EL COMPOSTAJE

Con el compostaje lo que se pretende es imitar el proceso natural por el que se degrada la materia orgánica para transformase en un abono de primera calidad. Como el proceso de descomposición puede variar dependiendo de los materiales utilizados, temperatura y humedad internas y externas,…, con un adecuado compostaje se tiene un mayor control sobre los diferentes factores condicionantes con la finalidad de reducir la duración, favorecer la humificación, evitar pérdidas de nutrientes innecesarias, enriquecer y obtener un producto homogéneo.

La relación Carbono/Nitrógeno indica la cantidad de Celulosa (Carbono) en proporción al contenido de Nitrógeno. Así una R C/N = 30 indica que hay treinta átomos de Carbono por cada uno de Nitrógeno. En el suelo la R C/N oscila entre 8 a 12, por lo que indica que hay bastante Nitrógeno disponible para las plantas, es decir hay una liberación neta de Nitrógeno. Si oscila entre 20 y 30 indica que hay un equilibrio, y si por el contrario es mayor a 30 se dice que comienza la competencia en el suelo por el Nitrógeno.

Esto es importante saberlo porque debemos de incorporar al suelo material orgánico compostado cuya relación C/N sea lo más cercana posible a la del suelo.

 

 

MATERIALES

ORGÁNICOS

RELACION C/N

*Varios autores.

La materia orgánica mientras es degradada va cambiando su composición. Los hidratos de carbono son los primeros en ser atacados por los microorganismos, se desprende el carbono en forma de dióxido de carbono (CO2), por lo que la relación C/N disminuye, hecho que se contrarresta con el consumo de parte del Nitrógeno por microorganismos. Como resultado de ambos procesos se alcanza un equilibrio en la Relación cuyo valor es cercano a 10, como ya he dicho.

Los agricultores, a lo largo de la historia, han realizado el compostaje de la materia orgánica apilando en montones el estiércol del ganado, restos de cosechas y los residuos de las casas con el fin de obtener un producto aprovechable como abono. Pero esta técnica resultaba un proceso lento donde el contenido medio de nutrientes y la higiene del compost resultante no estaban aseguradas.

Hoy, se entiende por compostaje a la descomposición de los restos orgánicos por poblaciones biológicas en un ambiente aerobio, cálido y húmedo. El compostaje se realiza bajo un proceso aeróbico que consta de dos fases: una primera de temperaturas entre 15 a 45 ºC (mesófila) y una segunda a temperaturas entre 45 a 70 ºC (termófila).

Condiciones para un adecuado compostaje:

Propiedades físicas.

El picado de materiales es un factor que aumenta considerablemente la velocidad del proceso, el tamaño ideal ronda de 1 a 5 centímetros. Los materiales deben presentar una adecuada retención de agua al tiempo que tienen que permitir la circulación de aire.

Propiedades químicas.

Es importante asegurar la presencia de nitrógeno, carbono y fósforo en el montón, pues son la base del metabolismo microbiano. Además ha de tener ciertos micronutrientes como Boro, Cobre, Manganeso, Zinc, Hierro y Cobalto en cantidades pequeñas pues cantidades altas pueden resultar fuertemente tóxicas. Es importante tener en cuenta la relación C/N inicial del montón, que como ya hemos visto debe ser sobre 30 a 35, más o menos, por lo que debemos compostar mezclas de distintos materiales orgánicos cuyas R C/N sean diversas y sumen en total una R C/N 30 a 35 (ver confección del montón de compost).

Factores del compostaje.

La temperatura óptima del montón ronda entre el intervalo 60-65 ºC, con ello se consigue la eliminación de agentes patógenos, semillas de hierbas adventicias y parásitos. Las temperaturas inferiores no aseguran lo anteriormente citado, y las superiores matan algunos microorganismos que actúan en la descomposición y otros no trabajan por estar esporados. Las temperaturas más altas que llega a alcanzar el montón se dan en la mitad superior del mismo, concretamente a unos 30 centímetros, por lo que es conveniente tomar la temperatura en esta zona con un termómetro de suelo para ir controlando la evolución del compostaje.

La humedad elevada desplaza al aire, produciéndose así el nada deseado proceso anaeróbico (sin aire), y por el contrario si es excesivamente baja se produce una disminución en la actividad de los microorganismos, ralentizándose de esta manera el compostaje. Dependiendo de los tipos de materiales usados inicialmente el grado de humedad varía, para materiales fibrosos o residuos forestales debe ser de 75 al 85 %, mientras que para material vegetal en fresco, debe estar sobre el 50 y 60 %. Es conveniente picar el material, la paja picada puede llegar a absorber agua hasta de 5 veces su peso.

El contenido en Oxígeno es imprescindible para un proceso aerobio, por lo que debemos de tener en cuenta las dimensiones del montón para que pueda estar bien ventilado en su interior. Montones excesivamente altos pueden provocar el apelmazamiento del montón debido al peso, produciéndose de esta manera el proceso anaerobio por no poder circular el aire (ver confección del montón de compost). El volteado de los materiales también facilita la oxigenación al tiempo que se va homogeneizando la mezcla.

La relación C/N debe ser de 25-35, si es más elevada se produce una falta de nitrógeno por lo que disminuye la actividad biológica y se ralentiza el proceso, aunque materiales equilibrados que sean ricos en N a la vez que poco biodegradables también lo ralentizarán; en cambio la relación C/N baja no afecta al proceso pero si produce una pérdida de nitrógeno en forma de amoniaco y como el compostaje, en gran parte, pretende la menor pérdida de nutrientes resulta poco interesante y viable.

A lo largo del proceso intervienen diferentes microorganismos, en la primera etapa aparecen los hongos y bacterias mesófilos, cuando la temperatura ronda los 40 ºC comienzan a aparecer los hongos y bacterias termófilos junto con los primeros actinomicetos, y finalmente cuando vuelven a bajar las temperaturas reaparecen las formas activas como protozoos, nemátodos, miriápodos, etc..

