ABONO VERDE

Los abonos verdes o siderales podríamos definirlos como cultivos de vegetación rápida que se incorporan al suelo con la finalidad de mejorar su composición y rendimiento. Son, de hecho, una práctica muy antigua en la agricultura que se practica a lo largo del Mediterráneo, ya los griegos alrededor del 300 a.c., utilizaban las habas y lupinos como abonos verdes que precedían a los cultivos.

Las especies que elijamos deben de cumplir ciertos requisitos para ser utilizados como abonos verdes: -Plantas de ciclos rápidos, -Aportar materia orgánica, -Poseer una adecuada relación C/N, -Fijar Nitrógeno u otros elementos, -Presentar cierta capacidad en la formación de micorrizas.

Los abonos verdes son cultivos que son segados, triturados (en caso de tener una trituradora), dejados en superficie durante unas dos semanas más o menos para que se sequen, y posteriormente incorporados al suelo a no más de 15 cm de profundidad máxima, si queremos que la descomposición sea rápida y efectiva. Sus beneficios son varios: son fuente de materia orgánica y nutrientes, estimulan la actividad biológica del suelo además de mejorar su estructura, protegen de la erosión al tiempo que reduce la evaporación, acelera la humificación, disminuye el lavado de nutrientes, limitan el desarrollo de plantas adventicias, son plantas anfitrionas de fauna auxiliar, evitan el ataque de agentes patógenos, ….

Se utilizan, principalmente, tres tipos de familias de plantas: las leguminosas (habas, guisantes, altramuces, judías,..) que tienen la capacidad de fijar el Nitrógeno atmosférico a través de una simbiosis con las bacterias de los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium, las gramíneas (centeno, cebada, avena,…) aportan gran cantidad de biomasa, y las crucíferas (remolacha y nabo forrajeros, mostaza blanca, colza) poseen una buena capacidad de humificación desarrollando grandes cantidades de biomasa y enriqueciendo el suelo en potasio, al tiempo que dado el desarrollo veloz que presentan son ideales cuando nos aprieta el tiempo.

Cuando se realizan este tipo de cultivos estamos aportando al suelo de entre 2’5 y 4 Kilos por metro cuadrado de masa verde, que nos daría entre 100 y 200 gramos de humus por metro cuadrado, que sería el equivalente a aportar de entre 1 a 2 Kilos de estiércol por metro cuadrado, reduciendo el gasto de estiércol a casi la mitad.

La siembra ha de ser entre un 20% y un 50% más espesa que si se tratase de un cultivo forrajero o para producción de semilla. La siega, como ya he dicho, ha de realizarse cuando el abono verde esté en un estado avanzado de vegetación, justo después de florecer pero antes de que las plantas inicien la fecundación y la producción de semillas, momento en el que comienzan a tomar nutrientes del suelo, además en el momento de vegetación máxima es cuando existe mayor masa vegetal y mayor concentración de nutrientes en su tejido. Tras segar el abono verde debemos dejarlo en superficie alrededor de 2 a 3 semanas, pasadas las cuales enterraremos el abono verde a una profundidad de 10 a 15 centímetros.

La principal función de los abonos verdes es la de complementar la nutrición del suelo para cultivos posteriores, bien a través de la fijación del Nitrógeno atmosférico, aportación de humus, y/o por dejar disponibles elementos nutritivos que de otra forma no estarían disponibles para el cultivo que le sucede.

La fijación del Nitrógeno atmosférico viene dado por el uso de plantas de la familia de las leguminosas, las que tienen la peculiaridad de fijar este nutriente presente en el aire, por medio de una simbiosis (asociación favorable) con las bacterias del género Rhizobium. Las leguminosas usadas como abonos verdes pueden llegar a aportar casi todas las reservas de Nitrógeno que necesiten cultivos posteriores, si la biomasa desarrollada es importante y la fijación del Nitrógeno ha sido correcta. También tienen la condición de absorber el Nitrógeno presente en el suelo para evitar pérdidas por lixiviación y dejándolo, por consiguiente, a disposición del cultivo sucesorio.

