis mellífera) han aprendido a recolectar estas resinas y darles el mismo uso en sus colmenas. El propóleo es rico en bioflavonoides y aceites esenciales, también contiene oligoelementos, vitaminas y aminoácidos. Las abejas utilizan esta sustancia para reducir el orificio de entrada de la colmena y sellar todas las grietas en las colmenas para cuando llega el invierno, reforzar panales, y sobre todo para recubrir las celdillas donde crían sus larvas para protegerlas de la actividad de virus y bacterias debido a la acción antibiótica del propóleo, la colmena es uno de los lugares más estériles conocidos en la naturaleza.

Esta sustancia elaborada por las abejas es conocida por el hombre desde tiempos remotos, en el antiguo Egipto la utilizaban como uso medicinal y como parte integrante de los ungüentos y cremas de embalsamar, más tarde la utilizaron los griegos, a quienes debemos el nombre de propóleo, que viene del griego “pro” que quiere decir (delante de, antes de) y “polis” que significa (ciudad), también hubo varios sabios de la antigüedad entre ellos Aristóteles, Galeno y Avicena que lo mencionan en sus trabajos de medicina. Los incas lo utilizaban cuando se presentaba un cuadro de infecciones febriles y fueron los franceses en los siglos XVIII y XIX quienes lo utilizaron en el continente europeo para el tratamiento de llagas, se utilizó en el tratamiento de heridas durante la guerra de los boers, en África del Sur, en el 1900. Su utilización se ha mantenido hasta nuestros días, hoy en día los pueblos cosacos de montaña donde se encuentran las gentes más longevas del continente europeo, suelen desayunar una mezcla a base de propóleos con miel, mantequilla y frutos secos…

Las conocidas propiedades del propóleo han hecho que el hombre lo utilice para su bienestar. La literatura científica lo propone como “antibiótico natural” por excelencia.

El propóleo además de utilizarse en medicina alternativa, podemos utilizarlo para cuidar y sanar nuestro huerto. Así lo demostró en Italia el sabio Pecchar, quien después de haber experimentado como médico la eficacia del propóleo en seres humanos, quiso verificarlo en agricultura, después de forma más intensa y continuada fue probado en Francia dando buenos resultados en el control de numerosas enfermedades y daños originados por bacterias y hongos, así como por pulgones, araña roja y otros insectos.

La fórmula de propóleo más utilizada en agricultura es la solución hidroalcohólica. Se obtiene con la mezcla de una solución acuosa (maceración del propóleo en agua) y la tintura madre o solución alcohólica (propóleo macerado en alcohol). Para la preparación de las dos soluciones hay que moler finamente el propóleo con la ayuda de un molinillo de café. Hay que tener en cuenta que el propóleo se vuelve pastoso y pegajoso a partir de 30ºC por ello habrá que introducirlo unos minutos en el congelador para así endurecerlo y poder molerlo.

Para la solución acuosa, hay que macerar en agua en la proporción de unos 450 gramos por litro de agua. Para facilitar la disolución de las pequeñas partículas de propóleo, añadir a la solución lecitina de soja (procurar que no esté modificada genéticamente OMG) en proporción de 1-2 gramos por litro de agua. La lecitina actúa como emulsionante y favorece la maceración del propóleo. Se dejará macerando en el agua durante al menos 15-20 días, y lo agitaremos enérgicamente al menos una vez al día. Los últimos días dejar la solución completamente en reposo para dejarla decantar y permitir a las partículas depositarse en el fondo y así facilitar la extracción de la solución.

Para preparar la tintura madre se utiliza como líquido de maceración alcohol etílico desnaturalizado al 95%, alrededor de 175 gramos de propóleo por litro de alcohol, se puede añadir también de 1-2 gramos de lecitina de soja por litro de alcohol para facilitar la emulsión de partículas de propóleo. Los residuos de la solución acuosa también pueden ser utilizados para ser macerados en alcohol, para preparar la tintura madre. Hay que dejarlo macerar unos 20 días, y luego filtrarlo antes de utilizarlo. Para la solución hidroalcohólica se necesitan 7,5 gramos de la solución acuosa con la misma cantidad de tintura madre se mezcla bien y ya tenemos la solución hidroalcohólica, hay que filtrarlo todo y diluirlo en 10 litros de agua. Esta solución la podemos mezclar con cobre, calcio, azufre y algas lithotame, sin ningún problema de compatibilidad, al contrario, estas mezclas tienen una acción sinérgica.