Una vez descompuesto el montón se deja un tiempo de maduración, fase muy importante que suele durar alrededor de dos meses, transcurridos los cuales obtenemos un compost de la mejor calidad.

¿Qué mezcla de materiales debo hacer?.

La cantidad de cada material que debemos utilizar viene dada por la siguiente fórmula

30 = M1 · R C/N1 + M2 · R C/N2 + M3 · R C/N3 + …..+ Mn · R C/Nn

M1 + M2 + M3 + … + Mn

Siendo M1, M2, M3, …., Mn las cantidades en kilos de los diferentes materiales que usemos, y R C/N1, R C/N2, R C/N3, …, R C/Nn, sus respectivas relaciones C/N (usar como guía la tabla del apartado que precede) y 30 el valor de la relación C/N que debe tener el montón inicialmente.

Como las R C/N ya las sabemos por las tablas, los valores de M debemos darlos por el cuento de la abuela, es decir, dando un valor a cada M hasta que logremos que la fracción sea igual a 30.

Si solo vamos a usar 2 materiales es mucho más fácil ya que de la fórmula anterior obtenemos la siguiente:

M1 = M2 ( 30 – R C/N2)

R C/N1 – 30

Ej: Si disponemos de paja y gallinaza, ¿en qué proporción debemos hecharlos?.

Llamaremos a la cantidad de paja M1, y M2 la cantidad de Gallinaza (que le daremos el valor de 1 Kg, luego M2 = 1 Kg). La R C/N de la gallinaza es 12 (R C/N2 = 12) y de la paja es 100 (R C/N1=100).

M1 = 1 ( 30 – 12 ) = 18 = 0’257 Kg

100 – 30 70

Luego deberemos mezclar 257 gramos de paja por cada kilo de gallinaza.

Confección del montón de compost.

Existen diversas técnicas para elaborar un montón de compost, una de las más conocidas es la técnica conocida como método “Howard” o método “Indore”. Esta técnica consiste en el apilamiento formando capas de los diferentes materiales utilizados, aportando humedad y volteando el montón para aportar mayor oxígeno al tiempo que se homogeneiza la mezcla. Para este método se deben utilizar de partida sobre 200 kilos de masa total como mínimo.

El montón lo debemos realizar sobre una superficie impermeable (que no deje pasar el caldo que gotea del montón, ya que es rico en nutrientes), algunos cultivadores prefieren colocar debajo recipientes que, una vez llenos, recogen y tras diluir el caldo en agua fertirrigan el suelo.

También es conveniente que el montón esté techado para evitar la excesiva evaporación o el agua de lluvia que puede hacernos perder bastantes nutrientes. En las zonas áridas es aconsejable además colocarlo en los lugares más sombríos.

Las dimensiones del montón para que éste tenga una descomposición equilibrada deben ser de 1 a 1’5 metros de alto, de 1’5 a 2 metros de ancho y todo lo largo que queramos o podamos.

 

MIGUEL GIMENO

 

Bibliografía:

-“Marihuana al Natural” de Miguel Gimeno.

-Apuntos sobre “El Compostaje de Subproductos Agrícolas” de Pep Roselló

ABONO VERDE

Los abonos verdes o siderales podríamos definirlos como cultivos de vegetación rápida que se incorporan al suelo con la finalidad de mejorar su composición y rendimiento. Son, de hecho, una práctica muy antigua en la agricultura que se practica a lo largo del Mediterráneo, ya los griegos alrededor del 300 a.c., utilizaban las habas y lupinos como abonos verdes que precedían a los cultivos.

Las especies que elijamos deben de cumplir ciertos requisitos para ser utilizados como abonos verdes: -Plantas de ciclos rápidos, -Aportar materia orgánica, -Poseer una adecuada relación C/N, -Fijar Nitrógeno u otros elementos, -Presentar cierta capacidad en la formación de micorrizas.

Los abonos verdes son cultivos que son segados, triturados (en caso de tener una trituradora), dejados en superficie durante unas dos semanas más o menos para que se sequen, y posteriormente incorporados al suelo a no más de 15 cm de profundidad máxima, si queremos que la descomposición sea rápida y efectiva. Sus beneficios son varios: son fuente de materia orgánica y nutrientes, estimulan la actividad biológica del suelo además de mejorar su estructura, protegen de la erosión al tiempo que reduce la evaporación, acelera la humificación, disminuye el lavado de nutrientes, limitan el desarrollo de plantas adventicias, son plantas anfitrionas de fauna auxiliar, evitan el ataque de agentes patógenos, ….

Se utilizan, principalmente, tres tipos de familias de plantas: las leguminosas (habas, guisantes, altramuces, judías,..) que tienen la capacidad de fijar el Nitrógeno atmosférico a través de una simbiosis con las bacterias de los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium, las gramíneas (centeno, cebada, avena,…) aportan gran cantidad de biomasa, y las crucíferas (remolacha y nabo forrajeros, mostaza blanca, colza) poseen una buena capacidad de humificación desarrollando grandes cantidades de biomasa y enriqueciendo el suelo en potasio, al tiempo que dado el desarrollo veloz que presentan son ideales cuando nos aprieta el tiempo.

Cuando se realizan este tipo de cultivos estamos aportando al suelo de entre 2’5 y 4 Kilos por metro cuadrado de masa verde, que nos daría entre 100 y 200 gramos de humus por metro cuadrado, que sería el equivalente a aportar de entre 1 a 2 Kilos de estiércol por metro cuadrado, reduciendo el gasto de estiércol a casi la mitad.