El aporte de humus viene dado por la producción de biomasa, pero dado a que las plantas no se las deja llegar a la fecundación los niveles de lignina en las plantas son menores y por consiguiente, también es menor su coeficiente isohúmico, lo que conlleva, por ende, a una menor producción de humus, sobre todo las leguminosas, causa por la que se suelen mezclar leguminosas con gramíneas.

Los abonos verdes evitan la pérdida de otros nutrientes ya que algunas especies utilizadas como la alfalfa, habas, la esparceta, trébol rojo, girasol, la colza,…, tienen un sistema radical profundo, bombeando los nutrientes presentes en las capas más profundas hacia la superficie. También con la incorporación de los abonos verdes al suelo y su posterior degradación se aumenta la concentración del fósforo disponible para el cultivo sucesor. Otra característica es la disminución casi total de los efectos causados por la erosión de la lluvia y el aire, ya que al no estar el suelo desnudo se evita la erosión, a la vez que las raíces sujetan el suelo y aumentan la capacidad de infiltración del agua y reducen la velocidad del agua ladera abajo. El aumento de retención evita la lixiviación de nutrientes y la consiguiente disminución de la concentración de éstos.

Otra cualidad a tener muy en cuenta es la capacidad de mejora de la sanidad vegetal de los cultivos posteriores. Ejerce cierto control sobre las poblaciones de las hierbas adventicias (erróneamente denominadas “malas hierbas”), por eso es conveniente realizar siembras muy espesas de abonos verdes para que la competitividad del abono verde sea mayor que las adventicias. También algunas especies tienen la peculiaridad de excretar por las raíces sustancias tóxicas para otras plantas evitando la competencia, fenómeno que se le conoce con el nombre de alelopatía. Las propias hierbas adventicias pueden ser utilizadas como abonos verdes, pero como la floración de las diferentes especies silvestres es escalonada hay que ser muy cuidadoso para evitar que granen y se propaguen nuevamente. En experiencias en el campo de trabajo, algunos suelos que presentaban niveles de materia orgánica inferiores al 0’3 %, con dos años realizando abonos verdes con las propias hierbas adventicias se ha logrado alcanzar la media normal del 3 % de materia orgánica, nivel indispensable para un desarrollo saludable de los cultivos.

La incorporación de los abonos verdes al suelo produce un incremento de las poblaciones y de la actividad de diversos microorganismos propios del suelo. Lo que produce un aumento de la competitividad de las especies por un mismo nicho biológico, reduciendo los niveles de microorganismos e insectos patógenos a niveles aceptables que no constituyen plaga. También en la descomposición de los abonos se forman compuestos tóxicos para ciertas plagas, reduciendo el riesgo de padecer ataques indeseables.

Se pueden utilizar las especies por separado (haba forrajera, trébol) o combinar varias de ellas, también es interesante rotar cada año el abono verde utilizado. Los abonos verdes más utilizados son los que combinan gramíneas con leguminosas:

· Para cultivos de Marihuana en Invierno (solo algunas regiones de España):

  • Guisante (12 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en verano.

  • Veza (6 gr. / m2) + Guisante (7 gr. / m2) + Avena (7 gr./ m2): siembra en verano.

· Para cultivos de Marihuana de temporada:

  • Veza (10 gr. / m2) + Avena (8 gr. / m2): siembra en Otoño.

El uso de abonos verdes es poco dado en cultivadores de cannabis, y es algo que tenemos que ir acostumbrándonos a realizar para mejorar el rendimiento de nuestras plantas durante su etapa de crecimiento, floración y fructificación.

 

 

MIGUEL GIMENO

 

Bibliografía utilizada:

-“Abonos Verdes” de Alfons Domínguez. Dossier del IV Curso Intensivo

de Cannabicultura organizado por la Asociación Ceagrocannabis.

-“El Uso de Abonos Verdes en Agricultura Ecológica”. Boletín nº 4.7/01

del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica.

-“Marihuana al Natural” de Miguel Gimeno. Ediciones Megamultimedia.

-“El Huerto Familiar Ecológico” de Mariano Bueno. Editorial Integral.

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