Los tratamientos a base de propóleo hay que hacerlos en horas frescas, preferentemente al final del día. Hemos obtenido muy buenos resultados utilizándolo junto a la decocción de cola de caballo para evitar el tan temido “oidio” entre otras enfermedades criptogámicas, a parte les da más vitalidad a las plantas. El propóleo forma una pequeña película por encima de las hojas y así las protege de los cambios bruscos de temperatura, ya que sabemos que una de las funciones del propóleo es la de proteger a la colmena de las diferentes temperaturas que llega a tener tanto en invierno como en el caluroso verano.

Fuente consultada la Revista La Fertilidad de la Tierra, nº 15 “Propóleo para cuidar frutales” JEAN-LUC PETIT

PATOLOGÍAS DEL CANNABIS: OÍDIO

Tras los húmedos y fríos meses de otoño e invierno, y con los primeros calores de la primavera nos damos cuenta de la aparición de pequeñas manchas blancas superficiales sobre las hojas y con aspecto aterciopelado. El oídio comienza a dispersarse por los jardines con el trabajoso proceso de tener que realizar continuos tratamientos para controlar su población.

Nos hallamos ante una enfermedad criptogámica, que si bien no es mortal para la planta, si no se controla adecuadamente puede llegar a recubrir todos los cogollos al final de la floración, con el consiguiente peligro que puede conllevar el inhalar humo proveniente de cogollos infectados por un hongo. El agente patógeno causante de esta enfermedad son hongos ascomicetos pertenecientes a la familia ”Erysiphaceae”, en concreto los hongos del género Oidium, los cuales se caracterizan por producir un crecimiento vegetativo superficial de las hifas tanto sobre hojas, como sobre tallos y cogollos. El aspecto blanquecino y pulverulento viene dado por las esporadas que producen estos hongos, de ahí que vulgarmente reciben el nombre de blanca, mal blanco, ceniza, sendreta (cenicilla en valenciano),…

Como ya he dicho, su sintomatología es la presencia en hoja e incluso tallos y cogollos de manchas blancas pulverulentas que son las esporas, y que puede llegar a colonizar la planta por completo en casos extremos. Es más propenso su ataque a finales del verano, cuando comienza la floración, también en cultivos de invierno en zonas templadas, pero cuando más aumentan las probabilidades de su desarrollo es durante la primavera si se alternan días lluviosos con calurosos, con lo que si no actuamos a tiempo lo arrastramos hasta el final. Un exceso de agua y de nitrógeno también puede conllevar a una aparición de oídio.

La mayoría de hongos perteneciente al género oidium tienen una amplia y variada especies huéspedes a las que parasitar, pero también hay un pequeño número de especies que pueden estar especializados y limitados a una sola especie, género o familia vegetal.
Para que se desarrolle el oidio debe de haber una alta humedad relativa, superior al 95 %, y con una temperatura en torno a los 20 ºC, por lo que la circulación de aire y el consiguiente intercambio de gases, disipa este exceso de humedad relativa y reduce las probabilidades de padecer ataques indeseables. Para ello debemos procurar realizar nuestros cultivos en zonas en que el intercambio de gases esté garantizado, ahora, hay que tener cuidado con buscar zonas muy ventiladas, ya que el exceso de aire puede resultar contraproducente. Si les procuramos demasiado aire las plantas van a estar evapotranspirando de forma continua con lo que hay que aumentar el aporte de agua, además de estar las plantas más pendientes en mantener constantes sus niveles hídricos y menos en crecer, que es de lo que se trata el asunto.

La continua revisión por parte de los cannabicultores de las plantas, sobre todo de las partes superficies y envés de las hojas que es donde comúnmente comienza a desarrollarse la enfermedad, es de vital importancia para un diagnóstico precoz que nos permita una rápida y efectiva actuación contra el inicio y posterior desarrollo de la enfermedad. Por lo tanto hay que ser rigurosos examinando nuestras plantas, no sólo por el oídio, sino para diagnosticar con tiempo cualquier patología que puedan padecer nuestro vergel de cannabis.

Nos hallamos ante una plaga que año tras año viene apareciendo en nuestros cultivos, y cada vez la lucha se hace más intensa y su resistencia parece mayor cada vez. Quizás sería hora que exigiéramos a los bancos de semillas que comenzaran a tener en cuenta otros parámetros de selección y cría que englobaran la resistencia de las plantas, y no el debilitamiento que se está viendo en la última década de una especie, como es la Cannabis sativa, considerada como una especie dura y resistente a plagas. Podemos realizar cuantos tratamientos queramos, pero al año siguiente volveremos a padecer el mismo problema, y así sucesivamente hasta que demos con la causa, que no es otra que el debilitamiento genético, pese a quien pese. Lo mejor es realizar selección de genes resistentes, e ir mejorando esta condición.