La siembra ha de ser entre un 20% y un 50% más espesa que si se tratase de un cultivo forrajero o para producción de semilla. La siega, como ya he dicho, ha de realizarse cuando el abono verde esté en un estado avanzado de vegetación, justo después de florecer pero antes de que las plantas inicien la fecundación y la producción de semillas, momento en el que comienzan a tomar nutrientes del suelo, además en el momento de vegetación máxima es cuando existe mayor masa vegetal y mayor concentración de nutrientes en su tejido. Tras segar el abono verde debemos dejarlo en superficie alrededor de 2 a 3 semanas, pasadas las cuales enterraremos el abono verde a una profundidad de 10 a 15 centímetros.

La principal función de los abonos verdes es la de complementar la nutrición del suelo para cultivos posteriores, bien a través de la fijación del Nitrógeno atmosférico, aportación de humus, y/o por dejar disponibles elementos nutritivos que de otra forma no estarían disponibles para el cultivo que le sucede.

La fijación del Nitrógeno atmosférico viene dado por el uso de plantas de la familia de las leguminosas, las que tienen la peculiaridad de fijar este nutriente presente en el aire, por medio de una simbiosis (asociación favorable) con las bacterias del género Rhizobium. Las leguminosas usadas como abonos verdes pueden llegar a aportar casi todas las reservas de Nitrógeno que necesiten cultivos posteriores, si la biomasa desarrollada es importante y la fijación del Nitrógeno ha sido correcta. También tienen la condición de absorber el Nitrógeno presente en el suelo para evitar pérdidas por lixiviación y dejándolo, por consiguiente, a disposición del cultivo sucesorio.

El aporte de humus viene dado por la producción de biomasa, pero dado a que las plantas no se las deja llegar a la fecundación los niveles de lignina en las plantas son menores y por consiguiente, también es menor su coeficiente isohúmico, lo que conlleva, por ende, a una menor producción de humus, sobre todo las leguminosas, causa por la que se suelen mezclar leguminosas con gramíneas.

Los abonos verdes evitan la pérdida de otros nutrientes ya que algunas especies utilizadas como la alfalfa, habas, la esparceta, trébol rojo, girasol, la colza,…, tienen un sistema radical profundo, bombeando los nutrientes presentes en las capas más profundas hacia la superficie. También con la incorporación de los abonos verdes al suelo y su posterior degradación se aumenta la concentración del fósforo disponible para el cultivo sucesor. Otra característica es la disminución casi total de los efectos causados por la erosión de la lluvia y el aire, ya que al no estar el suelo desnudo se evita la erosión, a la vez que las raíces sujetan el suelo y aumentan la capacidad de infiltración del agua y reducen la velocidad del agua ladera abajo. El aumento de retención evita la lixiviación de nutrientes y la consiguiente disminución de la concentración de éstos.

Otra cualidad a tener muy en cuenta es la capacidad de mejora de la sanidad vegetal de los cultivos posteriores. Ejerce cierto control sobre las poblaciones de las hierbas adventicias (erróneamente denominadas “malas hierbas”), por eso es conveniente realizar siembras muy espesas de abonos verdes para que la competitividad del abono verde sea mayor que las adventicias. También algunas especies tienen la peculiaridad de excretar por las raíces sustancias tóxicas para otras plantas evitando la competencia, fenómeno que se le conoce con el nombre de alelopatía. Las propias hierbas adventicias pueden ser utilizadas como abonos verdes, pero como la floración de las diferentes especies silvestres es escalonada hay que ser muy cuidadoso para evitar que granen y se propaguen nuevamente. En experiencias en el campo de trabajo, algunos suelos que presentaban niveles de materia orgánica inferiores al 0’3 %, con dos años realizando abonos verdes con las propias hierbas adventicias se ha logrado alcanzar la media normal del 3 % de materia orgánica, nivel indispensable para un desarrollo saludable de los cultivos.

La incorporación de los abonos verdes al suelo produce un incremento de las poblaciones y de la actividad de diversos microorganismos propios del suelo. Lo que produce un aumento de la competitividad de las especies por un mismo nicho biológico, reduciendo los niveles de microorganismos e insectos patógenos a niveles aceptables que no constituyen plaga. También en la descomposición de los abonos se forman compuestos tóxicos para ciertas plagas, reduciendo el riesgo de padecer ataques indeseables.

Se pueden utilizar las especies por separado (haba forrajera, trébol) o combinar varias de ellas, también es interesante rotar cada año el abono verde utilizado. Los abonos verdes más utilizados son los que combinan gramíneas con leguminosas:

· Para cultivos de Marihuana en Invierno (solo algunas regiones de España):

  • Guisante (12 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en verano.

  • Veza (6 gr. / m2) + Guisante (7 gr. / m2) + Avena (7 gr./ m2): siembra en verano.

· Para cultivos de Marihuana de temporada:

  • Veza (10 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en Otoño.

El uso de abonos verdes es poco dado en cultivadores de cannabis, y es algo que tenemos que ir acostumbrándonos a realizar para mejorar el rendimiento de nuestras plantas durante su etapa de crecimiento, floración y fructificación.

 

 

MIGUEL GIMENO

 

Bibliografía utilizada:

-“Abonos Verdes” de Alfons Domínguez. Dossier del IV Curso Intensivo

de Cannabicultura organizado por la Asociación Ceagrocannabis.

-“El Uso de Abonos Verdes en Agricultura Ecológica”. Boletín nº 4.7/01

del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica.

-“Marihuana al Natural” de Miguel Gimeno. Ediciones Megamultimedia.

-“El Huerto Familiar Ecológico” de Mariano Bueno. Editorial Integral.

ACONDICIONADORES DEL SUELO PERMITIDOS EN AGRICULTURA ECOLÓGICA

 

 

En Agricultura Ecológica se pueden utilizar diferentes materiales como acondicionadores del suelo para diferentes propósitos. El conocimiento por parte del cannabicultor sobre las características de cada acondicionador le posibilitará a optar por una correcta elección para cada determinado caso. En este artículo voy a intentar enumerar el mayor número posible de materiales que podemos utilizar así como las características más significativas. 

ESTIÉRCOLES.

Las deyecciones sólidas y líquidas del ganado han sido utilizadas como abono desde el inicio de la agricultura prácticamente. Aunque España se está convirtiendo en un país industrial todavía quedan regiones que subsisten prácticamente de la agricultura y la ganadería, por lo tanto no es tan difícil encontrar algún ganadero que esté dispuesto a proporcionarnos estiércol de sus establos, aun así el kilo de estiércol fresco de oveja no os debe de costar más de cinco pesetas.

RIQUEZAS (Kg/100 Kg de estiércol fresco)

(A= ácido; B= básico) *Varios autores

OVEJA: Es equilibrado y rico en minerales, con un pH prácticamente neutro. Ideal para abonado de fondo después de ser compostado.

CABRA: De carácterísticas muy parecidas al de oveja aunque algo más rico en nutrientes. Normalmente va acompañado de pelo, lo que hace que aumente su contenido en Nitrógeno.

CONEJO: Es un estiércol bastante fuerte y excesivamente ácido. Los agricultores más expertos suelen compostarlo añadiendo minerales ricos en Calcio para contrarrestar su acidez.

CABALLO: Bastante flojo para el cultivo de cannabis por ser algo pobre en nutrientes. Puede combinarse en el montón de compost junto a otros tipos de estiércoles.

CERDO: No debe utilizarse dado que todas las explotaciones de cerdos son intensivas y en ellas los animales son sometidos a todo tipo de tratamientos, al igual que el estiércol de gallinaza.

VACA: Para los suelos alcalinos es bastante pobre en nitrógeno, pero en cambio es ideal para los suelos húmedos y fríos del norte de España, pudiendo incorporarlo en superficie periódicamente.

GALLINAZA: Es un estiércol excesivamente fuerte con un elevado contenido en Calcio, que lo convierte en poco aconsejable en suelos alcalinos y calcáreos.

PALOMINA: De composición similar a la gallinaza pero algo menos concentrado. Ideal para acompañar en el montón de compost. No es aconsejable tampoco para suelos alcalinos y calcáreos.

GUANO DE ISLAS: Con la palabra Guano (“huanu” en quechua que significa “estiércol”) se define al estiércol de aves marinas de las costas de Perú. Es bastante rico en Nitrógeno, y contiene nutrientes de una forma bastante equilibrada. Se debe aplicar en abonados de fondo.

MURCIELAGUINA (BATGUANO): Son los excrementos de los murciélagos tras pasar una fase superlenta de descomposición (algunos incluso dos milenios o más de antigüedad). Si proviene de depósitos viejos su alta concentración de Fósforo lo convierte en ideal para la floración. Incorporar a mediados de la primavera en superficie y rastrillear.

LOMBRICOMPOST: Que algunos erróneamente denominan humus de lombriz. Es el idóneo para cultivo “indoor” y en macetas. Es el estiércol producido por las lombrices tras ingerir materia orgánica bien de la tierra o la que nosotros podamos aportarle. Es ideal para cultivo en macetas y en “indoor”.

Además de los estiércoles existen otros subproductos de origen animal, vegetal y mineral que también pueden ser utilizados como enmiendas orgánicas:

HARINA DE SANGRE: Se obtiene por desecación de la Hemoglobina. Está compuesta por un 80-90% de proteínas y el resto de Nitrógeno. Se debe utilizar como abonado de fondo, también se puede añadir como enmienda al montón de compost. Algunos agricultores ecológicos dado el grave problema que ha supuesto el mal de las vacas locas han decidido curarse en salud no utilizando productos derivados de granjas intensivas.

HARINA DE HUESOS: Se obtienen tras ser molidos los huesos de animales procedentes de los mataderos. Contiene algo de Nitrógeno (sobre el 3%) y bastente Fósforo (alrededor del 15%). Ideal para la floración, pero ojo son de asimilación muy lenta y dependiendo de si han sido cocidos los huesos previamente o no, va a ser de asimilación rápida o lenta. Se pueden añadir al montón de compost.

HARINA DE PLUMAS: Se obtiene por el mismo proceso que la harina de huesos previa hidrolización de las plumas. Contiene bastante Nitrógeno y muchas proteínas animales. Es buena para el crecimiento así como para añadir al compost. (Nitrógeno 13% y proteínas sobre 75%).

HARINA DE CUERNO: Al igual que la harina de plumas es rica en Nitrógeno (15 %).

ALGAS Y DERIVADOS: El poder de las diferentes algas marinas es algo patente, podemos hallarlas formando parte de preparados cosméticos, medicamentos, alimentos, …En agricultura también se usan un sinfín de preparados a base de algas. Como las alga Lithothame que favorecen el desarrollo de las bacterias nitrificantes además de mejorar el intercambio iónico en el suelo, contiene bastante Calcio por lo que no es recomendable su uso en suelos calcáreos. El polvo de diatomeas que son esqueletos fosilizados de algas procedentes de agua dulce y salada, contiene bastantes elementos básicos. El famoso Kelpo de la Patagonia, es el más completo de los preparados de algas, contiene más de 60 elementos en forma quelatada.

PURIN DE ORTIGA Y DE CONSUELDA: Las conocidas como malas hierbas no suelen ser tan malas, dos claros ejemplos son la ortiga y la consuelda. De ellas podemos hacer purines con los que poder biofertilizar nuestro suelo: 1.- El purín de consuelda lo podemos preparar tanto con la planta seca como fresca, si es seca utilizaremos de 100 a 150 gr. por 10 litros de agua, y si es fresca sobre 1 kg por cada 10 litros. Lo colocamos todo en un cubo que taparemos con tela mosquitera, lo tendremos cerca de 40 días, lo filtramos y diluimos 1 litro de preparado por cada 10 litros de agua. Con esta agua podemos regar a las plantas que presenten problemas con Potasio, también se puede utilizar como abono líquido para las plantas del “indoor” y de macetas en exterior. 2.-La ortiga (tanto la Urtica “dioica” como la “urens”) estimula la germinación, el enraizamiento y el crecimiento vegetativo, también es buen remedio contra las clorosis de las hojas y mejor todavía como reforzante de las plantas contra la invasión de plagas, también se puede usar como acelerador de la descomposición del montón de compost. Podemos utilizar, al igual que la consuelda, tanto las plantas secas como frescas. Si son frescas utilizaremos la misma cantidad que en la consuelda fresca, y si están secas 200 gr. por cada 10 litros de agua. Si lo queremos usar como abono foliar (pulverizando las hojas) lo tendremos un máximo de quince días fermentando y si es para regar el suelo más de quince días. Como abono foliar hay que usarlo diluido veinte veces y para aplicarlo al suelo 10 veces.