Una vez hemos padecido el ataque tenemos la vía rápida pero tóxica, que no es otra que la de practicar tratamientos con potentes fungicidas de amplio espectro. Quienes ya me conocen saben que pienso de este tipo de “quimioterapias”, no cabe decir más. Y la otra opción es luchar con tratamientos continuos a base de pulverizaciones con productos derivados del propolis, que podemos ir alternándolos con otros de decocción de cola de caballo. Los tratamientos con azufre de espolvoreo o con caldo bordolés (ó sulfato de cobre, permitidos en agricultura ecológica), pueden funcionar bien durante el crecimiento, pero si se usan en la floración los cogollos quedarán impregnados de estas sustancias, y en caso del cobre no hay que olvidar que es un metal.

ACTIVIDADES Y ACTUACIONES DEL MES
REFUERZOS PREVENTIVOS: ENTUTORADOS, ANCLAJES Y VENDAJES DE ROTURAS

Con el final de la primavera y la llegada del pleno verano las plantas de marihuana comienzan a crecer de forma bestial. Llegan los meses de mayor índice de insolación y si a ello le unimos el trato mimado que le hemos dispensado a nuestro vergel en cuanto a necesidades nutritivas e hídricas, nos encontramos con un crecimiento desmesurado, sobre todo en cultivos en suelo directo.

Con el crecimiento en su punto álgido, las plantas ganan en tamaño día a día, y por tanto su estructura (troncos y ramas) deben ir soportando un mayor peso que aumenta día a día.

Este aumento de volumen y peso puede suponer un serio problema cuando se presentan días de fuerte viento y de lluvia, y si se juntan los dos el desastre está casi asegurado a menos, claro está, que tomemos a tiempo las medidas oportunas que eviten este desaguisado. En los meses de calor cuando sopla el aire desde el interior y no del mar, este aumenta de forma considerable la sensación térmica, al tiempo de deshidratar a las plantas, dejándolas flácidas y sin consistencia en su estructura, con lo que se debe prestar especial atención a los riegos para evitar que la planta quede a merced del fuerte viento y la pueda tronchar del todo. También hay que tener en cuenta que durante los meses de Agosto, Septiembre y Octubre en algunas zonas del país hay altas probabilidades de padecer fenómenos atmosféricos adversos como por ejemplo una gota fría, que también va acompañada de fuertes vientos, con lo que al aumentar el peso por el agua caída, las ramas parten con suma facilidad, y máxime si ya han comenzado la fase de floración.

Los diversos tipos de medidas que debemos tomar, evidentemente, van a ir encaminadas en reforzar la estructura de nuestra planta para darle una mayor sujeción y estabilidad, para evitar rotura de ramas y del tronco principal. El entutorado es la primera medida que se debe tomar, hay que colocar una vara, palo, caña, … que nos haga de tutor del tallo principal al que ataremos para darle estabilidad vertical. El tallo lo debemos amarrar al tutor a diferentes alturas, y a medida que vaya creciendo la planta le iremos aplicando más amarres para que quede todo el tallo bien sujeto. Pero si el peso de la planta es considerable, el mero entutorado puede resultar insuficiente, así que algunos cannabicultores anclan el tutor a cuatro vientos, así sople el viento en la dirección que sople evitamos que la planta se tumbe por su propio peso.

Aún fijando el tutor, el entutorado nos fija el tallo principal pero no las ramas laterales, que en algunos ejemplares de marihuana llegan a ser prácticamente tan voluminosas como el propio tallo. Anclamos el tutor al que amarramos el tallo, y aún así se siguen rompiendo ramas, y ante este problema son muchos los cannabicultores que cometen el error de amarrar las ramas por un solo punto y ya está, en este caso el riesgo de rotura aún es mayor, ya que la rama queda fijada pero si péndula por el viento la cuerda le hará tope, como un efecto de soga, y puede hacer de cortante y segar la rama que se pretende sujetar.

Para ello podemos colocar otras cañas en forma de cabaña india con el tutor del tallo al centro, luego simplemente queda que ir rodeando las ramas con una única cuerda que iremos colocando en forma de espiral por toda la estructura de tal forma que contenga las ramas hacia el interior del tallo, como si la plegáramos para adentro. Las ramas nunca estarán a mercede del viento y por tanto no romperán, a menos que sea un tornado F5, claro está.

Si se nos ha roto una rama parcialmente podemos aplicar un vendaje con precinto, que sujete y selle la rotura. Si la rotura es a mitad de rama podemos practicarle un entablillado y precintarlo todo, el inconveniente del entablillado viene cuando la rotura es en el tallo principal, en este caso hay que ir renovando el entablillado por uno más grande a medida que la planta va creciendo. Las masillas para injertos y podas no es conveniente utilizarla ya que si se queda una película del producto, por muy fina que sea, estancará la herida y la sellará por el punto de rotura y no permitirá el paso de fluidos a través de la rama rota, con lo que acabará necrosándose.

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