CENIZAS: En la zona de arrozales de Valencia tras la recogida de arroz se le pegan fuego a los restos para obtener un incremento de potasio, esta no es una buena práctica ya que el humo que se desprende llega a las ciudades y provoca tremendos problemas respiratorios, a fechas de hoy está pendiente la prohibición total de tales prácticas. Es mucho más ecológico reciclar las cenizas de chimeneas y barbacoas. De todos modos no hay que abusar mucho del uso de cenizas, también se pueden añadir al montón de compost.

PREPARADOS COMERCIALES: Hoy en día existen una amplia gama de productos comerciales ecológicos para uso agrícola. Los hay a base de algas, de emulsión de pescado, de los restos de bodegas de vino, de aceite, de frutas, etc…En su gran mayoría son sustancias ricas en aminoácidos, proteínas, vitaminas, enzimas, ácidos húmicos y fúlvicos, …. Hay que seguir las instrucciones del fabricante e incluso usar menor dosis de la aconsejada, sólo se debe aplicar en caso de suelos pobres o para el cultivo “indoor” o en maceta. De todas formas para que tengan un resultado óptimo es aconsejable que el suelo o sustrato que usemos contenga materia orgánica tal como lombricompos, estiércol de oveja, etc.

ENMIENDAS MINERALES: En la naturaleza también existen muchas fuentes inorgánicas que nos pueden proporcionar sustancias ricas en minerales y nutrientes para las plantas. Se pueden extraer de depósitos salinos o de rocas que han sido sometidas a procesos físicos de trituración y molienda:

Polvo de rocas calizas: El polvo de rocas calizas contiene bastante calcio (cerca del 50%) por lo que se puede usar tanto para aportar Calcio como para aumentar el pH de tierras ácidas. Según sea la acidez podemos utilizar de 20 a 150 gramos por metro cuadrado.

Cretas fosfatadas: Contiene unos níveles practicamente iguales de Calcio que el polvo de calizas, además contiene cerca del 8 % de Fósforo así como otros oligoelementos. Su pueden utilizar de 30 a 100 gramos por metro cuadrado.

Margas: Son mezclas de minerales arcillosos y caliza que llegan a contener sobre un 20 % de Ca, en suelos arenosos funcionan bien para enmendar una deficiencia de este mineral. Dosis de 30 a 100 gramos por metro cuadrado.

Yeso: El yeso (sulfato cálcico hidratado) contiene cerca del 30% de Calcio y se usa para mejorar las tierras con problemas de Sodicidad.

Dolomita Cálcica: Contiene sobre el 20% de Magnesio y sobre un 30% de Calcio. Se puede utilizar como enmienda de Mg y Ca pero solo en con un pH neutro o ácido. Utilizar 10 a 40 gramos por metro cuadrado.

Carbomagnesia: Tiene una mayor concentración de Calcio que la Dolomita, pero su contenido en Magnesio es menor. Al igual que en el caso anterior, solo se debe usar en suelos ácidos o neutros.

Kieserita-Sulfatos Magnésicos de origen marino: Su composición varía en ambos casos. La Dieserita posee sobre un 25 % de Magnesio y un 20% de Azufre, y los sulfatos marinos sobre un 15 % de Magnesio. Son aconsejables para suelos alcalinos, aplicar de 15 a 30 gramos por metro cuadrado de Kieserita, en caso de los sulfatos marinos al ser mucho más solubles es recomendable usar dosis mucho más bajas y aplicarlo más periódicamente.

Patenkali: Proviene de depósitos salinos naturales. Es rica en Potasio (30%), Magnesio (10%) y Azufre (17%), además de pequeñas cantidades de otros elementos como el Silice. Mejora a los suelos con problemas de salinidad. Se puede utilizar en la preparación del terreno en casos de floración deficiente de la cosecha anterior.

Fosfatos naturales y Fosfal: El contenido en Calcio de los fosfatos naturales es alto además de poseer cerca de un 30 % de Fósforo. Utilizar sólo en suelos ácidos, sobre 20 a 40 gramos por metro cuadrado. El fosfal (fosfato calcinado) contiene un porcentaje de Fósforo similar a los fosfatos naturales, pero contiene Aluminio en una elevada proporción además de ser de asimilación más rápida. Utilizar en suelos alcalinos con el mismo intervalo de dosis que los fosfatos naturales.

Minerales de Sílice: Hay multitud de rocas como el gneis, el basalto y granito que son ricas en Sílice y otros microelementos. Sobre la mitad de su contenido es Sílice, el resto pueden ser Magnesio, Potasio y numerosos microlementos. Es ideal para aquellos privilegiados que pueden hacer cultivos de exterior en invierno, refuerza a las plantas contra el frío y la lluvia. Se pueden utilizar de 20 a 150 gramos por metro cuadrado.

Existen otros muchos productos que podemos utilizar. Los anteriormente citados son aquellos que he creído eran de mayor acceso para vosotros, no obstante en los Comités Reguladores de Agricultura Ecológica que existen en las diferentes comunidades autónomas podéis solicitar más información sobre abonos y acondicionadores permitidos en agricultura ecológica, así como preparados de plantas. Uno de los que más información posee en este campo es el Comité andaluz.

MIGUEL GIMENO

Asesoramiento sobre cultivo ecológico de marihuana

De Lunes a Viernes desde las 18’30 hasta las 21’30 horas

LA FERTILIDAD DEL SUELO Y LA MARIHUANA

Normalmente se entiende por fertilidad de un suelo a la cualidad que le permite un adecuado suministro de nutrientes para el crecimiento de ciertas plantas. Por lo tanto para que un suelo sea productivo, o sea, tenga capacidad de producir plantas bajo unas técnicas de cultivo determinadas, obligatoriamente ha de ser un suelo fértil. Pero no todos los suelos fértiles son igual de productivos ante diferentes especies de plantas. Algunas especies extraen en mayor cantidad y periodicidad los nutrientes que necesitan, otras, por el contrario, lo hacen más lento, en ambos casos el suelo debe reunir ciertas condiciones indispensables para el desarrollo de cada cultivo. La fertilidad de un suelo no es siempre constante. Debido a las labores y extracciones de las cosechas y de hierbas adventicias, a arrastres provocados por el agua tanto de riego como de lluvia así como las propias condiciones biológicas, físicas y químicas del suelo van a provocar una disminución de nutrientes disponibles para las plantas, lo que hará que tengamos que recurrir a diferentes técnicas para mantener y potenciar la fertilidad del suelo.

Si no hacemos las labores adecuadas, podemos encontrarnos con el inconveniente de padecer una carencia nutricional, con la consiguiente disminución de la vitalidad de la planta que puede presentar en la planta una debilidad ante las plagas. Esta claro que este es un caso extremo, pero con una mala preparación del terreno de cultivo se puede disminuir considerablemente la producción de marihuana.

La marihuana es una planta que ante condiciones favorables puede extraer cantidades industriales de nutrientes del suelo. Dependiendo de la propia genética de la planta, de la calidad del agua de riego, de las condiciones metereológicas y de las carácterísticas bio-físico-químicas del suelo, la estracción de nutrientes va a ser más o menos intensa. La maría se desarrolla mejor en suelos bastante mullidos y ricos en materia orgánica.

% EN PESO

% EN VOLUMEN

*Composición de un suelo de pradera.

Los suelos contiene un porcentaje muy bajo de material orgánico en su composición, pero sin embargo es de vital importancia mantener los niveles de materia orgánico para potenciar la fertilidad de nuestro suelo. Se conoce por materia orgánica a todo material de origen animal y vegetal, sean cadáveres o deyecciones de los mismos. La materia orgánica por tanto no es algo homogéneo, debido a la gran variedad de materiales que se pueden utilizar va a presentar una composición y del mismo modo el grado de fermentación y la forma en que ha sido compostada también van a influir en sus cualidades, no obstante existen múltiples estudios que demuestran la importancia de la materia orgánica en procesos biológicos, físicos y químicos que se producen en el suelo. La materia orgánica tiene muchas características que la convierten en el mejorador de todo tipo de suelos por naturaleza, tiene la capacidad de mejorar la textura del medio: une la tierra arenosa y por el contrario convierte más esponjosa y suelta la arcillosa, facilitar el drenaje, aumenta la capacidad de los suelos de retener agua, regula el pH, …

 

 

  

PROPIEDADES

DEL SUELO

EFECTOS DE LA MATERIA

ORGÁNICA HUMIFICADA

 

 

(URBANO TERRON, 1987)

Como materiales orgánicos se pueden utilizar estiércoles, restos de podas, algas marinas, restos de cosechas, trapos de tela, plumas y pelos, restos orgánicos de la casa, y en definitiva todo aquello que sea orgánico pero que haya sufrido un adecuado proceso de descomposición, o de compostaje, donde el producto final obtenido recibe el nombre de compost.

La materia orgánica es una fuente alimentaria de diversos organismos, con la intervención de éstos y debido a las condiciones de temperatura, humedad y aireación se va descomponiendo mayor o menor rápidamente con una pérdida grande o pequeña de nutrientes, dando lugar a una gran diversidad de compuestos bastante estables que constituyen el humus. Así pues podríamos decir que el humus es un estado de la materia orgánica que resulta tras sufrir ésta un proceso de humificación o degradación adecuada.

El uso de abonos verdes es poco dado en cultivadores de marihuana, y es algo que tenemos que ir acostumbrándonos a realizar para mejorar el rendimiento de nuestras plantas durante su etapa de crecimiento. Los abonos verdes son cultivos de vegetación rápida, que son segados antes que comiencen a florecer, ya que durante la floración es cuando más nutrientes extraen las plantas del suelo, posteriormente se trituran (en caso de tener una trituradora) y son incorporados al suelo en superficie o a 20 cm de profundidad máxima. Sus beneficios son varios: estimulan la actividad biológica del suelo además de mejorar su estructura, protegen de la erosión al tiempo que reduce la evaporación, acelera la humificación, disminuye el lavado de nutrientes, limitan el desarrollo de hierbas adventicias, ….

Se utilizan tres tipos de familias de plantas: las leguminosas (habas, guisantes, altramuces, judías,..) fijan Nitrógeno del aire a través de una simbiosis con las bacterias de los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium, en muchas partes del mundo se asocia a la rotación anual con leguminosas con el mantenimiento del rendimiento de las cosechas, las crucíferas en cambio poseen una buena capacidad de humificación desarrollando grandes cantidades de biomasa y enriqueciendo el suelo en potasio, y las gramíneas, al igual que las anteriores, también aportan gran cantidad de biomasa.

Se pueden utilizar las especies por separado como el haba forrajera o el trébol, o combinar varias de ellas, como es el caso de la asociación Avena-veza. Las más utilizadas son las que combinan gramíneas con leguminosas:

· Para cultivos de Marihuana en Invierno (solo algunas regiones de España):

  • Guisante (12 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2) : siembra en verano.

  • Veza (6 gr. / m2) + Guisante (7 gr. / m2) + Avena (7 gr./ m2): siembra en verano.

· Para cultivos de Marihuana de temporada:

  • Veza (10 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en otoño.

Realizando este tipo de cultivos, interrumpimos el monocultivo de marihuana en el mismo suelo entre cosecha y cosecha, lo que hace que mejore la productividad del suelo. Las plantas segregan sustancias de deshecho como todos los seres vivos, y en muchos casos lo hacen por las raíces, lo que puede resultarles bastante perjudicial al correr el riesgo de que se acumulen estas sustancias convirtiendo al suelo en tóxico para el cultivo de una determinada especie vegetal.

MIGUEL GIMENO

Asesoramiento sobre cultivo ecológico de Marihuana

18’30 a 21’30 de Lunes a Viernes. Tfno: 610.445.617

MARIHUANA ECOLÓGICA

Hasta ahora los cannabicultores españoles nos hemos dedicado a copiar al máximo las técnicas Holandesas de cultivo sin parar a pensar si son las más adecuadas para el cultivo que vamos a realizar: cultivo casero de marihuana. El cultivador de marihuana siempre ha ido de un lado a otro defendiendo entre otras cosas el gran potencial ecológico que tiene la planta de Cannabis Sativa L.: como planta que limpia los suelos, productora de fibras naturales de alta calidad y resistencia, materiales para la bioconstrucción, y un largo etcétera. Hasta ahí bien, todo correcto por parte del cultivador.

Pero luego vas recorriendo cientos de cultivos en busca de no sabes muy bien qué, y te encuentras que gran parte de la gente que alaba a la planta a nivel ecológico cultivan su propia marihuana con técnicas de cultivo químico. Lo siento pero es una actitud que no comparto por una serie de razones que me llevan a pensar en la inexistente gallina de los huevos de oro: ¡No existen cogollos de kilo!.

Se intenta dopar a las plantas para que rindan más, sin preguntarse los efectos que ello puede provocar en las plantas primeramente, y después en aquellos que las consumen. Las plantas desde su existencia tienen su propia forma de alimentarse, y para alimentarse necesitan que el medio en el que viven les proporcione todo lo necesario para poder realizar su ciclo vital, necesitan un suelo fértil en el que desarrollarse. El mantenimiento de un suelo fértil es, por tanto, la única misión que debe realizar el agricultor en relación con la alimentación de las plantas, en cambio, éste se empeña en pseudoalimentar a las plantas a base de quimioterapias, prescindiendo de la materia orgánica, tan vital para el mantenimiento de la fertilidad de los suelos.

Los cultivos que han sido realizados con productos químicos de síntesis muestran variaciones en la composición de sus tejidos con respecto a aquellos que han seguido en la línea ecológica. Esto tiene efectos secundarios, por un lado sabemos que la nueva composición esconde en su interior moléculas de compuestos que son tremendamente cancerígenos para el ser humano, y por otro lado al modificar la composición las hacemos más apetitosas a las plagas.

Del primero de los efectos, es decir, en lo relativo a la salud humana no puedo decir más por carecer de la información adecuada. Los cultivos químicos tienen un sistema inmunitario más débil que los cultivos ecológicos, siendo por tanto mucho más sensibles al ataque de una plaga. Los cambios en la composición hacen que algunos insectos muestren cierta predilección por las plantas que hasta entonces no les había hecho caso. Ante el invasor, el agricultor aplica una retafila de productos fitosanitarios químicos, con un elevadísimo potencial biocida. No solo se carga la plaga, además mata en gran masa a la fauna útil que pudiera morar por los alrededores, fauna que ella solita es capaz de controlar el arranque de una plaga. Al no existir predadores beneficiosos otros insectos nocivos para las plantas, encuentran en el cultivo un sitio idóneo donde alimentarse sin ser molestado por ningún predador o parásito. Nuevamente el remedio ha sido peor que la enfermedad, ahora hay que tratar una nueva plaga que se ha establecido, y así sucesivamente por los siglos de los siglos….

La instauración de monocultivos es otro gran problema que se une a los anteriores. Los monocultivos provocan agotamiento en los suelos a la vez que provoca un aumento del riesgo de padecer plagas, sobre todo nematodos (pequeños gusanos del suelo que parasitan a la planta por las raíces, pudiendo llegar a provocar graves lesiones a la planta, incluso la muerte). Los monocultivos presentan un gran inconveniente, para mi padecer el peor de todos, la continua pérdida de biodiversidad. La naturaleza a sabido mantenerse siempre en equilibrio en ausencia del ser humano, nuestro paso por ciertos lugares ha dejado un rastro lamentable y penoso de una tremenda desertización y contaminación ambiental. La pérdida de biodiversidad aumenta cuando el agricultor planta variedades híbridas en detrimento de variedades autóctonas, que están más que adaptadas a esas condiciones de cultivo. Las variedades híbridas les pueden resultar más sabrosas a los bichos por lo que todavía aumenta más aun el riesgo de padecer una plaga.

Como hemos podido ver, las llamadas técnicas modernas de agricultura convencional resultan ser la pescadilla que se muerde la cola. Convierte la agricultura (cultura del campo) en una guerra infernal, en un ciclo infernal. Desde varias décadas la Agricultura Convencional viene potenciando una política con vistas tán solo a un aumento de producción e intensidad de los cultivos, sin plantearse la excesiva explotación del suelo que ello conlleva, así como la degradación del mismo, del agua, de las plantas y de las sociedades que se alimentan de ellas. Existen pocas razones, sobre todo sanitariamente, para no realizar nuestros cultivos caseros de marihuana con métodos ecológicos. Aquellos que mantienen fijas sus ideas discrepando conmigo en cuanto al cultivo químico, considerándome como el raro e incluso a veces de pillado, alegan que el cultivo con productos químicos es mucho más productivo y menos laborioso, lo cual es en parte cierto, pero ¿es tan importante la producción?, si hablamos de kilos evidentemente sí, pero como nos referimos a unos cuantos gramos, en una planta de gran porte puede suponer cien gramos más. En cuanto al trabajo si que puede resultar un poco más laborioso, pero no mucho más, y si le añadimos las reducidas dimensiones de nuestro vergel cannábico aun se hace más incomprensible el no querer intentar cultivar tu marihuana con ciertos métodos que le den mayor salud y calidad, en resumen cultivar con una mayor naturalidad.

Existen en el mercado muchas empresas que venden sus productos bajo el nombre BIO y ECO, sin ser productos permitidos en agricultura ecológica, he visto a numerosos cannabicultores estar orgullosos de sus cultivos BIO cuando en realidad estaban cultivando con productos que son químicos 100 %, lo único que con el prefijo BIO delante, lo que los hace un poco engañosos de cara al cannabicultor . Intenta informarte en tu grow sobre que productos son ecológicos y cuales no, aunque a veces la profesionalidad de ciertos grows deja mucho que desear, con esto no intento satanizar a los dueños de grows, hay muchos Grows que están regentados por auténticos profesionales que se pasan todo el día informándose e intercambiando información, en cambio hay otros casos que no saben ni como se coge una azada y lo peor es que parece que ni les importa.

¿EN QUE CONSISTE UN CULTIVO ECOLÓGICO?.

La agricultura ecológica trata, en el mayor grado posible, de crear un ecosistema cerrado, es decir, que la finca sea autosuficiente. Se intenta de potenciar la vida de la finca (agroecosistema), ya que se entiende a la misma como un organismo propio, es un conjunto de cofactores que actúan en sinergia potenciando un equilibrio natural. Como la gran mayoría de cannabicultores sólo dispone de una pequeña terraza o balcón, o como mucho de un jardín, hablar de agroecosistemas ecológicos cerrados es nulo. Como mucho podemos potenciar la biodiversidad de nuestras terrazas y jardines intentando tener el mayor número de plantas de diferentes especies posibles, sobre todo de plantas que alojen a la fauna útil ( hiedra, poleo-menta, bledo, correhuela, madreselva, diente de león, anís, trébol, hinojo, mostaza, ortiga, …) y aquellas que sepamos actúan como repelentes (ruda, albahaca, artemisa, berro, tagetes, tanaceto, euphorbia lactea y lathyris, capuchina, …), colocando macetitas por donde podamos, dando un punto vistoso y alegre al entorno en el que vivirán nuestras marías y, de paso, disimulando la marihuana entre tanto verde y flores multicolores y multiformes: cuanto más verde haya menos resaltarán las plantas.

En cuanto al suelo, el agricultor ecológico lo mima con sumo cariño y cuidado, de hecho lo considera como el aparato digestivo de las plantas. Al contrario que en la agricultura convencional, que basa la nutrición de las plantas como mero aporte de nutrientes, considerando al suelo pues como un simple soporte de las plantas, en la agricultura ecológica lo que se intenta es crear un suelo fértil y potenciarlo, en vez de fertilizar a las plantas. Consiguiendo un suelo fértil y equilibrado, las plantas tomarán de él de un modo constante y natural aquello que vayan necesitando. Manteniendo y potenciando la fertilidad del suelo se evita que éste se agote y acabe erosionándose. Para ello se utilizan diferentes técnicas de cultivo y de fertilización orgánica. Con las primeras conseguimos multiplicar el trabajo realizado evitando la mayor pérdida de agua y nutrientes posibles, y con una adecuada fertilización orgánica se aumenta el contenido de nutrientes del suelo y se potencia la actividad biológica, principalmente.

Las labores a realizar en el suelo siempre son superficiales, nunca en profundidad. La profundidad de la labor no debe ser superior a 20 o 30 centímetros, en esta capa es donde se alberga la mayor vida del suelo, al voltearlo se retardan procesos consiguiendo retrasar también los cultivos. Para realizar labores en superficie es ideal utilizar un labrador de mano, de venta en tiendas de jardinería y grows. Para evitar mayores pérdidas de agua, y asegurar un mayor aprovechamiento del agua utilizada se realizan acolchados o mulching, bien con paja, restos de podas, con cartón, cortezas de árboles,…, y en general cualquier material orgánico, con ello se evita que el suelo esté desnudo y por consiguiente desprotegido ante la inclemencia de los potentes rayos solares del caluroso verano.

La fertilización orgánica se basa principalmente en dos acciones: el cultivo de abonos verdes o plantas con un enraizamiento profundo, y la incorporación de abonos orgánicos. Los abonos verdes más usados son el cultivo de habas forrajeras, nabos forrajeros, la asociación avena-veza, los tréboles, y en definitiva gran parte de gramíneas y leguminosas. En el caso de las leguminosas se obtiene, además de la celulosa una vez compostada, nitrógeno que fijan a través de una asociación simbiótica –de mutuo beneficio- con las bacterias de los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium. La mayoría de las gramíneas aportan mucha materia orgánica en forma de celulosa. Los abonos orgánicos pueden ser comerciales o realizados por nosotros mismos. Uno de los mejores abonos que existe es el compost, aunque este puede variar su composición dependiendo de los materiales utilizados en su elaboración, así como el grado de descomposición y la forma en que ha sido compostado. El montón de compost se puede realizar con materiales vegetales o animales, o con ambos, incluso con lana, pelos, cartón, papeles, restos orgánicos de casa,…

Sobre la gran mayoría de los temas que he comentado hablaremos más extensamente en próximos números. Así es que comienza a cambiar tu chip, y dales una vida saludable a tus plantas, que no sean VACAS LOCAS.

MIGUEL GIMENO

Asesoramiento sobre cultivo ecológico de Marihuana

18’30 a 21’30, de Lunes a Viernes. Tfno. 610.445.617